Con la continuidad de Bianchi y Román en juego, todos mueven sus fichas

Pese a la lesión, Román quiere estar en la Bombonera ante Lanús; el Virrey se mantiene al margen y el presidente Angelici mira impotente; el futuro, en juego.

Golpe, una fisura, un hematoma, una fractura. Lo mismo da en esta historia sin fin de Juan Román Riquelme en el patio de su casa: Boca. Sí, la institución que tiene más de cien años de existencia se debate, sin encontrar respuestas, sobre cómo se resolverá una nueva novela cargada de egos y orgullos, de poder y presión. Porque más allá de las dolencia que aqueja al capitán xeneize, también se debe tener en cuenta a otros actores no menores de este capítulo cargado de arrogancias, como Carlos Bianchi y el presidente Daniel Angelici .

El triángulo irradia una energía de elevadas temperaturas. En silencio se cultivan fastidios. El N° 10 volvió a medir sus fuerzas con esta complicación en el pie izquierdo (el hematoma subperiástico del quinto metatarsiano), el DT se quedó al margen por pedido del futbolista y el mandamás xeneize se mostró entre molesto e impotente por no poder conocer qué le sucedía al futbolista. Todos mueven sus fichas, con cuidado, porque las continuidades del técnico y el capitán son las que están en juego, mientras que también en ese contexto se juega la autoridad de Angelici.

No sería un detalle menor la participación de Riquelme el domingo próximo ante Lanús. Quizá por eso el jugador se negó el sábado pasado a hacerse los estudios que le solicitó el cuerpo médico del plantel. No quería quedar expuesto. Es que él pretende estar en la Bombonera, sabe que será un día clave para su futuro. Cambió de postura y ayer por la mañana y aceptó someterse a estudios, tras el pedido del médico Jorge Batista, que anteanoche habría recibido un llamado de Angelici para que el jugador pasara por la clínica a que le practicaran los exámenes o en caso contrario no iba a poder entrenarse.

Ahora bien: ¿quién tomará la determinación final sobre la participación de Riquelme ante Lanús? Los médicos le darán su punto de vista al cuerpo técnico, medirán si el futbolista tiene dolor y es posible que se advierta sobre los riesgos que se corren si el N° 10 llegase a infiltrarse para jugar. El entrenador escuchará las sugerencias y tratará de hacer equilibrio entre la mirada profesional y el deseo del futbolista de estar desde el arranque. Y los dirigentes, con Angelici a la cabeza, deberán observar con atención cómo se desarrolla todo, porque detrás de las determinaciones que se tomen puede estar el futuro del futbolista. Es decir, nadie toma una decisión y será Román quien tenga la última palabra.

Pensar en que se trata de sólo una lesión es desenfocarse del tema. La renovación de los contratos de Riquelme y Bianchi está en el centro de la escena y eso, para los dirigentes, no es un detalle menor. Porque una dolencia más seria del futbolista los obligaría, automáticamente, a extender el vínculo con el N° 10. Y si bien en los últimos 15 o 20 días Angelici y compañía habrían cambiado su parecer con respecto a la continuidad del jugador, este último capricho de Román los irritó.

Para leer el escenario hay que comprender que los dirigentes de Boca tenían pensado no darles continuidad a los vínculos de Bianchi y Riquelme. Pero las actuaciones del capitán xeneize les torcieron el rumbo. Las estadísticas doblegaron voluntades, porque de los 10 juegos en los que Román estuvo en el campo, Boca apenas perdió uno (el clásico ante River), ganó seis y empató tres. Además, que la Bombonera brame por Riquelme en cada encuentro es un elemento de presión aún más intenso.

Para el presidente de la entidad de la Ribera, que aseguró que no le temblaría el pulso a la hora de hablar de las renovaciones de estos semidioses xeneizes, no es un simple detalle que la gente de su club se exprese en favor de la continuidad del jugador. No hay que olvidar que Angelici quería la continuidad de Falcioni, pero cuando la Bombonera se manifestó en contra, dio marcha atrás en su determinación y fue a buscar a Bianchi.

Todo es muy medido y con un tinte demagógico en este mandato del presidente xeneize, que escucha y está atento a cómo se expresa la gente. Angelici advierte que desde las tribunas ya no baja una cortina de elogios hacia el entrenador, y en ese escenario, la evaluación de los dirigentes hoy está más cerca de aceptar la continuidad del jugador y dudar mucho en la del técnico.

Una relación que está quebrada, fisurada y llena de moretones. Bianchi se encuentra cada día más enfrascado en su universo de realidades, Riquelme dispone a su voluntad y Angelici dice que hace, pero no hace. La Bombonera será el domingo un nuevo cabildo abierto; dará su veredicto y, mientras tanto, Boca mira cómo, entre vanidades, se esfuma su prestigio.

MARTÍNEZ: “MI IDEA ES SEGUIR”

En medio de las versiones de una renovación del plantel, Juan Manuel Martínez, la figura el fin de semana último, en el éxito ante All Boys por 3-1, expresó su deseo de continuar en la entidad de la Ribera: “Mi idea es seguir en Boca y ganar un título. Ya hablé con el presidente y sabe mis intenciones. Estoy agradecido al hincha, porque con lo poco que le hemos dado, el aliento de la gente es impresionante”, dijo el delantero en lanumero12.com Radio.

Martínez también habló de su relación con Riquelme: “Es muy importante para el club y para los compañeros porque hace jugar muy bien al equipo. Su renovación dependerá de los dirigentes y del cuerpo técnico”.

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