Entrevista con el héroe Barovero

Marcelo Barovero, dos días  después de que River eliminó a Boca gracias a un penal que le atajó a Gigliotti. Con la cabeza puesta en el torneo local y en la final de la Copa Sudamericana, el arquero millonario cree que “todavía no se ganó nada” y que puede venir lo mejor.

Marcelo Barovero es un hombre al que, por lo general, le cuesta expresar sus sentimientos. El hombre es capaz de atajar un penal ante Boca en la semifinal de un certamen internacional y ni inmutarse: sólo levantar un puño, recibir el afecto de sus compañeros y seguir con su cara llena de concentración, mientras todo un estadio repleto lo ovaciona.Pero hay momentos en los que sí refleja al exterior su emoción que casi siempre es interior.

Mientras en el día después a la clasificación a la final de la Copa Sudamericana posa para la cámara del fotógrafo con el Monumental de fondo, al último héroe de River la emoción lo recorre y amagan unas tenues lágrimas. Un grupo de diez chicos, todos con la camiseta del Millonario y todos tan pequeños que parecía que formaban una hilera de muñequitos de 150 centímetros, le gritaban desde afuera “Marcelo, Marcelo” y él, claramente emocionado, decidió acercarse para hacer felices a los pibes que no podían creer que su nuevo Superman los salude.

–¿En qué pensaste cuando cobraron el penal a los pocos segundos del partido?
–Uno se prepara para el partido sabiendo que en la cancha puede pasar cualquier cosa y lo que pasó fue algo que no pasa casi nunca, pero cuando sucede hay que estar preparado y mantener la calma para intentar superar los momentos, que es lo más importante, y por suerte ayer lo pudimos hacer. Si convertían, seguramente nos hubieran complicado, pero gracias a Dios me serené, no tropezamos y lo pude atajar y todo se encaminó para nuestro lado.

–Lo celebraste alzando un puño, pero siempre con mucha tranquilidad. Sin efusividad pese a lo que habías hecho.
–Es mi forma de ser, soy siempre un hombre tranquilo, siempre. Me manejo con cautela y los arqueros somos todos diferentes, quizás algún otro hubiera demostrado más euforia después de atajar un penal en un Superclásico. Sabía que había hecho algo muy importante, pero no lo podía celebrar porque aún no habíamos conseguido nada.

–¿Fue la atajada más importante de tu carrera?
–Sí, fue la atajada más importante de mi carrera, pero siempre me han tocado desafíos e historias nuevas, así que puede llegar otra en algún momento. En cada etapa de la vida hay cosas que uno valora y lo más importante o lo que siento siempre como más importante es que lo que hice antes me ha servido para llegar a esta situación. En el momento del penal estaba lúcido, había visto varios penales de jugadores de Boca y por suerte pude revertir mi racha, porque no tengo buena suerte en los penales. Pero este vale mucho.

–En la temporada pasada Leandro Chichizola, que te había remplazado por tu lesión, le atajó un penal a Sebastián Saja sobre la hora y ganó River 3 a 2. Después de ese día, se encaminaron al título. ¿Te imaginás una historia similar?
–Veremos, ojalá que sirva la atajada como sirvió la de Chichi en su momento. Queremos pelear el campeonato, ojalá el domingo podamos jugar más tranquilos y volver a la victoria en ese certamen. Ojalá que este triunfo tan lindo sea el punto de partida para algo muy bueno, vamos a jugar una final y tenemos que tratar de aprovechar el momento.

–Antes de tu llegada, River compraba arqueros o probaba con pibes de las inferiores y ninguno rendía: todos eran reprochados por la gente. Pero llegaste vos y todo cambió: te ovacionan fecha a fecha, como pasó después de que atajaste el penal y cuando terminó el partido. ¿Qué te pasa a vos con eso?
–Es algo hermoso, es lo que uno siempre buscó. Cualquier persona quiere hacer las cosas bien y sentirse reconocido, es la demostración de que el trabajo de uno sirve. Desde que llegué se armó un grupo muy fuerte, muy unido y comprometido que hace que no sólo uno se destaque, sino que todos sean protagonistas. Sin el grupo no podríamos ser lo que somos hoy, somos como una familia muy unida.

–¿En qué pensaste cuando terminó el partido?
–En que tenía muchas ganas de abrazar a mis compañeros. Vivimos un momento muy lindo. Eliminamos al rival de toda la vida, con todo lo que eso significa, y llegamos a una final internacional con el club después de mucho tiempo. Ahora vamos a jugar una final, algo que no es fácil y que todos deseábamos y soñábamos cuando comenzó el semestre. Trataremos de seguir por este camino, pero en lo primero que debemos pensar es en Banfield el domingo que viene por el torneo local.

–¿Cuál fue la clave para explicar que River eliminó a Boca?
–Que hicimos mejor las cosas y que, sobre todo, nunca perdimos la calma, que es lo que nos dice siempre Marcelo (Gallardo) y lo que nos repetía todo el tiempo durante el partido. Sabemos que conseguimos algo muy importante para la historia del club, pero todavía no ganamos nada, tenemos una final por delante y antes que eso tenemos a Banfield por el torneo local.

–Dentro del exitismo con el que se mide el fútbol, ¿qué creés que se hubiera dicho de Gallardo y de todo el plantel si hubiesen quedado eliminados?
–Lo lógico que ocurre cuando no se dan los resultados, pero eso es lo que se maneja en el entorno, nosotros estamos desde siempre muy tranquilos con la idea de Gallardo y con el trabajo que hacemos. A nivel grupo y a nivel trabajo no nos cambia ni una victoria ni una derrota: seguimos trabajando de la misma manera y creemos que esa forma es la mejor que tenemos. En el torneo local somos 20 equipos y estamos todavía con la idea de luchar el campeonato, y somos protagonistas en la Copa. Después, todo lo que se teje, uno tiene experiencia, y son cosas que ahora debe sufrir Boca en la post derrota. Es la lógica del deporte.

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