Pechito López festejó doble en las Termas de Río Hondo

Luego de ganar la segunda carrera se puso a llorar arriba del auto. Toda la jornada resultó emocionante. El cordobés estuvo acompañado por su familia por primera vez en el año y no quiso hablar de campeonato.

La emoción lo invadió. Había ganado las dos carreras a bordo de su Citroen C-Elysée, se había impuesto largando 1º y también 10º, había sido el primer piloto en conseguirlo en la temporada y además había contado con el respaldo de todos los argentinos hinchas del automovilismo que se llegaron a Termas de Río Hondo, sede del fin de semana de la WTCC.

Con la adrenalina todavía a flor de piel, José María López entró al salón para dar la conferencia de prensa sabiendo que expresar lo que sentía sería muy difícil. Se notaba, sentía felicidad en estado puro, también orgullo y necesitaba agradecerle a todo el mundo pero ante cada intento de oración, lo que florecieron en vez de las palabras fueron las lágrimas.

“Es un sueño ganar en mi país, delante de tanta gente, de toda mi familia, de tantos amigos. Era impensado todo esto que estoy viviendo. Nunca había imaginado que iba ser primero en las dos carreras de Argentina”, contó.

“Lo hizo de nuevo, López no dejó dudas del héroe que es”, tituló la web oficinal de la WTCC como para dimensionar la importancia de sus dos victorias en la 8ª fecha del campeonato.

LÁGRIMAS. Primer llanto. “No estaría acá sin el trabajo y esfuerzo de toda mi familia. Ellos hicieron mucho, al igual que mi novia, Vicky, que también me apoyó siempre”, contó Pechito sin llegar a agradecerles porque antes tuvo que dejar de hablar por lo entrecortado de su voz.

Segundo llanto. “Parece fácil, pero los resultados son producto del esfuerzo enorme que hace el equipo”, reconoció el cordobés previo a emocionarse nuevamente. Estaba claro, el fin de semana había sido lo suficientemente movilizante –más allá de los resultados deportivos recibió el apoyo de más 40 mil espectadores, estuvo rodeado de su familia y además fue distinguido por el Ministerio de Turismo de la Nación por su desempeño como representante argentino– y cualquier reflexión personal iba a ser imposible de describir sin lágrimas de por medio.

Ya metido en el análisis de la carrera y de sus posibilidades en la competencia, Pechito reconoció  que haber realizado dos buenas largadas fue fundamental para poder quedarse con ambas carreras. “Yvan Muller (su compañero de equipo junto con Sebastián Loeb) es un monstruo, sobre todo en partidas. Por eso sabía que si en la primera quedaba detrás de él, se me iba a hacer imposible superarlo. Por suerte me saqué la presión al arrancar mejor y eso me facilitó el resto. En la segunda, sufrí porque Loeb me llevaba hacia el pasto y pensé que eso me podría perjudicar con la temperatura del motor, por suerte no pasó nada”, analizó el ganador.

Con estas victorias, el cordobés, que se mantiene como líder con 310 puntos, a 60 del segundo, Muller, valoró la importancia de la diferencia en la tabla pero advirtió que cualquiera podría alcanzarlo si no toma los recaudos necesarios. “Por el sistema del campeonato es difícil sacar una ventaja definitiva antes del final. Lo conseguido hasta ahora es muy bueno pero no determinante. Siempre tuve sinsabores en mi carrera, por eso soy cauto a la hora de ilusionarme”, analizó el cordobés.

Ahora, se viene un largo receso. Para la próxima carrera en Beijing faltan dos meses y Pechito tendrá tiempo para procesar todo lo logrado. Cuando sus lágrimas de emoción se sequen, cuando pueda hablar de corrido sobre sus sensaciones de ayer, sólo quedará la alegría por haber sido el ganador indiscutido del último fin de semana y, por supuesto, el sueño de poder ser el héroe absoluto en la WTCC. “Todo esto que me viene pasando es más de lo que esperaba en mi primer año en la competencia”, dijo, por supuesto, al borde de un nuevo llanto.

Inesperado

“Todo esto que me viene pasando es más de lo que esperaba en mi primer año. Era impensado todo esto que estoy viviendo.”

Serenidad

“Lo conseguido hasta ahora es muy bueno pero no determinante. En mi carrera, siempre tuve sinsabores y por eso debo ser cauto.”

Apoyo

“Es un sueño ganar en mi país, delante de tanta gente, de toda mi familia, de tantos amigos. Hicieron mucho. Igual que mi novia Vicky.”

El gran rival

“Yvan Muller es un monstruo, sobre todo en las partidas. Por eso sabía que si en la primera quedaba detrás me sería imposible pasarlo.”

Rodeado de la familia

“Esto es muy especial, tengo a toda mi familia acá, desde mi sobrinita hasta mi abuelo de 93 años”, había dicho Pechito. En la foto, mamá Mabel, papá José María, y el abuelo Alfredo, que no se perdió ni las conferencias de prensa.

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