A Carlos Bianchi se le acaban las recetas

El DT volvería a cambiar de esquema y de nombres; advierte falta de reacción y los futbolistas se molestan por sus palabras.

Se siente atado. Se queda sin aire. Intenta encontrar la razón del mal que lo aqueja y no puede advertirlo. Busca, escarba, cambia, vuelve a cambiar… Y nada. El diagnóstico es el mismo, sabe dónde le duele, pero no encuentra el remedio para solucionar el problema. Y se potencia la confusión, se desorienta, porque tiene al mejor especialista, en realidad, al que siempre supo cuál era la dosis exacta para evitar los inconvenientes y para hacer gozar de la mejor salud a Boca. Sin embargo, Carlos Bianchi ahora no le encuentra la vuelta y no sabe cómo inocular su mensaje para poder torcer el rumbo. Intentó, pero en su plantel no causa el efecto deseado. Tanto que ya es tiempo de leer las contraindicaciones, porque algunas palabras del DT habría causado efectos secundarios. Incluso, hasta algunos, los dirigentes, por lo bajo ya dudan que el Virrey tenga la receta para lograr sanar tantas heridas.

Y todo parece más serio cuando se advierte un aire de resignación. No porque en la entidad de la Ribera se piense recién tras la segunda fecha que no hay chances de pelear por el cetro del Final, sino porque se mantienen los mismo problemas: desacoples defensivos, poco peso en el ataque y una profunda falta de carácter en todo el grupo para revertir situaciones adversas.

Bianchi quiere dar otro golpe de timón. No quiere entregarse, aún cuando en el intimidad advierte que tiene un grupo impermeable a los consejos y con un cuero demasiado grueso al que parece no afectarle las altas temperaturas que generan once partidos sin conocer la victoria.

Y desde el otro lado, los futbolistas, ya comenzaron a advertir que el DT mira con cierto recelo a algunos y los murmullos se potenciaron tras las declaraciones de Bianchi tras la derrota con Belgrano, en las que el técnico expresó que notó cierta falta de entrega y concentración. Y señaló públicamente errores de algunos jugadores. Si bien nadie se atreve a expresárselo, por lo bajo son varios los que están molestos.

Desde afuera observan los dirigentes, con Daniel Angelici a la cabeza. La primera línea de la comisión directiva está muy preocupada por este contexto de desconexión y falta de reacción. Y si bien se mantienen en silencio, todos por lo bajo hacen saber su disgusto por el rendimiento del equipo. Nadie se atrevería a pedirle a Bianchi que de un paso al costado si la situación no mejora, aunque tienen la sensación de que si en las próximas tres jornadas (Atlético de Rafaela, Estudiantes y Vélez) no consigue buenos resultados, puede ser el propio Virrey el que sienta el deseo de correrse del cargo. Eso también generaría un enorme problema para los dirigentes, ya que no tiene un reemplazo que puede cargar semejante mochila.

Diferente es el escenario en la segunda línea de la comisión directiva de Boca. Desde allí se escuchan más voces de reprobación a las determinaciones del técnico y hasta algunos se pronunciaron por las redes sociales.

“Hablé con Bianchi y está preocupado y trabajando mucho para ver qué hacer. Si un partido de estas características se pierde, es para preocuparse. Se viene una semana difícil, con un partido que termina tarde el jueves (con Rafaela) y el domingo ya hay que jugar contra Estudiantes. Si hay algún jugador confundido, que se desconfunda”, dijo César Martucci, el vicepresidente del departamento de fútbol, en radio La Red.

Pero Bianchi siente la necesidad de demostrar que sí puede cambiar, que tiene la fórmula que llegue a la fibra de sus jugadores. Y quizás tomar determinaciones importantes, sea la forma. Por eso es que para el juego de pasado mañana ante Atlético, en Rafaela, el entrenador no descarta la chance de volver a modificar su dibujo táctico y también apelar a algunas modificaciones de piezas. Y los nombres de Juan Manuel Martínez, Pablo Ledesma y Nahuel Zárate, serían los que saldrían del equipo. Y con estas variantes también estaría evaluando volver al esquema con el que ensayó durante la pretemporada: 4-2-3-1.

Necesita soluciones inmediatas. Por eso Bianchi sigue buscando el componente justo, la palabra exacta para frenar esta crisis. El tiempo le juega en contra y muchos sienten que el final, si Boca no mejora, puede no coincidir con el de su contrato.

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