La presidenta de Petrobras puso a disposición de Rousseff su renuncia

Graça Foster afirmó que permanecerá en el cargo mientras cuente con la confianza de la jefa de Estado. Dos ex directores de la petrolera brasileña irán a juicio penal.

El número de ex directores de Petrobras que irán a juicio penal por corrupción aumentó ayer a dos, al aceptar la Justicia Federal brasileña la denuncia contra el ex director del Área Internacional de la petrolera, Nestor Cerveró, al tiempo que la presidenta de la petrolera, Graça Foster, dijo que permanecerá en el cargo mientras cuente con la confianza de la jefa de Estado, Dilma Rousseff.

Cerveró será juzgado por sus nexos con un esquema de corrupción que desviaba dinero de contratos de Petrobras para financiar partidos políticos, entre ellos el gobernante Partido de los Trabajadores (PT) y su principal socio, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), e irá al banquillo junto con el ex director de Abastecimiento de la empresa estatal Paulo Roberto Costa.

El juez encargado del caso, Sergio Moro, concluyó hoy el análisis de las primeras denuncias penales presentadas la semana pasada por el Ministerio Público, y aceptó las acusaciones contra 39 personas, entre ellas ejecutivos y funcionarios de empresas privadas, como las grandes constructoras OAS, Mendes Junior y Camargo Correa.

El procurador general, Rodrigo Janot, afirmó que las denuncias contra 39 personas están lejos de agotar las investigaciones sobre uno de los peores escándalos de corrupción de la historia brasileña. “Este es el comienzo de todo. Estamos lejos del final”, expresó en la semana pasada.

Según el fiscal responsable del caso, Deltan Dallagnol, las investigaciones realizadas hasta ahora revelaron “un gigantesco esquema criminal” que involucraba a tres “núcleos”, uno de los cuales reunía a empresas constructoras, que crearon un cártel para manipular licitaciones realizadas por Petrobras.

En el segundo núcleo estaban altos funcionarios de la petrolera, como Costa y Cerveró, que cobraban sobornos, mientras que el tercero era el de los operadores dedicados a “blanquear” el dinero de la corrupción y hacerlo llegar a beneficiarios, principalmente políticos oficialistas.

En tanto, la presidenta de Petrobras, Graça Foster, confirmó que su cargo y los del resto de miembros de la dirección están a disposición de Rousseff.

Según la ejecutiva, los actuales dirigentes de la empresa consideran que deben abandonar sus cargos si su permanencia se vuelve un obstáculo para la aprobación del balance del tercer trimestre, cuya divulgación debería tener lugar en octubre, pero que ha sido aplazada al menos hasta fines de enero.

El balance aún no fue aprobado por auditora Price Waterhouse, por las investigaciones del Ministerio Público sobre las sospechas de desviación de 10.000 millones de reales (unos 3.700 millones de dólares) en recursos de la empresa para financiar a políticos.

En una charla con periodistas ayer en Río, Foster afirmó que las sospechas que pesan sobre Petrobras hacen necesario que los actuales dirigentes sean investigados. “Yo debo ser investigada, los directores, todos necesitamos ser investigados”, expresó la ejecutiva, quien aseguró que no tiene “recelos a la verdad”.

Según la investigación, es necesaria para que se demuestre que “la dirección está en condiciones, desde el punto de vista de la gobernanza (de Petrobras) de firmar el balance”.

Las presiones por la renuncia de Foster aumentaron en la semana pasada, después de que el diario Valor Económico revelara que la ex gerente Venina Fonseca, informó a la ejecutiva sobre las irregularidades que estarían ocurriendo en la empresa.

“Lo más importante es Petrobras. Conversamos sí (con la jefe de Estado) una, dos o tres veces. El objetivo (de una posible renuncia colectiva) es no trabar la divulgación del balance de Petrobras”, afirmó Foster. Apuntó, además, que la prioridad de la compañía es rescatar la confianza de los inversores, que en los últimos días vendieron acciones de la petrolera y dejaron su precio en el menor valor en casi diez años, así como elevar la moral de los 85.000 empleados.

Foster indicó que solo tuvo conocimiento de las denuncias de corrupción contra Petrobras este año y negó que hubiera sido alertada por una ex gerente como indica un correo electrónico filtrado por la prensa. En ese sentido, aseguró que ese correo electrónico no era claro sobre las denuncias y que conversó sobre el asunto con el entonces director de Abastecimiento Costa, quien atribuyó las acusaciones a un resentimiento de la denunciante.

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