Tenis por la madrugada: con presencia argentina, comienza el Abierto de Australia 2014

Rafa Nadal es el principal retador de Djokovic, que busca su quinto título; debutan Mónaco, Berlocq y Mayer.

MELBOURNE – Se empujan entre sí hacia límites técnicos, físicos y mentales inimaginables. Traspasan barreras, derriban muros. ¿Hasta dónde pueden llegar? Es uno de los numerosos desafíos que dispara el Australian Open 2014 antes de su bautismo. El uno y el dos, Rafael Nadal y Novak Djokovic, los grandes tanques de hoy en esta Edad de Oro del tenis, ya anticipan otro cara a cara inolvidable, como aquella final de 2012 en el cemento del Melbourne Park, con una duración récord de 5 horas y 53 minutos para una definición de Grand Slam.

La rivalidad fogoneada por Rafa y Nole a lo largo de 39 duelos (22-17 en favor del mallorquín) muestra rasgos particulares: casi todos son partidos dramáticos, varios al borde de la extenuación. Hay gritos de descarga furiosos, miradas asesinas. Rebasan de pasión. Ambos se sienten cerca en cuanto al estilo y al entendimiento del juego. Durante sus respectivas carreras, los enfrentamientos los ha ido ganando quien estaba en el mejor momento, en el pico de su forma. Con Australia hay una salvedad, porque el año pasado Nadal se ausentó de la cita debido a un virus estomacal en pleno proceso de la recuperación de su rodilla. Aquella disminución física del actual monarca del ranking le abrió al serbio el camino hacia su tercer triunfo consecutivo en el Abierto de Asia y el Pacífico y su cuarto trofeo en este Grand Slam. Djokovic es amo y señor del torneo, pero por supuesto ansía más: con el quinto título se convertiría en el más ganador de la Era Abierta en el Grand Slam australiano.

Nole, ahora bajo la mirada clínica de su coach Boris Becker, tendrá un debut suave ante el eslovaco Lucas Lacko, 90º del ranking. En cambio, Nadal -siempre fiel a su tío Toni- pondrá primera ante Bernard Tomic, el bombardero australiano que se enfrentó con Del Potro en la final de Sydney. “Vaya, qué arranque. Será un duro comienzo porque es un jugador con mucho control de juego”, opinó el mallorquín, acostumbrado desde pequeño a no subestimar al oponente de turno. El trono que ocupa -más allá de partir como principal retador de Djokovic- no encandila su mirada: “No es tan importante conservar el Nº 1: mi prioridad es jugar lo más posible y ser feliz en el circuito”.

Los roles van transformándose en el ATP Tour según pasan los años. A Roger Federer le toca desde hace un tiempo terciar entre Rafa y Nole, después de un 2013 con apenas un título (Halle) y sin figuración en finales de Grand Slam. Lo asume con su caballerosidad, aunque tampoco se amilana. Un doble sentimiento para el campeón de 17 Majors: “Es normal que Nadal y Djokovic sean los favoritos del torneo, pero creo que puedo eliminarlos”, confía. Al suizo, de 32 años, le urge el reto de volver al centro de la escena y lo intentará con el sueco Stefan Edberg, su nuevo guía. “Quisiera retornar al Nº1, eso significaría que debería ganar unos 8 títulos, algunos de ellos de Grand Slam”.

Andy Murray, el cuarto as del circuito, fue finalista en tres de los últimos cuatro Abiertos de Australia. Pero la operación a la que se sometió en la espalda en septiembre pasado lo obliga a ser más cauto que nunca. No se siente todavía como aquel héroe de Wimbledon 2013 que interrumpió la sequía británica en el All England después de 77 años. “Sí, esta vez será diferente. Necesito paciencia conmigo mismo. La principal meta consistirá en ganar la mayor cantidad de partidos”, admitió el pupilo de Ivan Lendl, que se entrenó con Pico Mónaco.

Entre los cuatro (Nadal, Djokovic, Federer y Murray) obtuvieron 34 de los últimos 35 Grand Slams desde 2005, además de las dos últimas medallas olímpicas en singles. Del Potro (US Open 2009) es el único intruso en esta perpetua compulsa que se vuelve cada vez más apasionante. De tan repetido que se volvió este escenario, es difícil que algún otro top ten quiebre la hegemonía. Incluso casi nadie considera al español David Ferrer, injustamente relegado pese a ser el Nº 3 del ranking y semifinalista aquí en 2011 y 2013.

Y el otro debate, más allá de los nombres en disputa, es la velocidad de las canchas. Hay un desacuerdo en ciernes: “Son las pistas más rápidas que recuerde, no sé por qué las cambiaron”, jura Nadal. “No entiendo cuál es el problema; se puede jugar desde el fondo, hacer todo lo que quieras”, responde Federer. Craig Tiley, director del torneo, asegura que todo está igual que el año pasado: “No ha sido encargada una nueva versión de plexicushion (la superficie que cubre los courts del Australian Open)”. Se aproxima la primera estación grande del año y todos -los consagrados, los luchadores- se suben al tren de la ilusión.

Juegan Mónaco, Berlocq y Mayer

Tres argentinos entrarán en escena en la primera jornada del Abierto de Australia: en el tercer turno de la cancha 5, Carlos Berlocq se medirá con Edouard Roger-Vasselin; en el segundo del court 6, el tandilense Juan Mónaco irá contra el letón Ernests Gulbis y, en último turno de la cancha 10, Leo Mayer se presentará frente a Albert Montañés. Además, Djokovic se cruzará con el eslovaco Lukas Lacko..

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