domingo, enero 25, 2026
Tecnologia

“Lumi7” la primera cantante argentina creada con IA

La tecnología ya no solo optimiza procesos: también crea. En los últimos años, la inteligencia artificial se abrió paso en territorios históricamente humanos, como el arte y la música. Algoritmos capaces de generar voces sintéticas cada vez más realistas y personajes digitales con identidad propia marcan un nuevo punto de inflexión. En ese escenario surge un proyecto argentino que no pasó desapercibido y que abre un debate profundo sobre el presente —y el futuro— de la creación musical.

En la escena local apareció un caso inédito: Lumi7, la primera cantante argentina creada íntegramente con inteligencia artificial. El proyecto fue impulsado por Andrés Arbe, exintegrante de Lo’ Pibitos, junto al realizador visual Diego Tucci, y rápidamente generó impacto tanto en el mundo musical como en el plano jurídico.

Lejos de ser un simple experimento, Lumi7 se presenta como una artista con identidad, estética y narrativa propia, pensada para interactuar con el público y sostener lanzamientos periódicos. Su construcción llevó más de siete meses de trabajo, iniciada a partir de una interacción entre Arbe y un chatbot, hasta consolidar una propuesta artística completa.

El debut llegó con el single “La flor de la vida”, mientras que ya se anunció un EP titulado “Monstrua”, próximo a estrenarse. La propuesta se apoya en géneros como breakbeat, jungle y two-step, con una estética sonora generada mediante inteligencia artificial.

Aunque Lumi7 es una figura digital, sus creadores remarcan que el corazón creativo sigue siendo humano:

• Arbe escribe las letras y estructura las canciones.

• La IA interviene en el diseño sonoro y en la creación de una voz específica para el personaje.

• Tucci aporta la imagen hiperrealista y el universo visual.


El proyecto expuso un área gris en la legislación musical argentina. Las obras de Lumi7 están registradas en SADAIC a nombre de Arbe, pero no pueden inscribirse en AADI-CAPIF, ya que la normativa vigente solo reconoce a intérpretes humanos.

Este punto convierte a Lumi7 en algo más que una novedad artística: funciona como un caso testigo que obliga a repensar derechos, autorías y categorías legales en una era atravesada por algoritmos.

Lejos de plantear una confrontación con los músicos humanos, Lumi7 propone coexistencia. Con planes de interacción digital y nuevos lanzamientos, la artista virtual se instala como un símbolo de época: incómodo para algunos, fascinante para otros, pero imposible de ignorar.

Lumi7 no solo canta: interpela. Obliga a revisar qué entendemos hoy por música, por autor y por creación artística. En un mundo donde la inteligencia artificial avanza a ritmo acelerado, el debate ya está abierto y no parece tener marcha atrás. La pregunta no es si la tecnología formará parte de la música, sino cómo elegimos convivir con ella sin perder identidad, sentido y emoción.

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