Políticas preventivas y bajar el déficit habitacional, las claves del plan para evitar tomas

El Director Nacional de Políticas de Suelo del Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat, Juan Ignacio Duarte, destacó que el Plan Nacional de Suelo Urbano, lanzado por el Gobierno nacional en mayo, apunta a generar “políticas preventivas” ante la problemática de la toma de tierras y busca reducir el déficit habitacional en Argentina, que afecta a entre 3 y 3,6 millones de familias.

En diálogo con Télam, Duarte dio detalles de este plan, a través del cual el Estado nacional y los municipios ampliarán la oferta de suelo disponible para construir viviendas.

– Télam: ¿Cómo es el Plan Nacional de Suelo Urbano y cuáles son sus objetivos?

– Duarte: El plan fue creado en mayo y tiene cuatro ejes. El primero es ampliar la oferta de suelo urbanizado, el segundo es crear un programa de capacitación en políticas de suelo para municipios y provincias, el tercer eje es establecer una mesa intersectorial en políticas de suelo y el cuarto eje es crear un observatorio nacional de políticas de acceso al suelo, para medir y tener datos de cada punto del país.

– T: ¿Cómo se concreta este acceso al suelo ante el importante déficit habitacional?

– D: Hay dos vías. Por un lado vamos a ofrecer financiamiento para desarrollar obras de infraestructura en tierra pública, ya sea terrenos nacionales, provinciales o municipales. Y para aquellos municipios que no cuentan con suelo vamos a financiar la compra de terrenos.

– T: ¿Qué puede aportar el plan a una cuestión de actualidad como la toma de tierras?

– D: Este plan apunta a lo que se llaman políticas preventivas. Apuntamos a ampliar la oferta de suelo urbanizado, para que aquellas familias que no tienen otra posibilidad que tomar tierras puedan tener la posibilidad que el Estado les ofrezca un lote que puedan pagar en función de los ingresos que tienen.

– T: ¿Cómo será el acceso al plan para quien tiene la necesidad habitacional?

– D: El Plan de Suelo no compra suelo para el Estado nacional, sino que financia a los municipios para que ellos adquieran los suelos. Luego, es el propio municipio el que a partir de un registro de demanda habitacional los adjudicará en función de distintos criterios.

– T: ¿Cuál es el aporte de los municipios?

– D: En esta etapa varios municipios están adhiriendo al plan. El plan no puede resolver una situación de años en poco tiempo y es necesario que sea sostenible en el tiempo. Un punto importante es que los municipios tendrán que recuperar la inversión realizada para destinar a la compra de más tierras. Cuando un municipio empiece a cobrar una cuota a una familia la idea es que ese dinero no lo devuelva al Estado nacional, sino que lo reinvierta en crear más tierra disponible.

– T: ¿Cómo se articula este plan con el Procrear?

– D: Son planes que van en paralelo. Lo que hace el plan de suelo es tratar de adelantarse a la necesidad de suelo, sobre los que luego se construirán viviendas. En el Procrear, por ejemplo, hay planes de financiación para familias que ya tienen terreno. Y las familias que no tienen terreno pueden acceder a ese terreno también con el Procrear o a través del plan de suelo.

– T: ¿Cuáles son los datos disponibles del déficit habitacional en Argentina?

– D: Los datos más certeros surgen del censo de 2010, que con las actualizaciones hablan de entre 3 y 3,6 millones de hogares que tienen una situación de déficit habitacional. De este total, no todos necesitan una vivienda nueva. Se calcula que el 40% de este universo, o sea unos 1,3 millones de hogares, necesita una vivienda nueva y el resto mejorar la vivienda actual.

La problemática del déficit habitacional, que se extiende en distintos puntos del país con diversos orígenes, se visibilizó en las últimas semanas con la toma de tierras de un predio en la localidad bonaerense de Guernica, donde se encuentran asentadas unas 2.500 familias.

Esta semana, la Justicia penal de La Plata ordenó el desalojo y estableció que el procedimiento debe realizarse en horario diurno, algo que aún no se concretó.

En los últimos días, los vecinos y organizaciones sociales de izquierda realizaron un abrazo simbólico a la toma.

“El único motivo que nos moviliza es llegar a un acuerdo en beneficio a estas 2.500 familias que lo único que reclaman es un terreno donde poder vivir, únicamente eso”, dijo a esta agencia Yamila, una de las voceras de la toma de tierras.

Sobre la orden judicial de desalojo del predio, dijo que están “a la espera de otra solución”, ya que “no esperamos un desalojo”.

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