Pepe Sánchez: “No se puede manejar un club como un almacén”

Juan Ignacio Sánchez fue el cerebro de la Generación Dorada. Creció a la par de Emanuel Ginóbili, en Bahía Blanca, pero se fue joven a Estados Unidos. Se recibió de profesor de historia en Temple University, y poco tiempo después se convirtió en el primer argentino en debutar en la NBA, vistiendo los colores de Philadelphia. Siempre marcó el camino. Nunca fue protagonista. Aquel primer paso en la liga norteamericana coincidió con el de Rubén Wolkowyski, en Seattle. Y los periodistas eligieron cubrir el debut del Colorado, porque suponían que iba a tener minutos asegurados (los tuvo).

Pepe nunca luchó contra eso. Lo entendió, y siguió su ruta. Fue valorado y elogiado por los seguidores más fervientes del básquetbol, pero nunca por el común de la gente, como Emanuel Ginóbili o Luis Scola. Eso, todo eso, le sirvió para formar su personalidad. Para mirar el juego desde adentro, y desde afuera a la vez.

Hoy, ya retirado, el ex base de la Selección argentina es uno de los principales dirigentes de la Liga Nacional de Básquetbol. Está al frente de Bahía Basket, el equipo de su ciudad natal. Y se especializó en cada uno de los vericuetos del torneo criollo. “Conozco cómo funciona todo, pero me llevó tres o cuatro años”, confiesa, en diálogo con AuGol, dispuesto a contar sus sensaciones sobre el presente de la LNB.

-Estás trabajando como comentarista de Los Ángeles Lakers en Estados Unidos, pero imaginamos que seguís a la Liga. ¿Cómo vivís el torneo a la distancia?

-Es raro. Con bastantes nervios. Estoy esperando que salga todo bien. En realidad, estoy pendiente más de lo mío, que es más que nada que el espectáculo funcione. El tema deportivo no está en mis manos. Pero bueno, tengo en mis manos todo lo otro, que no es poco. Y, a decir verdad, tengo preocupación, sí, pero también la tranquilidad de saber que dejé un grupo de gente capacitada en la que confío.

-En el último tiempo aparecieron nuevos sitios webs de la LNB, y se nota un cambio, al menos mínimo. ¿Cómo lo ves vos?

-Hay un cambio, pero es un cambio que hemos impulsado los doce clubes, que nos planteamos darle una salto de calidad al torneo. De a poco hay que ir mejorando la infraestructura, la comunicación y lograr que se conozca la liga. En cuanto a lo de las webs, creo que son los primeros pasos de un cambio que tiene que ver con lo generacional, con intentar aplicar cosas que hoy están al alcance de todos, y que si no se aplican nos hacen quedar atrás.

-¿A qué te referís?

Y…. Mercados como Brasil nos pasan por arriba. Hoy ellos tienen una infraestructura armada alrededor del básquet, con un plan a diez años. Nosotros tenemos cosas buenas, pero estamos atrás. De a poco nos vamos a ir poniendo a la altura. Se están viendo algunas primeras cosas, pero falta.

-Daba la sensación, al menos desde afuera, que hay una Liga profesional, con jugadores profesionales pero con una organización amateur. ¿Es así?

-Absolutamente. El gran desafío de los próximos años es poner a la competencia a la altura de lo deportivo. La estructura de la Liga, digamos, a la altura de lo deportivo, que eso lo tenemos. Pero hay que redoblar la apuesta y apostar al desarrollo de los chicos jóvenes. Usar la competencia no sólo para ganar sino también para el desarrollo de los chicos. Este formato que tiene hoy, que hay 5 o 6 equipos que están arriba del resto es un formato más cercano a la realidad. Cuando hay 12 o 14 peleando por el campeonato ya no es real.

-¿Por qué?

-Porque tiene que haber siempre equipos que peleen arriba y otros que se dediquen a otras tareas. O sea, algunos deberían tomarse un respiro, un par de años, para actualizar su estructura. Hoy lo que vemos es más coherente con la realidad argentina. Pero, ojo, los equipos líderes se pueden alternar. No tienen porque ser siempre los mismos. Con un buen trabajo, los de abajo pueden ir subiendo. Repito, no es sano para la economía de los clubes que haya tantos equipos peleando para salir campeón. Por más que cierta parte de la prensa tenga ese pensamiento, yo creo que eso le hace mal a la Liga. Termina fundiendo a los clubes. No me baso en un capricho, sino en una estadística, en la de la realidad de la cantidad de clubes que ya desaparecieron.

-Pasanos en limpio…

-O sea, yo apuesto a una liga sustentable, acorde a la realidad argentina y que sea favorable a cosas positivas. Jugar para ganar siempre, por supuesto. Pero también que haya otras cosas que se puedan desarrollar. Tenemos una Selección que necesita jugadores jóvenes. Y esos jugadores no tienen lugar. Si todos compiten para salir primeros es imposible que haya lugar para un chico de 20 años. Hay muchas cosas que cambiar. Pero hay que empezar de a poco.

-Vos fuiste el primero que le dio continuidad al tema de que los clubes tengan nombre de empresa, como “Weber Bahía”. ¿Por qué?

-Creo mucho en el formato de la gestión. Y los mejores gestionando son las empresas. Tienen un sistema muy refinado, de muchos años. Son eficaces en cómo gestionar. Creo que eso sí es algo que los clubes van a tener que tomar todos. No se puede manejar un club como un almacén. Sobre todo con la cantidad de dinero que manejan hoy.

-¿Y cómo sería?

-No necesariamente tiene que ser visto un club como una empresa con fines de lucro, aunque no sería nada malo. Todos los equipos europeos y de la NBA tienen ese formato. Pero también puede ser un club manejado con herramientas empresariales, como hacemos nosotros, y sin fines de lucro. Si hay ganancias a fin de año, que se reinviertan en infraestructura. Eso venimos haciendo nosotros.

-¿Cómo?

-Cada año, prácticamente estamos reinvirtiendo cerca de un millón de pesos. Cuando uno piensa en un formato de un equipo profesional, tiene que tener varias cosas en cuenta. Primero, competir. Pero después tenés que tener un compromiso con la sociedad en la que uno vive. Para dar un buen espectáculo y fomentar el deporte, eso es muy importante. La idea es que la gente no sólo vaya al cine, al shopping o al teatro, sino que también pueda ir a una cancha de básquet a ver un buen espectáculo y disfrutar de un lugar cómodo.

-¿Pero qué debería encontrarse el público en la cancha, además de un buen espectáculo?

-Yo creo que sobre todo la transmisión de valores. Nosotros tenemos que intentar orientar la competencia para ese lado. La Generación Dorada lo ha demostrado con creces. Me refiero al juego colectivo, en equipo. Por ahí, creo yo, viene el tema de poder enganchar a más gente. Sólo con la competencia deportiva y la paridad no le vendemos el producto a nadie. La realidad es que la gente no conoce a los jugadores. No son los NBA. Hay que explotar otras variantes para poder acerca gente a la cancha. Al fin y al cabo, de eso se trata. En un punto, como Liga perdimos el foco.

.¿Perdimos el foco?

¡Sí! Pensamos que lo importante es sólo competir. Y tenemos que pensar que lo importante es competir, pero con gente en la cancha, y gente mirándonos por televisión y periodismo interesándose. Y eso va más allá de la competencia o de la paridad de la competencia.

-Una vez, Gabriel Cocha (ex jugador) me dijo que si sacábamos a la calle a Leo Gutiérrez junto con Amigacho, probablemente la gente iba a conocer más al mediático que al jugador. ¿Pensás que es así?

-No tengo dudas. Digamos, yo no sé cuántas cosas se han hecho para que la gente conozca a los jugadores. Las tapas de la guía tenían muchas veces a jugadores desconocidos en su portada. Está muy bien eso, ok. Es democrático. Pero la gente necesita representarse con personas, personajes o figuras. ¿Se entiende? Eso, de todas formas, creo que de a poco se está empezando a entender. Pasa que si no lo entendemos nos vamos a quedar muy atrás. Tenemos que apurarnos, cambiar el chip y entender que estamos en el 2013 y la gente tiene muchas opciones para entretenerse. Tenemos que estar a la altura de eso.

-Te cambio de tema. ¿Cómo viste a la Selección en el Premundial de Caracas?

-Fue un torneo de recambio. El Premundial va a quedar marcado como un torneo de recambio. Tenemos material para seguir estando en la pelea, seguro. Pero lo primero que tenemos que hacer es bajar las expectativas. No podemos pensar que en los próximos años vamos a estar solamente por la inercia en los primeros dos o tres puestos del ranking mundial. Sí que va a haber un equipo competitivo con aspiraciones a estar arriba cada vez que juegue. Pero, como te digo, tenemos que seguir apostando a la competencia doméstica. Dar oportunidades a los jóvenes en la Selección.

-¿A toooodos los jóvenes?

-No, claro. Que se lo ganen, que lo quieran y que demuestran que están para estar. Tampoco es cuestión de apoyar a cualquier chico porque sí. Tiene que demostrar aptitudes, pero sobre todo ganas de ponerse la camiseta. Tiene que darse cuenta que cuando se pone la de Argentina está representando a algo mucho más grande que él mismo.

-Ustedes, en Bahía Basket, le dieron una oportunidad a Matías Nocedal, un pibe que pintaba y se fue quedando. Y les respondió. Está jugando bien.

-Tenemos mucha confianza en Matías. Nosotros, los que manejamos el club, pensamos como jugadores. Tanto Sepo (Ginóbili, el DT), como (Juan) Espil o Alejandro Montecchia. Y sabemos que Matías tiene talento. Se lo señalaba como el futuro Manu, y uno no se puede olvidar de jugar al básquet. Hay que darle confianza, lugar y tiempo. Creo que eso va a hacer que él saque al mejor jugador que tiene adentro. Quizás no va a llegar a ser Manu Ginóbili, pero sí un gran jugador. A eso apostamos. Con Matías y otros chicos, claro, que están en una edad de pasar a convertirse en jugadores ya más veteranos. Queremos que exploten con nosotros.

-¿Y Facundo Campazzo qué te parece?

-Campazzo puede llegar a lo que llegamos nosotros y mucho más. Es un chico joven. Hoy por hoy no tiene límites. No está lejos de poder ser un jugador NBA. De hecho, en lo personal, cada vez que tenga la oportunidad acá voy a tratar de hablar con managers o entrenadores y comentarles que existe Facundo Campazzo, y que es un jugador que hoy por hoy para mí ya puede tener minutos de NBA. Pero la gloria colectiva requiere varios. Uno sólo no puede tirar del carro.

-¿Por qué vos, que no tenés nada que ver con Campazzo, vas a recomendarlo en Estados Unidos?

-Primero, porque me parece un chico bárbaro. Y, a ver, uno pasa, en el camino te ayuda gente, y después te toca a vos ayudar. Sobre todo a chicos más jóvenes. Es algo natural. Tanto la transferencia de experiencia, que deberíamos desarrollarla mucho más en Argentina, como esta cuestión normal del ser humano de ayudar al que viene abajo. Yo creo eso, al menos. Y también creo que no hay que tener miedo de que el que viene abajo sea mejor que vos.

-La última. Se te nota seguro al hablar de todas estas cuestiones, ¿no te ves como dirigente de la Confederación Argentina de Básquetbol?

-No es algo que piense. Estoy más involucrado con la Liga que con la CABB. De la Liga me empapé de todo. Conozco la parte legal, el reglamento, cómo funciona. Me llevó tres o cuatro años, pero me sé todo. En la CABB debería empezar de cero. Y hoy eso no está en mi cabeza. Pero, igual, ojalá también haya un recambio generacional en la CABB que pueda poner a ex jugadores con mucha información, como Ginóbili, Oberto, Scola o Prigioni, dentro de ella para hacer un cambio positivo.

Fuente: Juan Abraham – Augol.com

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