Un complot asesino de dos adolescentes horroriza a Francia

Querían matar a la familia de una de ellas; hirieron de gravedad a un hermano.

PARÍS.- ¿Fue por celos? ¿Por venganza? Nadie lo sabe todavía. La justicia habla de “un caso excepcional” para calificar el proyecto de dos chicas de apenas 13 años que planearon asesinar a la familia de una de ellas y comenzaron por acuchillar al hermanito de seis años, que resultó gravemente herido.

“Es la primera vez que tanto yo como mis colegas nos encontramos ante una tentativa de asesinato fomentada por dos chicas de tan escasa edad”, reconoció David Chamatz, procurador de la ciudad francesa de Narbonne, en el sur del país.

Apenas recuperados del estupor, magistrados y gendarmes comienzan a descubrir los roles que cada una de las menores jugó en el macabro plan.

Una de ellas había escrito y clamado ante testigos de su escuela su intención de eliminar a sus padres y a su pequeño hermano. La otra, adhiriendo a su proyecto, aceptó convertirse en verdugo. Pero las dos amigas no se conformaron con un intenso intercambio de SMS con los detalles del plan: el viernes 28 de marzo lo pusieron en ejecución y atentaron contra la vida del chico.

Después de salir de la escuela, se dirigieron a la casa familiar de la primera, en Peyrac-de-Mer, una ciudad residencial de 1000 habitantes en los suburbios de Narbonne. Se encerraron en la habitación y atrajeron al pequeño. No bien entró, la segunda adolescente lo atacó con un cuchillo, golpeándolo violentamente en la nuca.

Alertados por los gritos del chico, los padres parecen haber evitado lo peor y lo llevaron al médico de la familia, que le hizo un punto de sutura. La herida profunda, de tres centímetros, era sin embargo mucho más seria de lo que parecía y provocó una lesión en la duramadre, la membrana que protege el cerebro.

El estado de salud del pequeño -víctima de vómitos y migrañas- se deterioró rápidamente, y el 30 de marzo tuvo que ser admitido en la guardia del hospital de Narbonne. Trasladado de inmediato al servicio de neurocirugía de Montpellier, a unos 95 kilómetros, fue intervenido y -aunque todavía internado- se hallaba ayer fuera de peligro.

Fueron los directivos del hospital los que alertaron a la justicia. Las autoridades lanzaron de inmediato una investigación que llevó a la imputación de las dos chicas por intento de asesinato. Las dos adolescentes fueron colocadas bajo control judicial, fuera de la región de residencia y en establecimientos separados de la Protección Judicial de la Juventud (PJJ), un procedimiento rarísimo cuando se trata de menores de tan poca edad.

La consternación de las autoridades es aún mayor si se tiene en cuenta que no hay, hasta ahora, ninguna explicación. Durante los interrogatorios, las dos chicas, “aparentemente normales e indiferentes a todo”, parecían ignorar la gravedad de sus actos.

Unas notas halladas por los investigadores permiten pensar que ambas “construyeron un escenario”. Según ese plan, el cuchillazo contra el hermanito constituía “el comienzo de lo que debía seguir”. Es evidente que “a partir de esa agresión, todo lo demás se detuvo bruscamente”, agregó el procurador.

Amigas desde hace más de un año, las dos niñas asistían al colegio Jules Ferry, uno de los establecimientos más importantes de Narbonne. Según sus compañeros de clase, la segunda de ellas era extremadamente tímida, gentil e insegura. La primera parecía tener sobre ella una auténtica influencia. Su abogada, Muriel Mignot, afirma que la pequeña es por el momento “incapaz de ponerle palabras a su acto”, como si no consiguiera comprender la magnitud de lo que hizo.

Hubo, no obstante, antecedentes. El comportamiento inhabitual de ambas había alertado al equipo educativo, que las hizo recibir varias veces por la asistente social: “Desde hacía un tiempo, presentaban marcas de automutilación en los antebrazos”, precisó el procurador. También tenían en público un discurso inquietante sobre ese terrible proyecto que, al parecer, no ocultaban a nadie.

Esas tendencias autoagresivas, así como la gravedad de los hechos que les son reprochados, seguramente llevarán al juez de instrucción a solicitar una serie de estudios psiquiátricos en los próximos días.

Para los especialistas, es perfectamente normal que un adolescente fabrique el fantasma de que matará a sus padres. También es normal a esa edad dejarse influir por otro joven de su edad.

“El verdadero problema es el pasaje al acto”, señala el doctor Didier Leroux, que subraya “el carácter absolutamente excepcional del caso”.

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