Scola y su mirada sobre cómo planificar la Selección a largo plazo

Centrar la mirada en el futuro es complicado cuando el presente no ayuda. Pero Luis Scola se prende a comentar qué le gustaría ver dentro de cinco años en la Selección.

“Me gustaría ver una evolución constante en la forma de trabajar -asegura-. La Selección tiene que ser un club exclusivo en el que ser parte sea el mayor orgullo que se pueda tener en el básquetbol. Pero que a su vez genere mayor esfuerzo y responsabilidad. Tenemos que exigir el sentido de pertenencia. A la Selección se tiene que venir a trabajar como nadie, mucho más que los demás, porque vale la pena estar en ese club exclusivo. Espero ver que se entrene con la mayor intensidad posible, que los jugadores se cuiden, que coman bien, que hagan pesas, que se rehabiliten y que resignen horas de su vida para rendir al máximo posible. Sueño con ver ese compromiso y nivel de responsabilidad y orgullo de los jugadores que formen la Selección”.

-¿Qué valor les das a los resultados?

-El resultado bueno ayudará a mantener la forma de trabajar y el resultado malo va a desafiarnos, porque es mas difícil construir con resultados malos. Tenemos que tener la cabeza fría como para trabajar bien, independientemente del resultado. Que no importe lo que pase en la cancha si trabajamos bien, así como que no nos conformen los resultados si trabajamos mal.

-¿A cuán largo plazo hay que pensar?

-Pienso que, lamentablemente para los nostálgicos, tenemos que cortarla con todo esto de la Generación Dorada, del grupo, de la despedida, del último torneo… Basta. No podemos manejar lo que habla la gente. Tenemos que empezar a trabajar en un proyecto a mediano o a largo plazo. Eso significa planear resultados que no van a ser este año ni el que viene. Pensar en 2019, 2020 y 2023. Un proyecto en el que hoy empieces a trabajar con chicos de 15 y 16 años que dentro de 8 o 10 años te empiecen a dar victorias. Empezar a crear una estructura donde se potencie a los jugadores al mayor nivel posible que esos jugadores puedan dar y convivir con ese resultado.

Pensar en los niños

El capitán de la Selección cree en la necesidad de trabajar con los chicos de dos maneras: con un fin profesional y con fin social. “Hay que generar recursos y lograr la obligación profesional de conseguir jugadores y desarrollarlos. El proyecto tiene que incluir la búsqueda de talentos con talla, sabiendo que hay que agarrar a un chico de potenciales 2,08 metros a los 10 o 12 años”, explica. Y enseguida se mete en el otro objetivo: el fin social del deporte. “Tenemos la obligación moral y educativa de conseguir que más chicos jueguen, se diviertan y tengan valores -sostiene-. Hay que generar espacios donde el básquetbol tenga una influencia social grande. Es nuestra obligación”.

Fuente: Clarín.

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