Elección clave para los últimos dos años del mandato de Obama

Con una imagen raída tras casi seis años en el gobierno y la quiebra de las expectativas que había despertado al llegar a la Casa Blanca, el presidente se someterá hoy al escrutinio de las urnas. Complicado final de su gobierno.

Estados Unidos celebrará hoy unas elecciones legislativas clave para los dos años que le restan al gobierno de Barack Obama, ya que se pondrá en juego el último bastión de poder demócrata: el control del Senado.

El oficialismo demócrata y los republicanos enfocaron todos sus esfuerzos de campaña en la pelea por la Cámara Alta, que se definirá en un puñado de estados. Si bien las encuestas muestran como favorita a la oposición, la diferencia entre ambos partidos es pequeña y no es fácil predecir el resultado final de los comicios.

Con una leve ventaja en la mayoría de las proyecciones, los republicanos, que ya tienen mayoría en la Cámara de Representantes, necesitan sumar al menos seis a los 45 asientos que tienen actualmente en el Senado para hacerse también de esta cámara y, así, de todo el Congreso.

Lo que se pone en juego en las elecciones de hoy son las 435 bancas de la Cámara de Representantes, 33 de las 100 del Senado y los gobernadores de 36 de los 50 estados.

Un dato importante que marcan todos los sondeos es que es casi imposible que los demócratas puedan arrebatarles la Cámara Baja a los republicanos. Por esta razón el partido que lidera Obama se encuentra totalmente abocado a defender el liderazgo en el Senado, para lo cual aspira a movilizar al máximo a sus afiliados para que acudan mañana a las urnas en un país donde el sufragio no es obligatorio.

Y es que la pérdida completa del Congreso asestaría un golpe casi mortal para el margen de maniobra política del mandatario estadounidense en los dos años finales de su presidencia.

Las consecuencias para el presidente estadounidense de un Parlamento de mayoría republicana no sólo tienen que ver con la incapacidad para impulsar reformas resistidas por la oposición, sino también con la posibilidad de que los republicanos busquen enmendar o derogar leyes como la reforma del sistema de Salud o del sistema financiero, aprobadas en 2010 pese al rechazo de la oposición conservadora.

Los demócratas, por su parte, afirman que esta elección aún no está perdida, pese al flojo desempeño electoral que el partido que lidera la Casa Blanca suele tener en cualquier elección de mitad de mandato y al malestar de la población con el gobierno, que se ve reflejado en la baja popularidad de Obama, que promedia el 40 por ciento.

“No estoy de acuerdo con los que elaboran los pronósticos”, afirmó el vicepresidente Joe Biden y añadió confiado: “Vamos a mantener el Senado.”

Debido a la baja aceptación que en la actualidad Obama tiene entre la población, el partido decidió alejar su figura de las campañas de los candidatos a senadores de los estados potencialmente más decisivos, y prefirió recorrer otros donde las peleas por las gobernaciones están más aseguradas.

A su vez, los republicanos aprovecharon esta situación para convertir a los comicios en un plebiscito sobre la gestión presidencial. “La elección será un referéndum sobre el presidente”, advirtió este fin de semana el senador republicano de Kentucky, Rand Paul.

Según los últimos sondeos, el partido opositor podría hacerse de hasta ocho asientos más en el Senado, un escenario que, de concretarse, sería fatal para el oficialismo.

Los estados que serán más decisivos para la composición de la Cámara alta son Alaska, Carolina del Norte, Colorado, Iowa, Kansas, y Nueva Hampshire, así como Georgia y Luisiana.

La distinción de estos dos últimos tiene que ver con que podrían ir a segunda vuelta, lo que retrasaría los resultados y prolongaría hasta enero la incertidumbre.

Ante la particularidad que tienen las elecciones en Estados Unidos, donde todo se define sólo en una serie de estados mientras que en el resto ya se sabe por anticipado quién será el ganador, los partidos van moviendo los recursos financieros según cómo les esté yendo a sus candidatos.

Esta situación queda de manifiesto si se analizan los avisos televisivos, los cuales cumplen un papel fundamental. Un ejemplo es el caso de Colorado, donde en las últimas semanas el republicano Cory Gardner lanzó una serie de avisos contra el actual senador demócrata Mark Udall, quien a su vez guardó sus municiones para el final del camino, que incluyó una propaganda dedicada exclusivamente al voto latino que en ese estado tiene una incidencia significativa.

En total, se estima que este ciclo electoral costará al menos 3670 millones de dólares, lo que significaría apenas un poco más de lo invertido en los anteriores comicios de mitad de mandato: en 2010, por ejemplo, la cifra llegó a los 3,63 millones de dólares, según el Center for Responsive Politics.

Antes de la apertura de las mesas, ambos partidos organizaron las últimas visitas, en este caso de sus principales referentes partidarios. Mientras que el ex candidato presidencial republicano Mitt Romney, que perdió las elecciones de 2012 con Obama, viajó ayer hacia Alaska, el ex presidente demócrata, Bill Clinton, se trasladó hasta Florida para apoyar al candidato a gobernador, Charlie Crist. La Primera Dama, Michelle Obama, hizo lo propio en el estado de Maryland.

 

 

 

 

También habrá varias consultas populares

 

Junto con las legislativas, los estadounidenses votarán hoy más de 140 referéndums e iniciativas en los diferentes estados. Estos son algunos de los más destacados y curiosos:

Marihuana. Alaska, Florida y Washington DC votarán sobre la legalización de ciertos derivados del cannabis. En los dos primeros se decide sobre el uso médico de una determinada cepa y, en el tercero, donde fumar marihuana ya es legal, se votará sobre los impuestos a pagar. En Colorado, el primer estado en legalizarla, se votan propuestas para anular esa decisión.

Refrescos. En las ciudades californianas de San Francisco y Berkeley se votará para fijar un impuesto a las bebidas azucaradas. Si la llamada “Proposition E” logra la mayoría de dos tercios, se gravaría la bebida con dos centésimos de dólar por cada 29,9 mililitros. Una lata tipo de 350 mililitros costaría 23 centésimos más. Con lo que se recaude se quiere combatir la obesidad.

Fracking. Seis consultas regionales en Ohio, Texas y California quieren prohibir la extracción de gas por fracking, un cuestionado método que consiste en inyectar en el terreno agua a presión mezclada con químicos para favorecer la salida de gas y de petróleo.

Transgénicos. En condados de California y Hawaii se decidirá sobre la prohibición del cultivo de organismos genéticamente modificados.

Aborto. En Colorado, una propuesta reclama que a los no nacidos se los defina en el derecho penal como “niño” y “persona”, lo que dificultaría esa práctica médica.

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