Quién quiere ser millonario: Adabel Guerrero contó cómo fue el reencuentro con su padre después de 11 años

 

Desde que nació su hija Lola, Adabel Guerrero se alejó del medio para dedicarse casi exclusivamente a ella, a la bebé, y también a recomponer la relación con su papá Eduardo, a quien no veía desde hacía 11 años.

Padre e hija participaron de Quién quiere ser millonario, y la modelo aprovechó para contar una historia de abandono que le llevó muchos años procesar. “Cuando todavía éramos muy chiquitos, mi papá se fue a Estados Unidos a conseguir plata para que nosotros viajáramos con él, pero en ese lapso con mi mamá se separaron. Mi infancia fue muy dura, muy difícil”.

Desde entonces, Eduardo y Adabel comenzaron a verse esporádicamente, una situación que no cambió cuando a sus 17 años murió su mamá: “Siempre me sentí abandonada, ese fue mi trauma infantil. Cuando perdí a mi mamá me sentí sola, casi huérfana. Siempre fue un dolor decir, ‘por qué está tan lejos'”.

El “milagro”, como lo llamó Adabel entre lágrimas, ocurrió gracias a su hija: “Me emociona mucho tener a mi papá cerca, algo que creí que nunca iba a pasar. Pero yo quería que Lola tuviera a su abuelo”. Después de 11 años, ya convertida en madre, decidió dejar el pasado de lado y se propuso volver a hablar con su padre, “Cuando quedé embarazada me pensé en contactar a mi papá, aunque después lo evadía. Pero un día me levanté muy triste, muy vacía, y mirando a Lola jugar dije ‘me quiero contactar con mi papá’. Llamé a un teléfono que tenía, y me atendió Ana, su mujer actual. Y le pedí que le preguntara a mi papá si quería conocer a Lola. Y me contestó: ‘¿Cómo no va a querer? Es el último sueño que le queda para cumplir en su vida'”.

Desde ese momento, Adabel y Eduardo no se separaron nunca más, y los 130 mil pesos que ganaron el martes serán para fortalecer aún más la relación, así lo contó él: “Quiero llevarlas a Houston, Texas, para que vean los lugares donde trabajé durante 30 años, y también donde vivimos con su mamá, antes de que ella naciera”. Una historia de amor filial, de la que todavía faltan muchos capítulos por escribir.

Comentarios

Comentarios

comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *