Condenaron en Chile a los militares que torturaron al padre de Bachelet

El juez Mario Carroza, uno de los pocos que investiga delitos de lesa humanidad en el país trasandino, sentenció a los compañeros de armas de la víctima tras los informes de peritos sobre las circunstancias de la muerte, en 1974.

La justicia chilena condenó ayer a tres años de prisión a los coroneles retirados Edgar Ceballos y Ramón Cáceres Jorquera por haber torturado durante la dictadura pinochetista al general del aire Alberto Bachelet, padre de la actual presidenta Michelle Bachelet. La decisión fue tomada por el juez Mario Carroza y basada en los informes del Servicio Médico Legal (SML), cuyos expertos determinaron que el general Bachelet falleció debido a las torturas que sufrió mientras estuvo detenido entre los años 1973 y 1974, informó Tiempo Argentino.

Carroza, quien investiga cientos de casos de violaciones a los Derechos Humanos cometidos durante la dictadura (1973-1990), dispuso que los represores Ceballos y Cáceres Jorquera no sólo ingresen a prisión, sino que además sean inhabilitados de manera perpetua para ejercer cualquier cargo público. Como se trata de una sentencia en primera instancia, los abogados de ambos podrán recurrir ante la Corte de Apelaciones y, si fuera necesario, ante la Corte Suprema. Una vez finalizado ese proceso, se procedería al eventual cumplimiento de las condenas.

Ceballos y Cáceres Jorquera fueron coroneles de la Fuerza Aérea chilena. El primero es considerado como el más cruel de los torturadores de la institución. En aquella época, además, integró el Comando Conjunto, una agrupación de inteligencia que operó entre 1975 y 1976 parareprimir a los miembros del Partido Comunista (PC). Durante ese período fue responsable de la desaparición de cerca de 30 personas, según el Informe Rettig, en el que quedó registro de los horrores del pinochetismo.

El general Bachelet había sido encargado de Abastecimiento durante el gobierno de Salvador Allende. Tras el golpe militar fue encerrado en la cárcel pública acusado de traición por haber defendido al gobierno democrático y periódicamente era trasladado a la Academia de Guerra Aérea, donde era atado de manos y le vendaban los ojos. No tenía agua y sus captores le impedían, a punta de pistola, que se moviera por horas.

A los 50 años, y tras una jornada de interrogatorios a cargo de sus ex camaradas de armas, el estrés agravó los problemas cardíacos del general, causando su muerte el 12 de marzo de 1974. Fue “producto de la mala condición física y psicológica en la que había quedado”, indicó el juez Carroza. El día antes de su fallecimiento, Bachelet había dejado una nota a su esposa en la que decía que había sido brutalmente “ablandado” por sus interrogadores.

Al cierre de esta edición, la presidenta Bachelet no había hecho ningún comentario sobre el tema. El abogado Cristián Cruz, querellante por la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, elogió la decisión de la justicia e insistió en la participación del ex general Fernando Matthei, padre de la ex candidata presidencial Evelyn Matthei, en el caso. “Aquí hubo una organización de la FACh donde, incluso, tuvo participación el general Matthei. De hecho, Cáceres llega al lugar donde el general Matthei le manda a llamar. Cáceres no estaba destinado oficialmente, por sus funciones, a la Academia de Guerra Aérea, y es destinado ahí cuando la misma ya no está en actividades académicas, sino de represión”, señaló Cruz. Durante la dictadura militar encabezada por el fallecido general Augusto Pinochet, unas 3200 personas fueron ejecutadas o desaparecidas.

 

 

 

 

Años esperando confirmar la verdad

 

Después del golpe militar encabezado por el general Augusto Pinochet en Chile, que decantó en el suicidio del entonces presidente Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973, los militares detuvieron a muchos de los funcionarios y militantes que habían participado de la efímera experiencia socialista.

En el momento en que el general del aire Alberto Bachelet fue arrestado, el régimen pinochetista también capturó a la entonces joven Michelle, quien después llegaría a la presidencia chilena, y a su madre, Ángela Jeria. Ambas fueron brutalmente torturadas en una prisión secreta dos semanas antes de que lograran salir del país.

Aunque Michelle no habló ante la prensa, sí lo hizo su madre. “El que haya terminado un juicio y que se sepa la verdad, que nosotros conocimos desde un principio, me da tranquilidad”, dijo Jeria a CNN Chile. “Al mismo tiempo, (la condena) me da esperanza de que (se les pueda hacer justicia) a todos los otros uniformados que estuvieron con mi marido (acusados de traición a la patria tras el golpe) y a todas las otras personas que sufrieron la tortura y la represión”, dijo la mujer.

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