Erviti: “Me daría vergüenza volver para jugar un partido por mes”

Walter blanqueó los motivos por los que tantos jugadores se quieren ir de Boca, con el nombre de Riquelme en el centro de la escena. “Yo sólo era feliz los domingos, lo demás lo sufría…”. Clarito.

-¿Estás contento en México?

-Vivo en Cancún en un paraíso, donde la gente viene de vacaciones. El fútbol mexicano ya lo conocía, es distinto en cuanto a juego y presiones. Gané tranquilidad y tiempo para mi familia. Me entreno a las 7, por el calor, y a las 9.30 estoy libre, con todo el día para disfrutar. Es una vida que hacía tiempo que no tenía.

-¿No te cruzás con hinchas de Banfield o de Boca que están de vacaciones y te recuerdan el fútbol argentino?

-Cuando están mano a mano te dicen que sos mejor que Messi, todos te quieren en su equipo. El tema es cuando se agrupan tres o cuatro. Entrás a la cancha, errás dos pases y se te tiran de cabeza, ja, ja. Los que me ven vivir acá me aplauden, lo mismo los compañeros que vinieron…

-¿A quien invitaste?

-Hace poquito me crucé a Nico Blandi, yo de pretemporada y él de vacaciones. También me llamaron Pichi y Chiqui, que vinieron…

-¿Dejarías todo eso para volver a la Argentina?

-Solamente volvería a Banfield. Pero no depende de mí. Más allá de todo lo bien que la paso, mi intención es volver y jugar en el nivel que corresponde.

-¿Por qué no San Lorenzo? ¿Por qué no Boca?

-Son etapas cerradas. Di lo mejor, disfruté y se terminó. Banfield es donde mejor me puedo sentir.

-¿Qué te provoca ver que Somoza y Silva, dos amigos, dejaron Boca y les fue muy bien? Ahora se los ve contentos…

-Lamentablemente se equivocaron de club, pero me pone muy feliz. Se lo merecen por lo que son como personas. Pasaron un montón de cosas en Boca y no fueron valorados como corresponde. No porque jugaron mal, sino porque es un club complicado en todo sentido. Muchas veces no se les da valor a los que están porque los que pasaron han dejado un gran recuerdo. Es muy difícil usar la 9 después de Martín. Y cuando no se cuida a un jugador está claro que no va a estar contento. Dudar de Santiago es de alguien que no conoce los últimos años de su carrera. No es que hizo ocho goles en un club y fue a Boca. Goles, títulos, goles, títulos… Y es difícil convivir con la comparación. Lo mismo al técnico que lo comparan con Bianchi. Se pierden dos partidos seguidos y empiezan a extrañar. Salen en todos lados los ex jugadores, los periodistas, los que están a favor de Boca, los que están a favor de su negocio, los que están a favor de sus amigos. No es fácil.

-¿A qué te referís con “a favor de sus amigos”?

-Está más que claro, lo viví. Yo trato a todos por igual, pero sin compromisos, y eso me ha jugado en contra el día que no quise dar una nota o no atendí el teléfono. Si querés jugar al fútbol te lleva más tiempo lograr los objetivos. Es más fácil hacer lobby y llegar al objetivo más rápido.

-¿Cómo se soluciona todo lo que pasa en Boca?

-Es muy difícil. Para poder superar todo eso hay que entender que la comparación con los que lograron un montón de cosas va a estar y después tiene que haber un equipo alrededor, como lo hubo en su momento alrededor de los que ganaron tanto. Son jugadores que se destacaron individualmente dentro de un equipo que funcionaba muy bien. Desde hace tiempo que no hay un rendimiento colectivo que potencie a las individualidades. El último puede haber sido el que ganó el torneo invicto y el que llegó a la final de la Libertadores.

-¿Por qué los que se van parecen estar más contentos en otros lados?

-No es muy difícil tener contento a un jugador y que juegue buen. Está claro que un equipo es un equipo, cada uno con una función y a la hora de convivir deben estar todos con mismas reglas. Pero si las reglas no son iguales y nadie tiene claro qué debe hacer dentro de un equipo, es imposible. Y empezamos a depender de uno o dos jugadores. No creo que haya grandes secretos.

-En el segundo semestre del 2012 estaba Falcioni y no Riquelme, pero no pudieron sin él. Es difícil que lo olviden así.

-Boca hizo 30 y pico de puntos, con Paredes, con Erbes, con Pol. Después de perder a la gran figura de Boca me parece que se hizo un gran torneo. Boca tiene en esos chicos y también a Colazo, Sánchez Miño y Nico Blandi… Un equipo para ganar el campeonato de punta a punta. Julio utilizó esos seis meses para que los chicos se asentaran y los próximos seis meses dieran grandes frutos. Boca volvió a jugar la Copa por ese campeonato. Hay un montón de cosas rescatables de ese semestre. Está claro que hay voces que pesan más que otras, se le prestan más atención. Y hubo gente que habló mal de ese semestre, que no había personalidad, cuando en realidad Boca hizo una gran cantidad de puntos. Vergüenza fue el torneo anterior, cuando salimos penúltimos.

-A veces, por lo que decís, parece que el problema es Riquelme.

-Él tiene gente con la que se lleva bien y con la que se lleva normal. Román no es el dueño, no es el que decide. Hay gente que está por encima de Román y si le dejan tomar decisiones no es problema él. El que le echa la culpa es porque no se hace cargo. El único problema fue que declaró no estando adentro.

-¿Y por qué se escapan todos así de Boca?

-Son diferentes situaciones. Santiago no estaba contento, a Leandro se le había terminado el contrato y a mí me quedaba poco. Pero eso no significa que el día a día no cueste. La convivencia no es fácil cuando las cosas no son parejas para todos. Eso te puede llegar a fastidiar. Yo podría haber seguido, pero lo único que me hacía feliz era ponerme la camiseta los domingos, lo demás lo sufría. Es lo mismo que le pasó a otros compañeros. No está escrito que sólo puedan disfrutar tres o cuatro. Pero a veces pasa…

-¿Se puede ganar si las cosas no están bien?

-Algunos dicen que sí, pero lograr objetivos con un grupo que no se habla no me pasó. Si tengo poco diálogo de lunes a viernes, ¿el domingo qué le voy a decir? ¿Que patee bien el centro? El tiempo que salimos campeones invictos el grupo estaba manejado distinto y era un placer.

-¿Te arrepentís de alguna decisión?

-Estoy muy orgulloso de cada paso, porque lo pienso antes. Haber vestido la camiseta de Boca fue increíble. Todos tendrían que tener la oportunidad de jugar al menos un partido en Boca para saber lo que es. A veces me critico la manera en que me fui de Banfield, pero el club hizo un gran negocio conmigo.

-¿Cuándo vas a volver?

-Me queda poco tiempo de carrera, tengo casi 34. Mi ilusión está, pero tampoco para jugar un partido por mes, porque me lesiono. Me daría vergüenza.

-Por todo lo que dijiste pareciera que te hubiera gustado caer en otro momento de la historia de Boca. A veces tiene que pasar un tiempo para que el hincha se dé cuenta de que lo normal no es ganar siempre.

-La realidad de Boca es ésta, la otra son recuerdos. Pero me hubiera gustado estar cuando ganaba todo y haber tenido diez medallas sin haber corrido diez metros. Yo soy consciente de que las medallas que tengo colgadas es por haber estado el 90% de los partidos, no sé si entiende…

Fuente: Ole

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