El motorman condenado por la tragedia de Castelar dijo que es un chivo expiatorio

Daniel López, el conductor que fue condenado a cuatro años y tres meses de prisión, habló en Radio América sobre el fallo y aseguró: “Hice las cosas bien, no me puedo autocriticar nada”.

El miérocoles pasado, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) Nº 2 de San Martín condenó acuatro años y tres meses de prisión a Daniel López, conductor del tren de la línea Sarmiento que en 2013 chocó contra una formación estacionada en la estación Castelar y causó la muerte de tres personas y más de 300 heridos.

En diálogo con el programa radial Inimputables, López aseguró que no esperaba el fallo: “El trabajo que se hizo tuvo muchas impericias, se hizo apurado y quedaron preguntas sin responder. La defensa fue muy buena, se refutó todo. Se perdió parte del video, no se pudo determinar qué pasó, hay cosas que no se saben, el perito dice que hay una hoja que se le perdió. Nadie puede dar una explicación sin el material de la cámara”.

“Traspasé la última señal de alerta porque los frenos no respondieron. Me quedé en la cabina y pensé ‘Dios mío, por qué me pasa esto a mí’.

En ese mismo sentido, el motroman contó su versión de aquel trágico día: “Ese día tomo servicio, me hago control de alcoholemia, salgo el coche vacío y arranco. Denuncio en forma radial un problema del coche, le digo que le avise a la gente. Salgo de Once rápido y tras solucionar la falla de freno sigo. Dicen que desoí tres alertas de freno, pero la última no funcionaba. Yo debía frenar de todos modos, pero el freno no respondió. Me quedé en la cabina y pensé ‘Dios mío, por qué me pasa esto a mí’. Traspasé la última señal de alerta porque los frenos no respondieron”.

“El tren tiene un solo freno de varias posiciones, mas el freno de emergencia. Ninguno me respondió. Ni siquiera se pudo comprobar que yo subiera la velocidad en vez de frenar“, remarcó López, y dijo “hubo siempre irregularidades, falencias de señales, durante muchos años los equipos estuvieron en mal estado por ola falta de inversión”.

Por otro lado, el conductor condenado se refirió a los sucesos posteriores al accidente, y se mostró quebrado: “Me enteré mucho después de que había tres muertos, sabía que era grave pero no tanto. No pedí disculpas, expresé mi dolor y acompañamiento a las víctimas, yo también me considero víctima del accidente, padecí lo mismo que el resto. Hice todo lo que tenía que hacer para evitarlo, no tengo autocrítica porque agoté mis posibilidades”.

“Me condenaron porque no se investigó a fondo, me cuesta decirlo pero soy un chivo expiatorio”, cerró su relato el maquinista condenado.

 

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