Space Invaders: el clásico inoxidable de los fichines cumple 40 años

 

 
Unos extraterrestres descienden en formación dispuestos a destruir la Tierra. Desde la parte inferior de la pantalla, el jugador, parapetado entre unas defensas que poco a poco se van haciendo añicos, debe disparar con precisión para evitar que los invasores alcancen su objetivo. En el verano de 1978 los extraterrestres de Space Invaders cambian para siempre la historia del videojuego.

La llegada de los “marcianitos” —como así eran conocidos coloquialmente en habla hispana—, unida a los avances tecnológicos de aquel momento, como la estandarización de los microchips, propiciaron el comienzo de una de una época de efervescencia que inundaría los salones recreativos de todo el mundo. Fueron años de innovaciones tecnológicas, de personajes icónicos y de negocios multimillonarios. Las consolas domésticas empezaban a llegar de forma masiva a las casas, pero sus simplones juegos nada tienen que ver con aquello que los jugadores podían experimentar frente a una máquina arcade.

Con la llegada de Space Invaders se revitalizó toda la industria del videojuego, pero, Taito, su compañía responsable, no era precisamente nueva en este negocio. Desde los años cincuenta llevaba dedicándose a la fabricación y distribución de máquinas electromecánicas, un sector que siempre había estado ligado al del videojuego. De hecho, el primer arcade japonés, Elepong (1973), una copia del PONG de ATRAI, estaba producido por esta compañía.

Como muchos desarrolladores de esta época, Nishikado era un auténtico hombre orquesta. Fue capaz de encargarse del diseño del hardware, la programación, el sonido y el arte del juego, en este caso unos extraterrestres pixelados que acaban convirtiéndose en un verdadero icono de la cultura popular. Space Invaders fue el primer gran videojuego creado en Japón y sirvió de inspiración para toda la generación de brillantes creadores en este país.

Con alrededor de 350.000 máquinas vendidas y 2.000 millones de dólares de facturación en todo el mundo (¡en 1982!), Space Invaders es el segundo arcade de más éxito de todos los tiempos, solo por detrás Pac-Man (1980). Su éxito en Japón fue tal que propició la apertura de establecimientos consagrados únicamente a este juego. Un fenómeno que el mismo 1978 se extendería por todo el planeta y que culminaría con la llegada del juego a los sistemas domésticos. Sin ir más lejos, la versión de Space Invaders para la consola Atari 2600 fue el primer videojuego en alcanzar el millón de unidades vendidas.

La fiebre desatada por los marcianitos a finales de los setenta propició la aparición de decenas de títulos clónicos con invasores del espacio y mecánicas muy similares. Tanto es así, que aun hoy, siguen apareciendo nuevas versiones. Una de las últimas es Space Invaders Gigamax , una espectacular vuelta de tuerca sobre este clásico pensada para que diez jugadores cooperen entre sí, y que desde principios de 2018 puede jugarse en Tokyo proyectado sobre grandes edificios. Cuarenta años después, proteger la Tierra de una invasión sigue siendo algo muy divertido.

Fuente: Clarin

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