Declaran “legalmente embrujada” una mansión, y decenas de personas quieren comprarla

Las casonas antiguas, siempre tienen ese halo de misterio que aumenta si han estado deshabitadas por un tiempo. La sensación de que hay fantasmas escondidos en cada rincón o de que está embrujada se percibe desde el momento que se pone un pié dentro de ella.

Y si bien esto sucede muchas veces, con varios inmuebles de aspecto más o menos tenebroso, sólo una casona fue declarada “legalmente embrujada”. Un juez determinó que los vendedores debían alertar a los interesados en comprarla el estado paranormal de la mansión.

Quienes llevaron el caso a la justicia fueron los compradores que se sintieron engañados al comprar una bella propiedad, y descubrir luego la presencia de fantasmas. Patrice y Jeffrey Stambovsky, una pareja norteamericana, compraron una casa en Nyack, Nueva York, sin sospechar que podía estar embrujada.

Pero su dueña anterior, Helen Ackley, sabía perfectamente que algo andaba mal en ese lugar: estaba convencida que había fantasmas, pero no lo mencionó para no desalentar a los posibles compradores.

 

 

 

Tras intentar vivir en la mansión, los Stambovsky demandaron a la dueña anterior y el caso sentó un precedente en la jurisprudencia. Se lo conoce como la “sentencia Cazafantasmas”, porque el juez declaró que la casa estaba “legalmente embrujada”. Y además, determinó que si se volvía a poner a la venta, se debía informar entre las condiciones generales del inmueble su “estado paranormal”.

La casa tenía fama desde hacía mucho tiempo, y todos en Nyack la conocían como la casa embrujada. Los inquilinos anteriores habían denunciado a los medios la presencia de un fantasma, y la dueña, que también vivió un tiempo allí juraba que lo había visto.

La presencia paranormal correspondería a las almas de Sir George y su mujer, Lady Margaret, fallecidos en el Reino Unido en 1750. Ésto fue lo que informó una vidente que llamaron los Ackley para comunicarse con ellos. Incluso el hijo de Helen Ackley hablaba de un tercer fantasma, correspondiente a un militar de la Guerra de Secesión, al cual había visto frente a frente.

Según Helen Ackley, quien omitió esta información para vender la casa, se escuchaba a los fantasmas conversando en las habitaciones vacías, cerrando las puertas con violencia, o moviendo muebles. Pero también tenían gestos hacia los nuevos habitantes, ya que les obsequiaban regalos a la familia.

Pero la convivencia no fue siempre sencilla, al punto de que Helen hacía responsables a los fantasmas de la muerte prematura de su esposo. Lo cierto es que quiso vender la propiedad sin mencionar este tema, y recién cuando la pareja interesada señó la casa, comenzó a comentar tímidamente la situación.

Los compradores empezaron a averiguar en la zona y descubrieron que era un tema ampliamante conocido, y por mucho tiempo, lo que los decidió a denunciar a Helen Ackley por ocultar la información. El Tribunal Supremo de Nueva York declaró a favor de los compradores y declaró “legalmente embrujada” a la mansión, basándose en la reputación y los rumores sobre la propiedad durante muchos años.

Contrariamente a lo que habían pensado, la señora recibió muchas ofertas por la casa cuando se conoció la sentencia: videntes, mentalistas y fanáticos de lo paranormal estaban muy interesados.

Los fantasmas aparentemente siguen allí, pero se rumorea que se sumó uno más: Helen Ackley falleció en 2003, y se sospecha que su ánima merodea la casa.

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