DD.HH: Declararon una hermana y un amigo del desaparecido Aguilar

Amigos y familiares de un conscripto oriundo de Unquillo, Córdoba, que hizo el servicio militar en la Base de Infantería de Marina en Puerto Belgrano y que se encuentra desaparecido desde 1976, declararon hoy en el marco del juicio oral y público por delitos de lesa humanidad cometidos en jurisdicción de la Armada. Los testimonios fueron en torno al caso del conscripto desaparecido Guillermo Aníbal Aguilar, quien hacía el servicio militar y prestaba servicios como furriel en el Batallón 1 de Infantería de Marina en Puerto Belgrano.

El primer testimonio fue brindado por José Antonio Rutti, de 59 años, quien fue compañero de Aguilar cuando hicieron el servicio militar en en Puerto Belgrano, y declaró a través del sistema de videoconferencia desde la Cámara de Apelaciones de la ciudad de Córdoba.Rutti precisó que “la última vez que lo vi fue dentro de Baterías, el día que nos daban la baja. Él se iba a encargar de entregarnos los pasajes a Bahía Blanca, para venirnos a Córdoba”.

“Cuando regresamos a Córdoba, uno de los compañeros traía el bolso personal de él, quedamos en juntarnos para ir a la casa de Aguilar, que tenía conocimiento de que vivía en Unquillo, nos dirigimos a la casa de los padres a entregarle el bolso y nos enteramos de que no había regresado nunca”, expresó. “La excusa que nos pusieron era que él tenía que seguir entregando documentación a la gente que le daban la baja”, comentó el testigo.

Al ser consultado por la Fiscalía si Aguilar le había contado si antes de ingresar había tenido alguna militancia social, sindical o política, Rutti expresó que “en ese momento yo estaba afiliado al Partido Justicialista; creo que él militaba en el peronismo, pero nada que nos llamara la atención”.

Por su parte, Lucrecia Yolanda Aguilar, de 62 años, oriunda de Río Ceballos en Córdoba y hermana de Guillermo Aguilar, señaló ante el Tribunal y por videoconferencia que “recibíamos cartas todos los meses, manifestaba que se sentía bien y que estaba contento, en la última en septiembre de 1976 manifestaba que ya le estaban por dar la baja. De ahí en más quedamos esperando y nunca más lo vimos, no supimos nunca que había sido de él”.

En ese contexto, la testigo afirmó que “mi padre, tras esperar un tiempo prudencial, hizo presentaciones de habeas corpus y denuncias, y no tuvo respuestas positivas”. “A fines de ese año en diciembre, creo de 1976, aparecen unos compañeros del servicio militar de él a buscarlo porque habían sido amigos y mi padre les manifestó que él nunca había regresado”, comentó.Por último, la mujer dijo que la desaparición de su hermano “significó la destrucción de mi familia, mi madre tenía una enfermedad
incipiente y ella cayó en un pozo depresivo por la ausencia de mi hermano, de no saber nada de él y mi padre sufrió de una hemiplejía, tuvo un ACV”.

Los testimonios de la jornada guardan coherencia con la versión -publicada en prensa especializada- de que “entre el 29 de septiembre y el 1 de octubre de 1976, en el momento en que correspondía su baja del servicio, fue llamado por el teniente de fragata de I.M. Carlos Lacoste y conducido dentro de una unidad” y que “desde ese momento, permanece desaparecido”.

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