Glamour pretendido y polémica

El cruce dialéctico acerca de la labor periodística entre Jorge Lanata y Reynaldo Sietecase calentó la entrega de los galardones de Capit. El gran protagonista de la noche fue Adrián Suar, que subió al escenario del Teatro Colón en siete oportunidades.

Toda entrega de premios trae consigo un margen de polémica. Al fin y al cabo, nunca hay unanimidad acerca de quiénes merecen ser premiados. Si, encima, el premio en cuestión posa su mirada sobre el ambiente televisivo, donde sobran las muestras de divismo, la polémica está siempre a la orden del día. Las hay más superficiales, donde el eje pasa por cuestiones estéticas, pero de vez en cuando también surgen otras que presentan debates interesantes. Algo de esto último sucedió el lunes en el Teatro Colón, donde se realizó la ceremonia de entrega de los premios Tato, que reconoce la tarea televisiva del año. Allí, entre el glamour impostado que suele signar a este tipo de veladas y algunos egos a punto de estallar, Reynaldo Sietecase y Jorge Lanata se cruzaron dialécticamente, ante un firmamento televisivo que hace rato dejó de ser una “gran familia”. Tema: el ejercicio del periodismo.

En su tercera edición, la ceremonia de premiación organizada por la Cámara Argentina de Productores Independientes de Televisión (Capit) no eludió el glamour pretendido ni la búsqueda de prestigio que implica hacer la fiesta en el máximo coliseo porteño. Sin embargo, ni la moda ni los veintidós premios que se llevó El Trece (entre ellos, ocho por Farsantes, seis por Solamente vos y cinco por PPT) van a quedar en el recuerdo de esta ceremonia. En realidad, la edición de 2013 quedará signada por un debate que se agitó a lo largo de la noche y que prosiguió ayer con declaraciones de alguno de los aludidos en el duelo discursivo.

La chispa que encendió el fuego fue el discurso de Lanata, al recibir su premio como mejor conductor periodístico, en la primera de las cinco estatuillas que a los ojos de la industria mereció PPT (entre ellos, mejor programa del año). Al subir al escenario, el periodista insignia del Grupo Clarín le dedicó su premio a “Pablo Echarri, a la chica gordita del aviso del Banco Galicia (en referencia a la actriz Paola Barrientos) y a Mex Urtizberea”. La dedicatoria, tan irónica como provocativa (tal vez para mejorar el rating de su programa, que el domingo hizo su medición más baja del año), venía a cuento de que los tres actores habían expresado públicamente su desacuerdo con el discurso que Lanata había dado en la última entrega de los premios Martín Fierro, donde había planteado una supuesta “grieta” que dividía al país. La diferencia, esta vez, fue que mientras en aquella oportunidad sus palabras fueron ovacionadas por la platea, el lunes recibieron la desa-probación de varios de los presentes, quienes se manifestaron con abucheos y silbidos.

Pero la cosa no quedó ahí. Inmediatamente, el repudio de muchos actores y actrices a las palabras de Lanata se acumularon, tanto dentro de la ceremonia como fuera de ella, a través de las redes sociales. En la entrega, la primera en demostrar su rechazo fue Mirtha Legrand, que antes de presentar una categoría tomó el micrófono, pregunto dónde se encontraba sentado Lanata y, poniendo los dedos de la mano derecha como un revólver, le disparó un gráfico “Pum! Pum! Pum! Lanata”, ante el asombro y el aplauso general. Fue un gesto inusual que rompió con el protocolo que suele signar a este tipo de eventos. A su término, Germán Paoloski también salió al cruce al dedicarle “especialmente” el Tato obtenido por Pura química como programa deportivo a su “amigo Mex Urtizberea”. De igual forma, pero por Twitter, Juan Minujín y Griselda Siciliani también se solidarizaron con los actores. “‘La chica de la propaganda’ es una Gran Actriz y se llama Paola Barrientos”, tuiteó la actriz de Farsantes y actual pareja de Adrián Suar, otro de los protagonistas de la noche (ver aparte). Incluso, ayer, Pablo Echarri, uno de los aludidos por el conductor en su dedicatoria, señaló en declaraciones radiales que “Lanata lleva la pelea adonde puede, no donde quiere. Pasó del plano político a la farándula, porque la política no lo escucha. Su ego tiene la intención de trascender en algún plano, pero en el político está cercado”.

Lo más interesante, sin embargo, sucedió al rato, cuando Sietecase tomó el micrófono, tras haber sido reconocido por su tarea periodística en Telefe noticias. “Hace meses escuché en este mismo lugar hablar de la preocupación que hay por la grieta que se está generando en la Argentina. Y yo comparto esa preocupación. Ahora, me sorprende que los mismos colegas que están preocupados por la grieta se ocupan se ensancharla cada día más”, subrayó. El Colón estalló en un aplauso catártico. En su alocución, Sietecase planteó la necesidad de dar un debate “serio” sobre el ejercicio del periodismo. “En los últimos años nos hemos alejado de los hechos por distintas razones, y de pronto te encontrás a gente diciendo que hace periodismo, pero de pronto termina defendiendo lo indefendible, no importa de qué gobierno se trata. Defender lo indefendible no es periodismo, es otra cosa. El periodismo siempre es crítico, pero una cosa es la crítica, y otra es la operación política a medida del empresario que me contrata”, señaló. Tras ese discurso, PPT ganó otros dos Tato: en una ocasión, Lanata prefirió no subir al escenario, mientras en la otra tomó la palabra pero para hacer hincapié en el rating, la competencia y las “minas en bolas”. Evitó hacer referencia alguna a un debate en el que se mezcló la política, el periodismo y el mundo del espectáculo. Lo mismo que sucede, cada vez más seguido, en ciertos representantes del periodismo televisivo.

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