La lista de fracasos de Cleary, el estudio de abogados que asesora a la Argentina

La firma tuvo sus tropiezos en casos relevantes para Rusia y Google, además de haber sido vapuleado por los holdauts.

 

En los últimos seis meses, Cleary Gottlieb Steen & Hamilton (el estudio de abogados que defiende a la Argentina en el juicio contre los holdouts) ha perdido una serie de casos históricos para clientes como Rusia, Argentina y Google, incluyendo la escandalosa pérdida de u$s50.000 millones en julio por el arbitraje de Yukos (una de las mayores corporaciones de Rusia para la producción de petróleo y petroquímicos).

“Si bien no podemos comentar sobre los asuntos en curso,” dijo un portavoz de Cleary, “la empresa se ​​enorgullece de la labor que hacen sus abogados todos los días para lograr el éxito de nuestros clientes en litigios complejos en todo el mundo”, reproduce la revista especializada American Lawyer.

La racha perdedora de Cleary comenzó en marzo, cuando su cliente Argentina perdió un caso ante la Corte Suprema de Estados Unidos considerado como de suma importancia por la comunidad de inversión.

En BG Group v. Argentina, los magistrados reincorporaron un premio de u$s185 millones contra la Argentina en favor de un inversor que perdió el valor de su inversión durante la crisis del peso de finales de 2001.

En mayo -en un fallo que nadie vio venir- el Tribunal de Justicia de la Unión Europea le dio una paliza al cliente de Cleary, Google. El tribunal de Luxemburgo dictaminó que el abogado español Joaquín Muñoz Rodríguez de Abanlex tenía derecho a exigir que en los resultados de búsqueda de Google, no se revele que una vez se había visto obligado a subastar su propiedad para pagar una deuda.

“El derecho al olvido” impondrá costos incalculables en los motores de búsqueda de Internet, que ahora deberán evaluar caso por caso qué páginas web en Europa deben ser removidos de los resultados de búsqueda, ya que son “insuficientes, irrelevantes”.

En junio, Cleary perdió el juicio de la deuda soberana de Argentina cuando la Corte Suprema avaló al juez Thomas Griesa, exigiendo la igualdad de trato de todos los acreedores. El resultado fue que el cliente de Cleary, Argentina, no pudo cancelar vencimientos de deuda de los bonos performing sin antes pagarle a los holdouts.

Para colmo de males, Cleary fue identificado en junio según informes de prensa como “la firma legal número uno”, mientras que la empresa fue acusada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos de otorgar mala asesoría a BNP Paribas en la transacciones con Sudán e Irán.

Por último, en julio, perdió lo que pareciera un caso de alto perfil. Los antiguos accionistas mayoritarios de OAO Yukos Oil Company ganaron un juicio de u$s50.000 millones contra el cliente Cleary, el gobierno de Rusia, en un tribunal de La Haya.

¿Es el trabajo de Cleary en franca decadencia? Los principales abogados Cleary en estos casos, como Jonathan Blackman para la Argentina, Francisco Enrique González-Díaz por Google, y Lawrence Friedman, el abogado litigante principal para Rusia, son todos distinguidos y reconocidos en sus especialidades.

Cleary ha tenido juicios ganados por millones de dólares. En junio, logró que HSBC Bank no tuviera responsabilidad en el fraude de Bernard Madoff. En abril, venció en un juicio sumario por reclamos antimonopolio para su cliente Sanofi, entre otros casos.

Dicha firma representa algunos de los clientes más grandes en el mundo, a varios países que son considerados como “parias políticos” en el mundo y “parias financieros”, algo que puede ser un desafío para la firma.

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