Obama sobre la marihuana: “No es más peligroso que el alcohol”

En una entrevista, el presidente de Estados Unidos admitió que la penalización castiga sobre todo a los chicos pobres. Pero advirtió que “los que argumentan que legalizar es una panacea, están exagerando”.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, no cree que fumar marihuana sea más peligroso que beber alcohol o fumar tabaco. Así lo afirmó en una entrevista en la que, además, explicó que la despenalización de la marihuana puede tener consecuencias sobre asuntos sociales, porque los detenidos por fumarla suelen ser chicos pobres, no de clase media. De todos modos, aclaró: “Quienes argumentan que legalizar la marihuana es la panacea y resuelve todos estos problemas sociales creo que están exagerando”. Las declaraciones de Obama, realizadas en el marco de la entrevista concedida a una revista norteamericana, se dieron a conocer a pocos días de que la marihuana fuera despenalizada para consumo en el estado de Colorado, y a pocos meses de que suceda lo mismo en Washington.

La afirmaciones de Obama en torno de la marihuana y su legalización fueron un adelanto de la entrevista que concedió a la revista The New Yorker, y que se conocerá completa el 27 de este mes. Sin embargo, los extractos ya publicados al respecto resultan contundentes, en especial en momentos en que la opinión pública norteamericana, de acuerdo con algunos sondeos, pareciera mostrarse más receptiva a debatir y modificar el status legal de la marihuana. De momento, mientras que en Colorado la comercialización y los circuitos de producción funcionan regulados y en junio entrará en vigencia una legislación similar en Washington, en 19 estados su consumo ya está permitido para fines terapéuticos.

Durante la entrevista, Obama planteó también su propia opinión respecto del consumo de marihuana, y recordó una célebre foto de su juventud que lo retrata fumando porro. “Como ha sido bien documentado, fumé porro de muchacho, y lo veo como un mal hábito y un vicio, no muy diferente de los cigarrillos que fumé en mi juventud y durante gran parte de mi vida adulta. No creo que sea más peligroso que el alcohol”, dijo el presidente norteamericano. Por el contrario, agregó, se trata de un hábito menos peligroso “en términos de su impacto sobre el consumidor individual”. “No es algo que yo aliente, y he dicho a mis hijas que creo que es una mala idea, una pérdida de tiempo, no muy saludable.”

De todos modos, Obama señaló cómo las desigualdades sociales pueden reforzar sesgos legales en el contexto de leyes que penalicen el consumo de marihuana. “Los chicos de clase media no terminan en prisión por fumar marihuana, y los chicos de clase baja sí. Y los chicos afroamericanos y los chicos latinos tienen más probabilidades de ser pobres y menos posibilidades de tener los recursos y el apoyo para evitar que se les apliquen penas excesivamente duras.” Sin embargo, advirtió, “no deberíamos enviar a prisión mucho tiempo a chicos o individuos que consuman, cuando posiblemente los que escriben esas leyes hayan hecho lo mismo”.

La legalización de la producción y el consumo de marihuana en Colorado y Washington colaboran con esa nueva perspectiva, señaló. “Es importante avanzar, porque es importante para la sociedad no tener una situación en la cual una gran parte de la población ha quebrantado la ley alguna que otra vez y sólo unos pocos resultan castigados”, explicó.

El presidente norteamericano, de todos modos, matizó en la misma entrevista su apoyo a rever la penalización del consumo. “Aquellos que argumentan que legalizar es una panacea y resuelve todos los problemas sociales, creo que están exagerando el tema. Hay un montón por rever en esa política. Y el experimento que está por tener lugar en Colorado y Washington va a ser, creo, un desafío”, dijo Obama. El mandatario señaló los riesgos que ve en los argumentos que, a partir de la despenalización de la marihuana, pueden proponer despenalizar todo tipo de drogas. “Creo que, cuando se trata de drogas más duras el daño causado al usuario es profundo, y que los costos sociales son profundos. Y uno se enfrenta a algunas dificultades acerca de dónde trazar la línea. Si la marihuana está enteramente legalizada y en un momento algunos dicen ‘bueno, podemos arreglar una dosis convenida de cocaína si logramos demostrar que no es más dañina que el vodka’, ¿estamos dispuestos a eso? O si alguien dice ‘tenemos una dosis de metanfetamina tan bien calibrada que no va a matarte o pudrirte los dientes’, ¿estamos de acuerdo con eso?”

Las declaraciones de Obama trascienden cuando en dos estados, Colorado y Washington, se aplicarán leyes permisivas respecto del consumo de marihuana, siempre y cuando quienes consuman sean personas mayores de 21 años, tanto sean ciudadanos norteamericanos o turistas, y no compren más de una onza (28 gramos) por vez. En Colorado, ya funcionan coffee shops para expendio de marihuana, aunque han reportado problemas de desabastecimiento a pocos días de inaugurar. De todos modos, la Oficina de Política Nacional de Control de Droga norteamericana advierte en su página web, alojada en el sitio de la Casa Blanca, que “el Congreso determinó que la marihuana es una droga peligrosa y que la distribución y venta ilegales de marihuana es un crimen serio”.

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