Deshidratación: cinco preguntas sobre síntomas, riesgos y cómo prevenirla
La deshidratación puede afectar el rendimiento físico y mental y provocar complicaciones graves si no se detecta a tiempo. Reconocer sus síntomas, entender sus causas y adoptar hábitos de hidratación adecuados resulta clave para cuidar la salud en todas las etapas de la vida.
1. ¿Qué es la deshidratación?
La deshidratación ocurre cuando una persona pierde más líquido del que ingiere y el cuerpo no dispone de suficiente agua y otros fluidos para cumplir sus funciones normales. Puede afectar a personas de cualquier edad y provocar consecuencias que van desde molestias leves hasta emergencias médicas.
2. ¿Cuáles son los síntomas iniciales de la deshidratación?
Los síntomas iniciales incluyen sed intensa, sequedad en la boca y la piel, orina oscura y escasa, fatiga, debilidad y dolor de cabeza. A nivel cognitivo, pueden aparecer confusión, dificultad para concentrarse y sensación de lentitud mental.
3. ¿Qué ocurre si la deshidratación avanza?
Si la falta de agua progresa, pueden presentarse mareos, vértigo, palpitaciones, calambres musculares, irritabilidad y cambios en el ánimo. En casos graves, como desmayos, confusión extrema o shock, se requiere atención médica inmediata.
4. ¿Qué se recomienda hacer ante los primeros signos de deshidratación?
Es fundamental reponer líquidos y electrolitos. Se debe priorizar la ingesta de agua y, en situaciones de pérdidas importantes (vómitos, fiebre, diarrea o ejercicio prolongado), recurrir a bebidas con sales minerales o alimentos con agua y minerales. También se recomienda no esperar a sentir sed y distribuir el consumo de líquidos a lo largo del día.
5. ¿Por qué el alcohol favorece la deshidratación?
Las bebidas alcohólicas contribuyen a la deshidratación porque el alcohol actúa como diurético, lo que acelera la eliminación de agua y electrolitos a través de la orina. Por eso, se aconseja alternar el consumo de alcohol con agua para reducir sus efectos negativos.

