¿Qué le pasa a Carlos Bianchi?

Se lo ve nervioso, como nunca antes. Desde hace un año busca que Boca sea un equipo. No puede convencer a los jugadores. Los dirigentes ya lo miran de reojo… ¿Dónde está Bianchi?

Ahí está Bianchi, desencajado, como nunca se lo vio, peleando con Diego Abal, despotricando al aire, peleando contra sí mismo. Ese no es Bianchi.

¿Qué te pasa, Virrey? Hace más de un año que volviste al club que te dio -y en el que conseguiste por tus propios méritos- buena porción de tu gloria como entrenador y todavía no pudiste darle tu sello al equipo. En los resultados, fallaste. Apenas aterrizaste en cuartos de final de Copa Libertadores y le ganaste a River en el Monumental, como piezas más destacadas. Finalizaste en un penoso 19° puesto en el primer torneo y luchaste sin seriedad en el segundo. Sufriste derrotas escandalosas, como los seis goles humillantes en San Juan. Tuviste que pedir disculpas públicas a los hinchas que, con razón por tus pergaminos inoxidables, aún te idolatran.

¿Qué te pasa, Carlos? Tus jugadores no comprenden el mensaje. Algunos están fastidiosos por el nuevo sistema y ya balbucean en voz baja que no se adaptan. Muestran un nivel muy pobre, de eso estás eximido, pero tampoco lograste penetrar en lo más profundo de sus almas. Antes, en tu época de gloria, exprimías al mango la virtud de cada futbolista. Perea, Javier Villarreal, Pablo Alvarez… Todos eran figuras bajo tu ala.

¿Qué te pasa, entrenador más ganador de la historia de Boca? Te trajeron muchos de los jugadores que pediste, incluso Hernán Grana, por quien insististe con ahínco. Y, amén de apresuramientos, el único acierto real fue el caso de Gigliotti. Disponés en tu plantel del 5 de la Selección, el socio ideal de Messi, y no pudiste hacerlo explotar. Convertir a Gago en figura y asociarlo sin problemas con Riquelme es una de tus cuentas pendientes.

¿Qué te pasa, cultor de la seriedad y los buenos modales? Nunca antes se te había visto perder la compostura como el sábado en Córdoba. Discutiste con Abal por una jugada en la que tenías razón, pero en términos y con un vocabulario inapropiados. O propios del nerviosismo de esta coyuntura agitada.

¿Qué te pasa, histórico padrino de las puertas abiertas? En este nuevo ciclo, a veces cerrás los entrenamientos, te enojás con los periodistas y das clase en cada conferencia de prensa. Los dirigentes, en cambio, te piden que mires más para adentro.

¿Qué te pasa, héroe de tantas noches de hazaña? River te goleó -a vos y a tus futbolistas- conceptualmente. Aunque apenas se trate de un amistoso de verano, es una alarma que se encendió. ¿Y si los resultados iniciales no acompañan? Si hasta vos mismo, Virrey, te autoexigiste como nunca y declaraste que tenés que demostrar si estás capacitado para ser el técnico de Boca en este momento. Hay una cláusula vigente en el contrato que establece que si a los 18 meses de gestión no hay vueltas olímpicas, Boca puede optar por rescindir el vínculo, firmado hasta diciembre de 2015.

¿Qué te pasa, conquistador de tres Libertadores? Por los malos resultados del año pasado, en este semestre no habrá Copa. Y ya hay directivos de segunda línea que te miran de reojo. Estás bajo la lupa, como nunca te ocurrió. Porque desde que llegaste a Boca, allá por julio de 1998, fue un éxito atrás del otro, sólo una cadena construida en base a victorias. Este escenario, inquietante desde cualquier arista, nunca lo viviste. Y habrá que ver cómo te sostenés…

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