Un hombre fue demorado por el incendio en una distribuidora de Mar del Plata

 

Un hombre fue demorado hoy como sospechoso del incendio que arrasó la distribuidora Torres y Liva de Mar del Plata, que afectó a unas 50 viviendas linderas, y ahora la justicia investiga si está vinculado a una decena de ataques a medidores de luz denunciados recientemente por la empresa eléctrica EDEA, informaron fuentes judiciales.

El hombre fue aprehendido esta madrugada en pleno centro de Mar del Plata por efectivos de la policía bonaerense, cuando merodeaba cerca de unos medidores de luz y en su poder tenia varios elementos que podrían provocar un incendio, indicó una fuente de la investigación.

Ahora, el fiscal Juan Pablo Lódola que investiga el siniestro en la distribuidora, que afecto a viviendas linderas y por el cual unas 150 personas se quedaron sin techo, deberá determinar si el hombre demorado tiene vinculación con el incendio de Torres y Liva y/o el resto de hechos denunciados por EDEA, como para solicitar su detención.

Esta mañana, el fiscal se reunió con las autoridades de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) local, para analizar las pruebas recabas hasta ahora en el expediente.

Según las fuentes, se espera que el sospechoso -cuya identidad aún no fue difundida- en las próximas horas declare ante el fiscal.

La investigación por el siniestro que destruyó la distribuidora ubicada en el macrocentro marplatense, continua avanzando sobre la hipótesis de un incendio originado intencionalmente, luego de que fueran hallados dos artefactos incendiarios caseros que provocaron una explosión en una caja medidora del inmueble afectado.

A partir de estos nuevos elementos, la investigación que en las primeras horas había quedado en manos de la Fiscalía de Delitos Culposos, a cargo de Rodolfo Moure, bajo la caratula de “incendio culposo”, pasó a la órbita de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 6, conducida por el fiscal Juan Pablo Lódola, con el cambio de figura a “incendio doloso”, delito que prevé una pena de 3 a 10 años de prisión.

Según explicó uno de los investigadores, los dispositivos hallados son “una especie de mecha con un trapo y un alambre”, y la pesquisa apunta a determinar si existió “un móvil para un posible atentado” contra la distribuidora o “si el lugar fue elegido al azar”.

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