Se cumplen 44 años del secuestro de Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola

Se conmemora hoy un nuevo aniversario del secuestro de Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola, obreros gráficos del diario La Nueva Provincia, propiedad de Diana Julio de Massot, y dirigentes del Sindicato de Artes Gráficas de Bahía Blanca.

Los dos trabajadores fueron secuestrados y sus cuerpos maniatados, con signos de torturas y numerosos disparos, aparecieron el 4 de julio de ese año en un paraje conocido como la Cueva de los Leones, sobre la ruta nacional 33 y a 17 kilómetros de Bahía Blanca.

Vilma Denk, de 66 años, señaló que en la madrugada del 1 de julio de 1976 su esposo Enrique “llegó a la casa, se había acostado recién”, y relató que la vivienda tenía “una habitación sola donde dormíamos todos juntos”.

“No sé cuanto tiempo pasó que se había acostado cuando sentimos golpes, pasos en el patio, teníamos un paredón de dos metros de alto y una puerta de chapa, se sintió como que saltaban ese paredón”, agregó la mujer.

Denk afirmó que “de golpe sentí un fuerte golpe, me rompieron toda la puerta de una cocina comedor que teníamos, cuando nos quisimos acordar entraron a la habitación cinco personas con revólveres, ametralladoras y le preguntaron si era Heinrich, él le dijo que no y yo media dormida le dique que sí”.

“Pidió permiso para que dejara dinero, tenía tres pesos en ese momento, lo llevaron a la cocina y entró otro a buscar una corbata, cuando salgo de la pieza a la cocina a entregarle la corbata, había como siete u ocho personas con ropa de militares y ametralladoras”, relató.

En ese sentido la mujer afirmó que “me amenazaron, si no te metes adentro te mató, escuchaba lo que decían y mi esposo en un momento dado, lo único que escuché les dice no me van a hacer daño”.

“Yo pensé que la corbata era para sacarle una foto, pero no, habrá sido para atarle las manos y la boca, no tengo ni idea”, expresó.

Denk dijo que “pasaron no sé cuantas horas encerrada en la habitación con los chicos, me levanté despacio, porque me había descompuesto, para ver si no había nadie, habría la puerta despacio, ví que estaba todo oscuro, me fui despacito a prender la luz y ví la puerta destrozada”.

La mujer comentó que luego se dirigió a un negocio a pedir ayuda y con el aporte de sus familiares fueron a las comisarías y a la Policía Federal donde nadie lo había visto.

La esposa de Heinrich, quien tuvo cinco hijos, afirmó que “fui a la comisaría a hacer la denuncia con uno de mis cuñados y se rieron de nosotros, nos dijeron no te preocupes en tres días va a aparecer”.

“Llegó mi otro cuñado y fuimos de vuelta y nos tomaron la denuncia, después de ahí nos fuimos a La Nueva Provincia para decirles que no iba a ir porque se lo habían llevado de mi casa”, comentó.

En ese sentido la testigo afirmó que “se empezaron a reir y nos dijeron que no se preocupe que iba a aparecer”.

“A los cuatro días golpearon la puerta de mi casa y me dicen que son de la policía, la tenemos que llevar a la comisaría, yo les dije que si habían encontrado a mi esposo”, agregó. En ese contexto relató que en la seccional le dijeron que a su esposo lo habían encontrado muerto en la cueva de los Leones pero el comisario a cargo “no dio detalles”.

Luego la esposa del trabajador gráfico dijo que tras realizar los trámites se llevó a cabo el velorio donde se veía que “estaba torturado, lleno de tiros, me dijeron que había estado con alambre en manos y pies”.

“Después de eso era volver a mi casa y explicarle a mis hijos lo que había pasado, no les pude decir la verdad, porque eran muy chiquitos, el mayor de 8 y el menor de 2”, dijo y explicó que sólo les contó que su padre “había tenido un accidente y no podía volver más a la casa”.

La testigo dijo que tras la muerte de su marido residió en la casa de sus familiares hasta que decidió irse a vivir a Saldungaray. “Yo no podía vivir en Bahía, vengo a Bahía y mi vida se termina”, afirmó.

Al rememorar la actividad gremial de su marido, Denk dijo que “él luchaba para que los compañeros tuvieran un mejor sueldo, la lucha de él era esa porque era un sueldo muy miserable, era un trabajo insalubre, mi esposo llego a tener tuberculosis debido a la tinta del diario”, afirmó.

En ese contexto la mujer comentó también que “ellos hacían huelga para pedir sueldo porque no le daban, sé que la señora del diario La Nueva Provincia, la señora de Masot estaba como en una escalera y les decía ustedes sigan pidiendo que ya me las van a pagar”.

“Era la palabra de mi esposo, yo no estaba ahí, uno tiene que decir que habla por boca de otro”, expresó.

También dijo que tras la muerte de su esposo el diario publicó muy brevemente que “encontraron asesinado a dos gremialistas que trabajaban en La Nueva Provincia, eso fue sólo, lo que publicó el diario”.

“Los dueños de La Nueva Provincia no estarían felices de lo que estaba haciendo, si pudieran ahorcarlo lo ahorcaban. Simplemente se quedaban en el trabajo y no trabajaban”, afirmó la mujer en relación a las huelgas que ocurrieron en el matutino bahiense.

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