Nutricionistas alertan que la eliminación del Etiquetado Frontal “hipoteca el futuro” de la salud
La Casa Rosada busca aprobar la derogación de la ley de Etiquetado Frontal de alimentos, iniciativa que ordena el rotulado de los envases y obliga a las alimenticias a colocar octógonos negros para advertir sobre el exceso de azúcares, sodio, grasas y calorías, entre otros ítems, en busca de promover una alimentación más saludable y prevenir enfermedades crónicas.
Ante el proyecto del Gobierno – que ingresó en el Senado el pasado martes – nutricionistas se opusieron a la propuesta legislativa oficialista y afirmaron que “defender el etiquetado frontal es defender el derecho a saber qué comemos”.
“Lo que está en riesgo no es solo el etiquetado frontal sino un conjunto de políticas públicas, entre ellas regulaciones relacionadas con la publicidad dirigida a la niñez, la promoción de productos no saludables y en entornos escolares”, afirmó Laura Salzman, presidenta del Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires.
Desde el mencionado colegio remarcaron que la Ley de Etiquetado Frontal es una política pública respaldada por organismos internacionales como la Organización Panamericana de la Salud (OPS). En este sentido, explicaron que los octógonos negros permiten identificar rápidamente excesos de azúcares, sodio, grasas y calorías.
“La eliminación de los sellos es un golpe al derecho de la población a conocer que está consumiendo. Los octógonos ‘traducen’ rápidamente la información nutricional, convirtiendo tablas complejas en advertencias visibles y simples que se comparan en segundos. Nos avisa y previene sobre el exceso de nutrientes críticos antes de consumir un producto”, ahondó Salzman.
En ese sentido, los nutricionista bonaerenses explicaron “que “retroceder en medidas que fortalecen el acceso a la información implica debilitar herramientas de cuidado colectivo y profundizar desigualdades, especialmente en niños, niñas y adolescentes, quienes se encuentran más expuestos a estrategias de marketing alimentario”.
“Defender el etiquetado frontal es defender el derecho a saber qué comemos. La información alimentaria clara y accesible no debe ser objeto de retrocesos. La alimentación no es solo una elección individual: es una cuestión de salud pública, de derechos y de acceso equitativo a información que permita decidir”, sentenciaron desde el colegio.

