Declaran “Personalidad Destacada” de Bahía Blanca a Nicola Pupio
El Concejo Deliberante de Bahía Blanca declaró “Personalidad Destacada” de Bahía Blanca al vecino Nicola Pupio.
Maestro zapatero, inmigrante italiano y referente de la colectividad lucana, el reconocimiento del Deliberativo destaca “más de siete décadas de trabajo ininterrumpido, su aporte a la formación de trabajadores del oficio, su permanente compromiso solidario con la comunidad y su contribución a la preservación y difusión del patrimonio cultural italiano en la ciudad de Bahía Blanca”.
Nicola Pupio nació el 7 de agosto de 1935 en Colobraro, un pequeño pueblo de la región de Basilicata, provincia de Matera, Italia.
Hijo de Leonardo Pupio y Eleonora Giocoli, creció en una familia numerosa durante los difíciles años de la Segunda Guerra Mundial.
Desde muy joven combinó los estudios primarios con el aprendizaje del oficio de zapatero y las tareas agrícolas familiares, contribuyendo al sostenimiento de su hogar en un contexto marcado por las privaciones propias de la época.
Impulsado por el deseo de construir un futuro mejor, en 1953 Pupio emigró solo a Brasil, donde comenzó a trabajar en una fábrica de calzado y rápidamente se destacó por su capacidad y dedicación. Sin embargo, pocos años después decidió radicarse en Argentina, llegando en febrero de 1957 a Bahía Blanca.
Sus primeros años en el país estuvieron signados por el sacrificio y las dificultades materiales. Vivió en condiciones muy precarias mientras trabajaba y ahorraba para concretar el sueño de tener una vivienda propia.
Con enorme esfuerzo adquirió un terreno en el barrio La Falda y levantó su primera casa prácticamente con sus propias manos, ayudado por integrantes de la comunidad italiana local. Aquella experiencia marcaría el comienzo de una vida profundamente vinculada al trabajo y a la solidaridad.
A lo largo de su trayectoria profesional desarrolló una reconocida labor como zapatero artesanal, especializándose en la confección y reparación de calzado, plantillas y adaptaciones destinadas a personas con distintas necesidades podológicas. Su dedicación, honestidad profesional y excelencia en el oficio le valieron el respeto y la confianza de generaciones de vecinos de Bahía Blanca y de toda la región.
Junto a su familia desarrolló diversos emprendimientos comerciales que permitieron sostener y hacer crecer el patrimonio familiar. Gracias a años de esfuerzo conjunto, en 1974 logró construir su propio taller en la calle Italia de Bahía Blanca, establecimiento que continúa siendo un símbolo de dedicación y trabajo artesanal.
Que su compromiso trascendió ampliamente el ámbito laboral. Integró activamente la Asociación Italiana Lucana de Bahía Blanca y formó parte de las iniciativas destinadas a fortalecer los vínculos entre los descendientes de inmigrantes provenientes de la región de Basilicata.
Participó en numerosos proyectos culturales y comunitarios, colaborando además con el Consulado Italiano cuando las circunstancias lo requirieron.
Entre sus aportes más destacados se encuentra su participación en la restauración de una antigua prensa de uva de más de doscientos años de antigüedad, realizada junto a otros integrantes de la colectividad lucana. Este trabajo, desarrollado para la Universidad Nacional del Sur, constituyó una valiosa contribución a la preservación del patrimonio histórico y cultural vinculado a las tradiciones de los inmigrantes italianos radicados en nuestra ciudad.
A lo largo de toda su vida mantuvo vivas las costumbres heredadas de sus padres y de su tierra natal, cultivando en su quinta la elaboración artesanal de vino, salsa de tomate, aceitunas y otros productos típicos de la cultura italiana.
FOTO: IG finca.la.juanita

