El dolor de ya no ser

El tránsito del seleccionado argentino durante el Mundial España 2014 dejó una conclusión dolorosa pero a la vez ejemplar para lo que vendrá: el equipo de la Generación Dorada que descolló y emocionó durante la última década ya no pertenece a la élite de la disciplina a nivel internacional.

Las razones son muchas y variadas. La primera, la que se nota a simple vista, la constituye el hecho de que “los años pasan para todos” y aquellos protagonistas que antes apenas superaban los 20 años hoy ya tienen más de 30 y con diferentes lesiones a cuestas. Molestias físicas que, en algunos casos, impidieron, inclusive, que exponentes fuera de serie como Emanuel Ginóbili o Carlos Delfino dijeran presente en este certamen.

Otro argumento que podría explicar el declive (Argentina perderá con seguridad el tercer puesto en el ranking FIBA y quedará, con suerte, entre los diez primeros) radica en que los jóvenes de recambio todavía no gozan de esa experiencia necesaria.

“La experiencia es algo que no se compra. Los jóvenes argentinos no pueden hacer un curso acelerado para rendir en competencias internacionales” dijo en la previa del choque que supuso la eliminación el entrenador del seleccionado de Brasil, Rubén Magnano.

El técnico cordobés, como muy pocos, sabe de las distintas vicisitudes  que atravesó el ciclo de esta camada de jugadores que se abrazó a la gloria, con la conquista del oro en los Juegos Olímpicos Atenas 2004 como punto más alto de una nutrida serie de éxitos.

Las razones son muchas y variadas. La primera, la que se nota a simple vista, la constituye el hecho de que “los años pasan para todos” y aquellos protagonistas que antes apenas superaban los 20 años hoy ya tienen más de 30 y con diferentes lesiones a cuestas. Molestias físicas que, en algunos casos, impidieron, inclusive, que exponentes fuera de serie como Emanuel Ginóbili o Carlos Delfino dijeran presente en este certamen.

Otro argumento que podría explicar el declive (Argentina perderá con seguridad el tercer puesto en el ranking FIBA y quedará, con suerte, entre los diez primeros) radica en que los jóvenes de recambio todavía no gozan de esa experiencia necesaria.

“La experiencia es algo que no se compra. Los jóvenes argentinos no pueden hacer un curso acelerado para rendir en competencias internacionales” dijo en la previa del choque que supuso la eliminación el entrenador del seleccionado de Brasil, Rubén Magnano.

El técnico cordobés, como muy pocos, sabe de las distintas vicisitudes  que atravesó el ciclo de esta camada de jugadores que se abrazó a la gloria, con la conquista del oro en los Juegos Olímpicos Atenas 2004 como punto más alto de una nutrida serie de éxitos.

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