Un avión con más 200 argentinos a bordo se prendió fuego justo antes del despegue

 

 

 

El pánico se apoderó de un vuelo de la empresa LATAM en el que más de 200 argentinos esperaban regresar al país desde Miami. Fue el sábado, cuando una de las dos turbinas del Boeing 763-300 en el que viajarían se prendió fuego justo antes del despegue y generó corridas y gritos entre la tripulación. Además, los pasajeros denunciaron malos tratos por parte del personal de la aerolínea y adelantaron que iniciarán acciones legales.

El incidente se produjo a las 19.30, luego de que el avión iniciara el carreteo previo al despegue del vuelo 7821 con destino al aeropuerto de Ezeiza. Fue entonces cuando se produjo un “fogonazo” en una de las turbinas, que causó desesperación entre los pasajeros ubicados en la parte trasera del vehículo.

“En ese momento se iniciaron las corridas y el pánico, mientras desde afuera intentaban apagar las llamas. Luego de hacerlo, nos mandaron a sentar sin ningún tipo de explicación. Pero cuando el piloto quiso mover otra vez el avión, hubo otro fogonazo y llamaradas“, contó a Télam Ariadna, una de las personas a bordo de la aeronave, y agregó: “Me quedé helada no podía reaccionar”.

En tanto, Brenda Rodríguez, otra de las pasajeras, dijo que el personal de LATAM intentó minimizar la situación durante los más de cuarenta minutos que permanecieron dentro del avión. “Finalmente, abrieron las puertas para que pudiéramos salir. En medio del terror, algunos chicos le preguntaban a sus padres si iban a morir, y muchas personas estaban con crisis nerviosas”, relató.

De acuerdo con los testimonios de los pajeros, durante el siniestro la tripulación no les dio explicaciones sobre lo que sucedía. “Sólo veíamos llamaradas desde las turbinas, mientras que muchos al bajar se encerraron en los baños con ataques de angustia”, aseguraron.

Por su parte, Rodríguez remarcó que “la empresa reprogramó el vuelo para el día siguiente”, aunque muchos no querían volver a viajar por la aerolínea. Ante esta situación, algunas familias debieron viajar separadas y una mujer tuvo que hacerlo sola a Lima y otra familia a San Pablo, cuando el vuelo original era directo a Buenos Aires.

“Estuvimos muchas horas en el aeropuerto, luego nos pagaron el alojamiento y con dieron tickets que no nos alcanzaban ni para pagar el desayuno, situaciones ridículas de ofrecernos un vuelo de 29 horas con escalas, gente con conexiones que perdieron sus pasajes y les dijeron que paguen y después reclamen, mientras que había dos personas para reprogramar los vuelos para 228 pasajeros”, contó Ariadna, que adelantó que muchos de los pasajeros iniciarán acciones legales por “el maltrato y los daños ocasionados tanto psicológicos, económicos y laborales”.

(TN)

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