Nuevas guías sobre el uso del e-cigarrillo

La Academia Estadounidense del Corazón asegura que su consumo podría “renaturalizar el tabaquismo en la sociedad”.

Tras revisar más de 200 estudios científicos publicados hasta ahora, una comisión especializada en los efectos del tabaquismo recomendó reforzar la legislación vigente para evitar que los adolescentes consuman cigarrillos electrónicos.

“Estamos muy comprometidos en impedir que la industria del tabaco forme otra generación de fumadores”, sostuvo Nancy Brown, responsable ejecutiva de la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA, por su nombre en inglés), que ayer publicó en Circulation nuevas recomendaciones sobre estos dispositivos electrónicos.

Los últimos estudios, según agregó Brown, muestran que “los cigarrillos electrónicos son, para los más jóvenes, una alternativa de los productos de tabaco tradicionales” y que su consumo “podría renaturalizar el tabaquismo en nuestra sociedad”.

La recopilación de los datos comenzó en octubre pasado, según infomaron a LA NACION desde la AHA. “Revisaron unos 200 artículos, pero finalmente incluyeron 142 fuentes de información -aclararon vía e-mail-. Contamos con un grupo de especialistas líderes en la investigación del tabaquismo y el cigarrillo electrónico que hicieron una revisión integral de los estudios disponibles, incluidas las fuentes internacionales. Trabajaron casi un año.”

A juicio de los 10 revisores, los resultados bastan para recomendar prohibir la venta de los dispositivos electrónicos a los menores de edad, especialmente porque está demostrado que en esa población actúan como puerta de acceso a la adicción a la nicotina. Uno de los estudios citados incluyó a 40.000 estudiantes secundarios de Estados Unidos. En JAMA Pediatrics, los autores publicaron que los adolescentes consideraban que los cigarrillos electrónicos eran dispositivos high-tech, accesibles y cómodos, sobre todo, donde está prohibido fumar.

Cada año, el tabaquismo y sus efectos causan 40.591 muertes y un gasto de 24.000 millones de pesos en nuestro país, según reveló en mayo pasado un estudio en América latina que coordinó desde Buenos Aires el Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria. Menos se sabe aún sobre la versión electrónica que cada vez atrae a más consumidores. Lo que sí aconseja la AHA es que las leyes que regulan la venta y la publicidad de los productos de tabaco tradicionales alcancen a los cigarrillos electrónicos con nicotina.

Aquí, su venta está prohibida. Los que lo fuman (se ignora la cantidad) lo compraron en el exterior o por Internet. Asumen que no contiene nicotina, que sólo está saborizado o que no es tan dañino como el cigarrillo tradicional. Quienes quieren o necesitan dejar de fumar dicen que lo usan como un paso previo al éxito.

La AHA sólo halló indicios de que su efecto sería “modesto”, si existiera, y aclara que no hay pruebas de que sirva como método de cesación primario. Por eso, en el documento se insiste en utilizar los métodos de cesación tabáquica autorizados y de probada efectividad. La entidad aconseja que los médicos informen a los pacientes que los dispositivos contienen sustancias químicas tóxicas. Ahora, si todos los tratamientos fallan o el paciente no los tolera y desea hacer un intento con un dispositivo electrónico, la AHA insta a los médicos a fijar una fecha límite porque faltan estudios de seguridad del consumo en el largo plazo.

“Como neumonólogo y experto en tabaquismo y como presidente de la Unión Antitabáquica Argentina (UATA), mi opinión es contraria al consumo del cigarrillo electrónico porque sostiene la conducta adictiva. Esto ocurre porque contiene nicotina, agua destilada y glicerina vegetal, además de propilenglicol y nitrosaminas, que son dos sustancias cancerígenas”, sostuvo el doctor César Di Giano.

Ése es, justamente, uno de los puntos que más debate generan. “Todavía existe un gran desconocimiento sobre su composición y sus efectos nocivos -aclaró-. Es un producto novedoso y con distintos sabores, lo que hace más atractivo su consumo.”

Aseguró que “son ineficaces para dejar de fumar”, especialmente, porque “retienen al fumador en el consumo de nicotina y mantienen la dependencia gestual”. Citó un estudio en el que el humo del cigarrillo electrónico causó “un aumento inmediato de la resistencia de las vías aéreas durante 10 minutos”, tanto en los no fumadores sanos como en los fumadores con una espirometría normal. “Apoyamos las medidas que prohíban el uso del producto y compartimos el espíritu de las nuevas guías de la AHA”, finalizó.

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