La Cacha: Etchecolatz volvió a defender el terrorismo de Estado

El genocida intentó despegarse del asesinato de los militantes Bettini y Bearzi. Dijo que la dictadura luchó contra “insectos foráneos”.

El represor Miguel Etchecolatz volvió a reivindicar desde el banquillo de los acusados al terrorismo de Estado desplegado durante la última dictadura cívico-militar, al ampliar su declaración indagatoria en el juicio oral que se le sigue en La Plata por delitos de lesa humanidad cometidos en el centro clandestino La Cacha.

En su intervención, el genocida intentó desacreditar la acusación en su contra por el asesinato de los militantes Marcelo Bettini y Luis Bearzi, a la vez quejustificó la represión para luchar contra los “insectos foráneos”.

El ex director de Investigaciones de la Bonaerense en la dictadura y mano derecha del entonces jefe de la Policía, Ramón Camps, se dirigió al Tribunal Oral Federal Nº 1, integrado por los magistrados Carlos Rozanski, Pablo Jantus y Pablo Vega, y les dijo: “Señores jueces, se vivió en un estado de guerra y por ello el Estado se presentó como única fuente del derecho al uso de la fuerza y en todas las guerras de la historia ocurrieron excesos, pero son la excepción y no la regla.”

El represor de 84 años, quien cumple la pena de prisión perpetua, aseguró que en la dictadura los uniformados no lucharon “para matar gente, sino para desterrar la subversión, esa ideología que los argentinos católicos no querían, con la intromisión de insectos foráneos”. Para el represor, “en esa lucha unos iban hacia la libertad y otros hacia la muerte”.

Como lo hiciera en ocasiones anteriores, Etchecolatz también cuestionó la legitimidad del debate en el que está acusado y se quejó “de la arbitrariedad de estos juicios”. Sin embargo, esta vez sí aceptó preguntas del titular del Tribunal, Rozanski, quien le pidió que dijera a quién se refería al hablar de “insectos foráneos”. La respuesta fue igual de brutal: “Por ejemplo, lo que provenía de Cuba, no sólo como personas, sino como ideas”, contestó el represor. Manifestó además que “el Estado tiene la obligación de reprimir como última instancia, una vez agotadas las medidas de persuasión, por eso es el poseedor del monopolio de la violencia”.

En otras intervenciones, también cargó contra las organizaciones armadas que actuaban en los ’70, al asegurar que “tomaban pastillas de cianuro antes de caer en manos del enemigo”, como lo hacían los jerarcas nazis. “Quienes defendimos la patria parecemos asesinos seriales de adolescentes jóvenes progresistas”, se quejó.

En el inicio de su declaración, el represor comenzó a hablar del caso de Bettini y Bearzi, emboscados el 9 de noviembre de 1976 en el barrio platense de Tolosa cuando concurrían a un encuentro político. “Voy a intentar echar luz a este enmarañado problema que es el homicidio de Marcelo Bettini”, señaló Etchecolatz. El ex comisario intentó con su relato despegarse de esta muerte y que, en cambio, sea tomada como un suicidio por la ingesta de cianuro.

La querella plantea que el caso se trató de un homicidio ya que fue provocado al estar el militante cercado por sus captores. Un caso similar, el de María Cristina Lennie, analizado en el segundo juicio oral por delitos de la ESMA, fue tomado como homicidio por el Tribunal Oral Federal 5.

Sobre Bearzi, Etchecolatz negó que se tratara de un fusilamiento y habló de “un enfrentamiento con disparos de ambos frentes”. Sostuvo que los efectivos que concurrieron desconocían que se trataba de “terroristas”. Incluso, confesó: “De lo contrario, hubieran acudidos más móviles, y hubieran sido capturados con vida para obtener información.”

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