Amor de padre: buscó 9 años a su hijo y lo encontró en Paraguay

Interpol capturó a la madre del chico, que en 2006 se lo llevó tras drogar con un somnífero a su marido y a los abuelos.

Nueve años después, la habitación de Lilian Andrada de Córdoba sigue igual. En un rincón todavía está la cuna de su nieto Dylan, tal cual la dejaron el sábado 21 de enero de 2006, cuando su madre se lo llevó de la casa. La camita tendida con sábanas amarillas, un almohadón con los colores de River Plate, un patito de peluche. “Quise dejarla así para demostrarle a mi nietito que nunca dejamos de buscarlo”, explica Lilian. Dylan, hoy de once años, fue encontrado por Interpol hace poco más de un mes en Atyrá, a 60 kilómetros de Asunción, en Paraguay. Milda Ramona Galeano Aquino, su madre, quedó detenida por un pedido de extradición que emitió la Justicia argentina. Su papá, Javier, sólo pudo verlo unos minutos y espera que la Cancillería agilice los trámites para restituir al pequeño.
Dylan vivía con sus papás y sus abuelos paternos en Paso del Rey, al Oeste de la Provincia. Dylan era un bebé de casi dos años cuando su mamá se lo llevó. Los Córdoba suponen que antes de desaparecer, la mamá del nene colocó una droga en la gaseosa que ellos tomaron durante el almuerzo. “Mis padres y yo tuvimos que ir al hospital. Cuando volvimos a casa, ella había secuestrado a Dylan. Desde ese momento no supe nada de él”, repasa Javier. Al nene lo encontró una agente de Interpol en el pueblo donde nació la madre. Lo reconocieron mientras caminaba al colegio.
El primer contacto con el chico fue hace quince días, cuando la Secretaría de Niñez paraguaya gestionó un encuentro entre padre e hijo. Lilian también estuvo presente en esa reunión. “Le di un abrazo pero no sé si me recuerda. Ahora empieza otra batalla, la de volver a acercarnos, la de reconocernos como familia”, dijo ayer Javier a Clarín. “En esa carita de nene quedó un bebé escondido. Y también quedaron los años que nos han robado”, resume la abuela.
Llegar a esa instancia no fue fácil. Meses después de irse, Javier se enteró de que Milda había cruzado a Dylan a Paraguay. Cuando la denunció, la justicia de ese país ordenó la restitución del menor pero la mujer nunca apareció.

Los Córdoba se embarcaron en una pelea que duró nueve años. En ese lapso denunciaron el secuestro en la justicia local y paraguaya, donde el caso llegó a la Corte Suprema de Justicia de ese país. También pidieron ayuda en Cancillería, se reunieron con la hermana Martha Pelloni, contrataron un detective privado y hasta vivieron cinco meses en la embajada argentina en Asunción. En 2007 el Ministerio del Interior ofreció 100 mil pesos de recompensa para dar con la mujer. Lilian envió 1.258 cartas a la Presidenta Cristina Fernandez de Kirchner: una por día, durante seis años. Javier se encadenó dos veces a la embajada de Paraguay en Argentina. También entró con un cartel a la cancha de River el día que la selección nacional se enfrentaba a Paraguay por las Eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica.

“Le pregunté cómo le iba en la escuela, si jugaba a la pelota, hincha de qué club era. Pero Dylan estaba muy tímido”, dice Javier, que es remisero, al igual que su papá. Todavía viven juntos, en casas separadas pero en el mismo terreno.

Para él, la justicia paraguaya está dilatando los tiempos y por eso la restitución se demora. La última vez le dijeron que su hijo ya estaba arraigado al país de crianza y que la revinculación sería difícil. “Mañana (por hoy) tendremos una reunión en Cancillería. Esperamos salir con buenas noticias para que Dylan esté pronto con su familia paterna”, adelantó Patricio Poplavsky, el abogado de los Córdoba. Javier agrega: “Nunca nos quedamos quietos. Ahora esperamos un último gesto de buena voluntad de parte de la Presidenta”.

Fuente: Clarín.com

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