Cierre de la primera: Belgrano y Lanús empataron en un duelo a pura emoción en Córdoba

Terminó 2 a 2, en un cotejo de ida y vuelta; Ortíz y Blanco anotaron para Lanús, mientras que Goltz -en contra- y Lollo, para Belgrano.

CORDOBA.- Para los equipos con doble exigencia, como Lanús, la cuestión pasa por cuándo empezar a administrar los recursos. Guillermo Barros Schelotto decidió hacerlo de entrada en el torneo Final, y en Córdoba, en el debut, echó buena mano del banco de suplentes tras la clasificación para la rueda de grupos de la Libertadores. La apuesta no le salió mal. No era fácil ante un rival astuto como Belgrano, pero tuvo capacidad de reacción y, especialmente, un toque de jerarquía en la definición de Ismael Blanco con que alcanzó el merecido 2-2.

Después de un fin de semana escasamente fecundo en goles -sólo se habían señalado 13 en los nueve partidos precedentes de la fecha inicial-, el primer tiempo en Córdoba corrigió un poco esa mala tendencia: en ese lapso hubo tres. En buena medida llegaron por errores, pero al menos todo redundó en un espectáculo entretenido.

Eso no les importaba, claro, a los hinchas de Belgrano durante unos primeros 20 minutos en los que el equipo de Zielinski apareció desorientado en defensa, con fallas llamativas de sus zagueros centrales, Lollo y Aveldaño. Que la apertura del marcador haya llegado tan rápidamente tuvo mucho que ver con esas desatenciones: el Marciano Ortiz tomó en completa soledad ante Olave una pelota suelta, tras un córner, y se anticipó al arquero. A Belgrano, extrañamente para su perfil de equipo peleador, le costaba tomar las marcas; aletargado, les permitía trabajar con libertad a Somoza y a Ortiz en la mitad del campo, y los delanteros granates también encontraban espacios francos para moverse. La victoria parcial de Lanús, por entonces, estaba justificada.

Pero el Pirata tomó nota de que debía cambiar la imagen. La postura empezó a ser otra, más cercana a lo que se le conoce. Hizo falta más acción de dos de sus piezas clave, Farré y Teté González. De todos modos, a ese cambio de actitud le hacía falta profundidad en ataque. Los cordobeses empezaron a merodear el área de Marchesín pero sin crear mucho peligro. De hecho, el empate llegó en la primera jugada de riesgo e, incluso, gracias a una fatalidad rival: tras un tiro libre, Marchesín no contuvo un remate de media distancia y la pelota le quedó a Teté González, dentro del área; el volante la cedió hacia el medio y Goltz, que no pudo reaccionar a tiempo, venció su propia valla.

La confusión que había mostrado Belgrano en el primer tramo empezó desde allí a tomar a Lanús. Entre Goltz e Izquierdoz se abrió una grieta a la que los locales comenzaron a sacarle provecho. Primero, Marchesíni tapó una incursión peligrosa del Picante Pereyra, pero casi enseguida el arquero le cometió penal a Bueno, que también entró solo al área; Lollo ejecutó el penal con suficiencia. Si el árbitro Trucco estuvo correcto en esa sanción, falló claramente poco después al anular, por un offside inexistente, una jugada que terminaba en gol de Silva. Un empate, en realidad, habría sido lo más lógico a esas alturas.

Obligado, en la segunda parte Lanús trató de empujar, siempre con Pasquini como vía de salida. Se exponía, claro, porque Belgrano buscó explotar los espacios, pero a los locales los perjudicaba el egoísmo del Picante Pereyra y de Bueno. Pero llegó el empate merecido, y de la mejor forma: Blanco aprovechó un pase al vacío y, en el área, levantó la cabeza y picó la pelota con exquisita precisión por sobre Olave. El empate era lo más adecuado para una noche en la que los méritos y los errores se equilibraron.

  • Una promoción exitosa
    Tras una agresiva campaña de inscripción, Belgrano alcanzó los 29.170 socios, cifra sin precedente para el club. La idea del presidente Armando Pérez es llegar a los 40 mil y reformar el estadio de Barrio Alberdi, para que Belgrano juegue siempre allí de local.
  • Lanús sigue en buena racha
    Con el 2-2, Lanús extendió a nueve partidos oficiales su serie invicta: los últimos ocho del torneo Inicial (cinco victorias y tres empates) y el empate de anoche.

El foco puesto en O’Higgins, con varios regresos en el Sur

En el comienzo de un plan de rotación que ideó Guillarmo Barros Schelotto ante la doble competencia que ya empieza a encarar Lanús, anoche el equipo granate presentó algunas variantes respecto de la formación titular habitual. En el estadio Mario Alberto Kempes no estuvieron Maxi Velázquez (suspendido por suma de tarjetas amarillas), Diego González, Víctor Ayala, Lautaro Acosta y Oscar Benítez, reemplazados por Nicolás Pasquini, Jorge Ortiz, Fernando Barrientos, Ismael Blanco y Jorge Pereyra Díaz. Es que, tras el paso de anoche por Córdoba, Lanús ya tiene sus focos puestos en su debut en la Copa Libertadores: pasado mañana, por el Grupo 3 -también integrado por Cerro Porteño, de Paraguay, y Deportivo Cali, de Colombia-, recibirá en la Fortaleza a O’Higgins, de Chile.

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