Las exigencias de Silvia Süller en el vacunatorio

Silvia Süller bajó el perfil hace rato, pero sigue conservando el espíritu mediático que siempre la hizo brillar en la TV. Ya no se pelea con su hermano Guido ni con ningún otro famoso, y hasta dejó de decirle “Chizito” a Jacobo Winograd, con quien se había casado de forma ficticia en el programa de Lizy Tagliani. Sin embargo, se puso exigente en el vacunatorio donde asistió para darse la primera dosis contra el COVID-19 y todo quedó expuesto en sus redes.

En un video que grabó horas antes de ser inmunizada, aclaró que solamente quería la vacuna rusa, ya que de lo contrario se retiraría del lugar. “No quiero ni la china ni la boliviana ni africana ni nada. A mí me dan la Sputnik. Yo soy así”, exclamó.

Y tuvo suerte. Le aplicaron la que deseaba y se puso contenta. Sobre los efectos adversos, apenas comentó que le provocó algo de sueño y un poco de malestar general. “Me duele hasta el pelo”, expresó.

Si bien aclaró que no le interesaba la prensa, poco después se contradijo. En una nota con Teleshow exclamó que tiene ganas de regresar a los medios y que no comprende por qué nadie la llama.

Siento que hay como una bajada de línea, porque no es que no me llaman de un lugar, no me llaman de ninguno. Haría lo que sea, quiero ir a divertir al público, mi público que es la gente y es mi familia. Estoy igual que siempre, graciosa, siempre llamativa, estoy bien. Lo necesito porque estoy mirando el techo. Más de la mitad de mi vida estuve ahí, extraño muchísimo la lucecita roja, hablar con la gente, maquilarme, vestirme ponerme tacos. Lo necesito para mi cabeza, al mirar el techo la cabeza te trabaja a mil, yo miro el pasado y me hace mal y trabajando te arreglás, te cambiás. En lo económico no estoy mal pero tampoco tiro manteca al techo”, sostuvo.

Y agregó: “Si me quieren llamar y no me quieren pagar que no me paguen, iría gratis porque es mi hábitat. No importa, me pongo linda, hablo con la gente y hacemos un programón”.

La mamá de Marilyn y Christian remarcó que no cree en las vacunas, pero que decidió inmunizarse por miedo a terminar en la cama de un hospital: “No confío, no se si es verdad mentira, si es agua o veneno. En el lugar que fui había muchas cabinas de uno por uno con enfermeras, le pregunté al supervisor que cómo sabía yo que vacuna me daban y me mostró una ampolla chiquita que decía Sputnik, pero me hubiera gustado que la abran en ese cubículo, estaba en otro lugar mas alejado mucha gente trabajando y las repartían cabina por cabina a medida que entraban los pacientes”.

Por último, la mediática se refirió a su bolsillo. ¿Cómo hace para sobrevivir? “Tengo la jubilación, ayuda de mis hijos, canje de comida y de agua, pero me gustaría volver a la TV, mi cabeza lo necesita”, cerró. (TN)

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