Boca perdió más de 40 mil socios en un año y tambalea el mito de “la mitad más uno”
Boca Juniors atraviesa una de las señales de alerta más serias de los últimos tiempos: en apenas un año perdió más de 40 mil socios, según un informe oficial de la AFA al cierre de 2025.
El dato expone una caída inédita del padrón y golpea directamente en la vida institucional del club. Entre 2024 y 2025, Boca pasó de 323.853 socios a 282.644, lo que representa una baja del 12,8% y marca un quiebre en una institución históricamente asociada a la masividad. Aunque el club se mantiene como el segundo con mayor cantidad de socios del país —solo detrás de River Plate—, el retroceso es el más pronunciado de los últimos años y enciende las alarmas.
El impacto no es solo estadístico. Boca construyó gran parte de su identidad sobre la idea de ser el club más popular de la Argentina, resumida en el histórico lema de “la mitad más uno”. Sin embargo, la fuerte caída en la masa societaria pone en discusión ese concepto y obliga a repensar el vínculo entre el club y su gente. La pérdida de socios afecta ingresos, representatividad, poder institucional y, sobre todo, el sentido de pertenencia que siempre distinguió al Xeneize.
El informe detalla que la categoría más golpeada fue la de socios adherentes, creada para ordenar la enorme demanda de asociación y ampliar la base social. En solo un año, ese padrón pasó de 121.079 a 98.820, una caída superior a las 22 mil personas. Este dato es clave: los adherentes representaban la puerta de entrada de miles de hinchas que aspiraban a una mayor participación y a un eventual pase a categorías superiores.
Las razones detrás de esta sangría aún generan debate. Factores económicos —con cuotas cada vez más difíciles de sostener—, descontento deportivo e institucional, y dificultades de acceso a entradas y beneficios concretos aparecen como causas posibles de un fenómeno multicausal. Lo cierto es que el número refleja un desgaste en la relación entre Boca y una parte importante de su masa social, algo impensado años atrás.
En un contexto de profundas transformaciones en el fútbol argentino, la pérdida de más de 40 mil socios no puede leerse como un dato aislado. Es un llamado de atención que interpela a la dirigencia actual y futura, y que obliga a revisar políticas, comunicación y gestión. Porque más allá de títulos, refuerzos o resultados deportivos, Boca siempre se definió por su gente. Y hoy, por primera vez en mucho tiempo, ese capital simbólico muestra una fisura que pone en jaque la histórica idea de que el Xeneize representa, sin discusión, a “la mitad más uno” del país.

