Para senador uruguayo, “no se puede abrir la puerta a China y cerrar la del Mercosur”

La idea del presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, de intentar “un atajo” para negociar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con China sin acuerdo del resto de los países del Mercosur es “jugar con fuego” y puede significar “pan para hoy y hambre para mañana”, advirtió el senador nacional Daniel Caggiani, del opositor Frente Amplio.

“Uruguay no puede intentar abrir una puerta, como con China, cerrando otra como la del Mercosur, que es su principal socio comercial en bienes, servicios, inversión extranjera directa. Hay una debilidad en la estrategia de Lacalle Pou y lamentablemente puede estar jugando con fuego si avanza con China sin el Mercosur o sin el aval del Mercosur. Eso es pan para hoy y hambre para mañana”, afirmó Caggiani.

El legislador montevideano, de 39 años y extitular del Parlasur, lamentó “el ejercicio riesgoso” que implica que Uruguay “trate de adelantar camino” en una negociación directa con Beijing “porque en un mundo con tanta incertidumbre, por la crisis sanitaria que generó la Covid-19 y porque la guerra (entre Rusia y Ucrania) hizo necesaria una mirada más particular y estratégica sobre recursos naturales y energía”.

Al respecto, Caggiani juzgó que el Mercosur “tiene un potencial muy importante si se propone trabajar en bloque y tener una agenda externa común robusta”.

En una entrevista que concedió a la agencia Télam, a modo de balance de la última cumbre del bloque -que se realizó esta semana en Asunción-, Caggiani consideró que se trató de una reunión “deslucida” por la ausencia del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, aunque el encuentro tuvo “comunicaciones importantes, como la culminación del proceso de acuerdo con Singapur y la resolución de la baja del arancel común externo”.

Paraguay y Argentina fueron los más ríspidos con Uruguay, que comunicó oficialmente en la cumbre de Asunción que avanzaba a un TLC con China, una cuestión que generó cruces que hicieron que Montevideo no firmara el documento final del encuentro.

“Le toca a Uruguay ahora la presidencia pro-témpore, y será un semestre difícil, porque hay elecciones en Brasil y, si hay cambio de gobierno, eso va a redireccionar y resignificar la importancia del bloque”, vaticinó, ante la chance de un triunfo de Luiz Inácio Lula Da Silva en octubre.

Sobre la búsqueda de Montevideo de un TLC con China, Caggiani advirtió que “terminó la parte sencilla del proceso, que es el estudio de factibilidad” y puso de relieve la anunciada pretensión de Beijing de “avanzar con todo el bloque”.

Para el senador, “la predisposición (de los miembros del Mercosur) a evaluarlo en conjunto cambia la tónica de lo que venían expresando los países y pone un nivel de exigencia mayor a la presidencia de Uruguay, que va a tener que hacer un esfuerzo mayor para que esto suceda”.

Caggiani consideró que la administración de Lacalle Pou atendió el hecho de que en Brasil convivan “un Ministerio de Economía más liberal con una Cancillería con un perfil más histórico” para “intentar esa rendija y aprovechar la oportunidad”. “Pero eso es jugar con fuego y le puede salir mal”, avisó.

Aunque reivindicó los “momentos importantes” de los 30 años del Mercosur, que “siempre expresó las principales preocupaciones de su tiempo”, consideró que el bloque está ahora “un poco más estancado, y con una especie de muerte cerebral, porque no tiene una visión de largo plazo”.

“Tiene el desafío importante de tener mayores niveles de flexibilidad que permita avanzar en el perfeccionamiento de la zona de libre comercio, en mejorar ese mercado común que tiene una zona aduanera común y protección de su producción, pero también debe tener una agenda externa que le permita a sus socios mayor dinamismo en sus exportaciones y espacios de intercambios con otro bloques o países importantes”, juzgó.

Sobre el rol que tiene el FA en esta instancia, repasó que la alianza “intentó seguir sigilosamente los pasos del Gobierno, marcó sus discrepancias en el proceso de inserción internacional en tonos y estilos y exigió información sobre los estudios de factibilidad, porque en estos procesos siempre hay ganadores y perdedores”.

“Y así como queremos saber los sectores que ganarían -quizás los cárnicos, los dedicados a la soja- también interesan los perjudicados, que pueden ser la industria textil, la del plástico. El desarrollo industrial es incipiente, pero genera importante mano de obra y mejor nivel de remuneración porque exigen más capacitación”, expresó.

Docente de Historia y licenciado en Desarrollo, Caggiani fue diputado nacional y llegó a una banca del Senado en marzo para ocupar la plaza del fallecido Eduardo Bonomi, exministro del Interior (2010-2020). (Télam)

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