Un desdibujado Djokovic quedó afuera del Australian Open ante Chung

 

Parecía pedir a gritos el final para su sufrimiento en Melbourne. Porque Novak Djokovic todavía no está. Ni él, ni una versión que se acerque al Djokovic que enamoraba en el circuito hace meses. Ese Djokovic desdibujado fue eliminado en los octavos de final del Open de Australia por un inseguro Hyeon Chung por 7-6(4), 7-5 y 7-6(3). El coreano, sin un partido redondo, con muchos fallos aunque sin duda en un número muy inferior al del serbio, logró dar el campanazo de los octavos de final para citarse en cuartos con un Tennys Sandgren que también sorprendía a Dominic Thiem.

Sin piernas, falto de ritmo. Sin dirección en los golpes, sin intención a la hora de buscar los puntos. Así jugó Djokovic contra Chung. Fue u na sombra del jugador de ataque que seguro que volverá en el futuro, pero que ahora mismo no está. Cinco meses de parón por la lesión en la muñeca son demasiados incluso para Djokovic, que a pesar de buenas actuaciones en los partidos previos a Australia ha acabado acusando la falta de ritmo a la hora de la verdad, cuando las maratones de juego se suceden y la presión es máxima.

Jugó Djokovic durante muchos instantes sin derecha, sin revés. Incluso sin alma. Demasiadas concesiones para un Chung que es un jugador emergente en el circuito, que se asegura el top30 a sus 21 años tras el torneo de Melbourne y que mantiene intactas sus ganas de comerse el mundo. De hecho, por faltar, Djokovic jugó incluso sin saque durante muchos momentos del primer set. Pero si hay algo que nunca le faltó ni le faltará es su garra de campeón, su capacidad para agarrarse a la pista cuando todos los astros se conjugan en su contra. Por ello forzó un marcador que, pese a ser en tres sets, fue mucho más igualado del nivel que ambos tenistas ofrecieron durante el partido.

 

Mundo Deportivo

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