Buenas y malas: quién llega mejor al Superclásico

El Millonario, que se quedó sin invicto, busca recordar la memoria de los primeros partidos. El xeneize, en cambio, es más irregular y no brilla pero consiguió buenos resultados en los últimos partidos.

Marcelo Gallardo y sus dirigidos saben que tienen tres semanas en donde pueden lograr cosas más que importantes o perder todo y sufrir uno de los golpes más duros a nivel deportivo. Comenzó siendo uno de los mejores equipos, pero a pesar de que en la Sudamericana no perdió y en el torneo local continua en la cima, su nivel en los últimos partidos cayó. No solo los rivales entendieron su juego, sino que también un plantel corto, plagado de juveniles comenzó a evidenciar problemas físicos que afectaron su juego.

Quedó demostrado el último domingo ante Olimpo y ante Estudiantes con quien perdió el invicto. El conjunto de Bahía Blanca esperó y casi sin querer encontró la igualdad en el Monumental tras un grosero error de Ramiro Funes Mori. Le costó elaborar juego, Leonardo Pisculichi necesita de alguien más. Ponzio no ayuda y toda la responsabilidad cae sobre los juveniles (Guido Rodríguez, por ejemplo) por los que apuesta el Muñeco.

La falta de gol también se transformó en un problema. Siendo el equipo más goleador, la ausencia de Téofilo Gutiérrez es un gran dilema.

En la otra vereda parece ser que todo tiene más color, aunque eso es cierto tampoco brilla.Boca logró mantener más regularidad. Los delanteros comenzaron a funcionar y marcar. Arruabarrena encontró en algunos juveniles (Andrés Cubas y Suárez) la fórmula para equilibrar el equipo, que sea más corto y así generar más juego.

Los mayores problemas siguen estando en la última línea azul y oro. Emiliano Insúa, por el sector izquierdo y Claudio Pérez en la zaga central, no se encuentran firmes y la rotación de los cuatro (Mariano Echeverría, Juan Forlín, Lisandro Magallán, Daniel Díaz y ante Arsenal volvió Guillermo Burdisso) del fondo produce cierta inestabilidad a los jugadores.

El Xeneize es un equipo que funciona por momentos. Muestra todo su poderío y pone mucha gente en ofensiva aunque a veces aparecen lagunas donde pierde intensidad y algunas distracciones

El último antecedente internacional es de hace 10 años en donde Boca eliminó a River en el Monumental por penales. Todo está dado para una nueva edición del mejor clásico del mundo. Se verán las caras otra vez en el año.

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