Máximo, juró: "por los que nunca aflojaron, no aflojan, ni van a aflojar".

El hijo de la presidenta asumió su banca en la Cámara Baja.

El reloj marcaba las 17.26 cuando la inusual calma que reinaba en la Cámara de Diputados se quebró: la figura inconfundible de Máximo Kirchner asomó en el recinto y la ovación surgió espontánea desde los palcos altos. Fue la primera imagen del estreno parlamentario del hijo de la Presidente, y una muestra gratis del estallido emocional militante que sobrevendría.
El líder de La Cámpora fue el gran protagonista de la jura de legisladores y su manera de vivir la ceremonia confirmó que la exposición -al menos por ahora- lo incomoda; consciente de que era observado por todos, se mostró siempre inquieto (no paró de moverse) y se refugió siempre en su círculo de confianza.
El principal confidente de Máximo fue Andrés “El Cuervo” Larroque: no pararon de intercambiar sonrisas y comentarios a sottovoce; del grupo también formaron parte Axel Kicillof, Wado de Pedro, Juan Cabandié y Héctor Recalde; un poco apartado apareció Diego Bossio, otro que ayer tuvo su bautismo como legislador del Frente para la Victoria. A unos metros, como espectador privilegiado (y de muy bajo perfil) estuvo Carlos Zannini.
A las 19.30 se produjo el pico emotivo de la ceremonia: el hijo de la Presidente fue llamado a jurar y en el recinto atronó el ya célebre “vengo bancando este proyecto”. La canción fue entonada con euforia por la militancia kirchnerista y por buena parte de los legisladores del FpV; a Larroque se lo vio desbordado por la emoción y Máximo tuvo que respirar profundo -mientras esperaba que el público se calmara-, antes de comprometerse “por los que nunca aflojaron, no aflojan ni van a aflojar”.
Llamativo fue el manejo del tiempo que hicieron Sergio Massa y Elisa Carrió: el ex candidato presidencial ingresó al recinto con bastante antelación, pero se fue (casi a las corridas) a los pocos minutos de comenzado el acto. “Me fui a la jura de Jorge Sarghini en La Plata”, le dijo a Infobae.
En el caso de Lilita no estuvo claro si llegó tarde al acto, o si estratégicamente decidió ingresar a la cámara instantes después de que pasara al frente Máximo Kirchner; desde los palcos, por algunos gestos, pareció una jugada de rechazo al desembarco del referente kirchnerista.
Otra figura de renombre que no pasó inadvertida fue Felipe Solá: el ex gobernador recibió un gran reconocimiento de Emilio Monzó (nuevo presidente de la Cámara Baja) y de Graciela Camaño, quienes lo destacaron como un político de lujo.
Al finalizar la ceremonia, el hombre del Frente Renovador habló con Infobae de lo reconfortantes que fueron las palabras de sus colegas. Y dio toda una definición sobre el desafío que supone la llegada de pesos pesados como Máximo Kirchner, Julio de Vido, Axel Kicillof y Wado de Pedro: “Acá muchos pesos pesados fracasaron y otros desconocidos lograron subir, vamos a ver…”.
La falta de banderas y de militantes bulliciosos sorprendió, pero Solá explicó que fue algo consensuado: “Se pidió que vinieran el 9 (al Senado), y así se logró que se respetara bastante esta casa”.
Emotiva fue la presentación de Emilio Monzó -nuevo titular de la Cámara de Diputados-, que agradeció uno por uno a cada bloque y se animó a recitar un fragmento del Martín Fierro para pedir unidad interna: “Los hermanos sean unidos…”.
El pico de intensidad llegó cuando, con la voz entrecortada, el hombre de Cambiemos le agradeció a su familia y le dedicó la asunción a su madre, que saludó emocionada desde un palco ubicado en el primer piso.
Sorprendente fue la cantidad de legisladores que juraron “por Néstor y Cristina Kirchner”; cada vez que alguno lo hizo, Máximo aplaudió con ganas y en algunos casos realizó gestos de aprobación. Ahora deberá salir a ejercer el cargo en una nueva etapa que en varios ámbitos ya comenzó.

Fuente: diario Infobae

 

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