viernes, agosto 7, 2026
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Científicos bahienses realizan un avance clave para entender el impacto del cannabis en el cerebro

En los últimos años, el cannabidiol –una sustancia derivada del cannabis pero sin efectos psicoactivos– despertó un creciente interés por sus posibles aplicaciones terapéuticas.

Sin embargo, aún queda mucho por conocer acerca de sus acciones en el sistema nervioso.

En este contexto, un equipo de investigadores de Bahía Blanca aportó nueva evidencia que ayuda a completar ese panorama y abre perspectivas para avanzar en el desarrollo de tratamientos más eficaces contra enfermedades neurológicas e inflamatorias.

La investigación permitió identificar por primera vez cómo el cannabidiol, un compuesto derivado de la planta de Cannabis sativa y de creciente interés médico por su uso potencial en epilepsia, dolor, ansiedad y enfermedades inflamatorias, modula al receptor neuronal nicotínico alfa-7.

El cannabidiol, conocido por sus siglas CBD, es uno de los principales compuestos químicos presentes en la planta Cannabis sativa. A diferencia del THC, la sustancia responsable de los efectos psicoactivos asociados al consumo recreativo de cannabis, el CBD no produce alteraciones de la percepción ni estados de intoxicación.

“Nosotros estudiamos el funcionamiento del receptor nicotínico alfa-7 -una molécula que interviene en comunicación entre neuronas- que todavía no está usado en la clínica como blanco terapéutico, pero que está siendo de mucho interés científico, y también estudiamos fármacos o compuestos que lo puedan regular, modular, cambiar la funcionalidad”, explicó la doctora Cecilia Bouzat, del Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Bahía Blanca, dependiente de la UNS y el CONICET.

En este contexto, se demostró a nivel molecular el efecto que tiene el CBD sobre este receptor neuronal.

Según contó Bouzat –profesora de la UNS e investigadora superior del CONICET- entrevistada en Radio Universidad, este receptor alfa-7 interviene en procesos muy importantes como la cognición, la memoria y el aprendizaje, y se está viendo que durante enfermedades como el Alzheimer y algunas patologías neurológicas está disminuido su funcionamiento.

Todavía no hay fármacos específicos para este receptor. Por eso lo estamos estudiando: hay evidencias claras de que activarlo o potenciarlo enlentece y disminuye los síntomas de una patología tan compleja. Por ejemplo, todo lo relacionado con procesos de memoria y cognición se ve favorecido cuando el receptor se activa”, remarcó. “Esto es ciencia básica, pero es conocimiento fundamental para que, más adelante, pueda traducirse en el desarrollo de fármacos utilizables”. (Enfoque UNS)

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