Los bancos nacionales viajan a comprar la deuda en manos de los fondos buitres

Esta noche partiría la delegación enviada por la Asociación de Bancos Privados de Capital Argentino (ADEBA), presidida por Jorge Brito, que intentará comprar los bonos en manos de los buitres.

Un grupo de banco nacionales, enrolados en la Asociación de Bancos de Argentina (ADEBA) propondrá hoy compar la deuda en manos de los fondos buitre para tratar de resolver el conflicto que la Argentina mantiene con los holdouts. La versión más fuerte indicaba ayer que ADEBA, la entidad que encabeza el titular del Banco Macro, Jorge Brito, envió una delegación para presentarle a Daniel Pollack, el mediador designado por el juez Thomas Griesa, una propuesta para anticipar U$S250 millones de los U$S1.500 millones que Argentina le debe a los fondos NML Capital y Aurelius, entre otros, a modo de caución para que el juez de Nueva York. Hoy a la mañana está previsto el arribó el mediador elegido por la delegación banquera de ADEBA para presentar la propuesta y a cambio solicitarle un stay a Griesa para que Argentina pueda seguir pagando hasta fin de año sin desobedecer las sentencias.

En tanto, ayer, el ministro de Economía, Axel Kicillof, viajó a Nueva York desde Caracas y se reunió con Daniel Pollack y el representante de los fondos Buitres, Robert Cohen. La comitiva argentina se encontró con el mediador a última hora de la tarde y la reunión se extendió hasta la madrugada. A las 23:30hs de Nueva York (00:30hs de hoy en Argentina) el ministro Kicillof cerró la reunión con los buitres y se dirigió a la prensa. Kicillof fue breve y respetó la confidencialidad del caso la situación. En las propias palabras del ministro, “no tengo mucho para decir, hemos terminado la reunión y hemos llamado a cuarto intermedio y un nuevo encuentro mañana a horario indefinido.” En el segundo encuentro acudió el abogado de Argentina, Jonathan Blackman y la de Cohen, por el fondo Buitre NML Capital. Al tiempo que Kicillof llegaba a Nueva York trascendió una oferta de los bancos argentinos y extranjeros a los buitres.

“Tengo poco que decir, terminamos la reunión y hemos llamado a cuarto intermedio”, dijo Kicillof. La reunión no tiene horario definido.

La especulación versó sobre dos alternativas: la primera sería un depósito de U$S250 millones a cambio de un stay, y la segunda propuesta de bancos pertenecientes a ADEBA decomprar la totalidad de los bonos defaulteados a los buitres y acordar junto con el gobierno y Griesa un stay al menos hasta fin de año. Un mediador de ADEBA se reunirá hoy en Nueva York con los bonistas con el propósito de alcanzar un acuerdo.

Esta intermediación de terceros es imprescindible en este contexto. Argentina enfrentaba una posibilidad de default hoy al finalizar el día, dado que el juez Griesa mantenía bloqueados los pagos a los bonistas reestructurados hasta que el gobierno llegara a un arreglo con los fondos. Sin embargo, esto era imposible para Argentina debido a que el pago del 100% a los buitres gatillaría la cláusula RUFO, que exige que el acuerdo se haga extensivo al resto, tirando abajo la reestructuración de la deuda y generando una cascada de reclamos que ascenderían a U$S 500 mil millones. Por ende, el gobierno no podía darse el lujo de pagar.Pero un intermediario de buena fe está en condiciones de comprar los títulos y esperar hasta el 31 de diciembre de 2014, fecha en que dicha cláusula vence.

En consecuencia, Jorge Brito encaró la iniciativa, que luego fue acompañada por los demás bancos nacionales, y que recompraría la deuda. En tanto es un acuerdo entre privados, no hace que la RUFO gatille. El juicio seguirá en manos de los bancos, quienes podrían levantar las demandas o pedir conjuntamente con Argentina un stay al juez Griesa, quien ha mostrado voluntad para hacerlo si existe un consenso entre las partes. Esta sería la opción más factible que se baraja tanto en el sector público como en el privado, puesto que permitiría llevar a todos los juicios potenciales de los holdouts hasta el 2015, fecha en la cual Argentina podrá repagar la RUFO.

Según indicaron a Tiempo Argentino, fuentes del sector bancario, los bancos de ADEBA se comprometieron a poner una parte para llegar al total que reclaman los buitres, que asciende a U$S 1500 millones. La versión más fuerte indica que el pago se concretará en cuotas. Si hubiera una oferta encarada por el Estado, cualquier bonista del canje podría acusar al gobierno de violar la cláusula RUFO y podría haber juicios con el fin de obtener una sentencia favorable y pedir el 100% de la deuda original. Sin embargo, si quien realizara la proposición es un privado independiente, sería una transacción libre de dudas. En el antecedente de Gramercy (ver nota) hubo acusaciones de complicidad con el gobierno para entrar en el canje.

En principio, los bancos estarían dispuestos a comprar toda la deuda en default. En una operación netamente entre privados.

La otra versión mediática refiere al aporte de los bancos de ADEBA de U$S250 millones en concepto de una garantía para que los propios buitres (sin ninguna venta de sus bonos) decidan poner un stay. Es discutible si el Estado podría hacer un depósito similar. Mientras que algunos consideran que al no ser una oferta propiamente dicha no es vulnerable a la RUFO, otros piensan que un juez podría entender el depósito como parte de un acuerdo informal en 2014. Por lo tanto, es imposible que Argentina llegara a un acuerdo similar sin riesgos, y el sector privado sería esencial en ambos casos para completar el entendimiento.

Ayer, un grupo de tenedores de bonos reestructurados emitidos en euros pidieron al juez Griesa, que instale un “stay temporario” hasta el 1 de enero de 2015, o al menos por 90 días, para permitir a la Argentina una solución en el tema de los fondos buitre.
“Esta Corte puede facilitar una solución y evitar un default potencial, mediante la emisión de un stay temporario”, señaló el grupo de bonistas Euro Bondholders en el documento entregado a Griesa.

El conflicto con los fondos buitres fue recrudeciendo a medida que se acercaba la fecha del default. Sin embargo, Argentina siempre mostró su voluntad de pago al 100% de los deudores. A forma de ejemplo, depositó antes del 30 de junio los U$S539 millones necesarios para pagar el Discount en dólares al Bank of New York Mellon, que fueron bloqueados por el juez Griesa. Incluso ayer, a un día del hipotético default, Argentina informó en el boletín oficial que se pagó por adelantado al Club de París la primera cuota de U$S642 millones por el acuerdo cerrado el 29 de mayo.

Sin embargo, en la página de la American Task Force Argentina, entidad que realiza lobby a favor de los buitres, publicó un comunicado en su página web titulado “pagarle al Club de París temprano no ayudará a Argentina en un default.” En la misma, se acusa a Kicillof de “favorecer a un default desde el principio” y de preferir ir a “Venezuela con su jefa Cristina Fernández de Kirchner en su gira para atacar a las cortes de Estados unidos y los acreedores.” Los buitres aseguraron que “la presidenta Kirchner no pueden culpar del default más que a sí mismos” y que a pesar del pago al Club de París, el país “no tendrá acceso al financiamiento, y la declinación de su situación económica solo irá de mal en peor.”

Fuentes de la negociación no descartaron un adelanto de U$S millones a modo de caución inicial o como primer pago.

El ministro de Economía se encontraba en Venezuela para participar junto a la 46ª Cumbre del Mercosur, pero de allí se embarcó en un avión rumbo a Nueva York, donde estaba la delegación de Economía compuesta por el secretario de Finanzas, Pablo López, la procuradora del Tesoro,Angelina Abbona, y el secretario de Legal y Administrativa, Federico Thea. Ellos se habían reunido con Pollack y habían entrado en un prolongado cuarto intermedio a partir de las 15h (16hs de Argentina), a la espera del arribo de Kicillof.

Kicillof se mantuvo distante y no emitió opinión sobre las diferentes versiones de ofertas privadas de los bancos. El ministro aclaró que siguen “trabajando con toda la seriedad de siempre, por lo que no podemos revelar información que puede resultar confidencial”, en relación a lo que aconteció durante el encuentro.

Hoy se vence el plazo para evitar un default, en el mismo día en que los buitres y Argentina tendrían una segunda oportunidad de negociar frente a frente, y un momento en el que el sector bancario privado aparece como aliado fundamental en Nueva York para ofrecer una nueva oportunidad a la Argentina. Si bien las negociaciones han probado ser difíciles y el tiempo que resta hasta que los privados puedan pedir un stay a Griesa es poco (apenas unas pocas horas hasta el anochecer de hoy), se abre una vía con el fin de llegar a una solución beneficiosa para las partes.

Un acuerdo entre privados permitiría, en principio, evitar esa difícil dicotomía entre el default y un resultado gravoso para Argentina. Al respecto, el economista de la Gran Makro, Agustín D´Atellis, explicó que “mañana será un día clave, donde se va a ver el alcance real del acuerdo. Lo que creemos es que si es un acuerdo entre partes que permita evitar un default técnico o como se lo quiera denominar, bienvenido sea”.

Esta madrugada, el mediador Daniel Pollack emitió un comunicado en el que señala que una delegación argentina encabezada por Kicillof y los representantes de los tenedores de bonos más importantes se reunieron en lo que fue “primer charla cara a cara entre las partes”. Pollack interpretó que hubo progresos dado que observó un intermcambio “franco” pero “los puntos de debate que brindan sustento al litigio se mantienen irresueltos”.

El antecedente del fondo Gramercy

Un caso similar al de la propuesta de ADEBA es el del fondo Gramercy Funds Management.Esta empresa, fundada por Robert Koenigsberger, operó de la misma manera que los fondos buitre (distressed funds) comprando las deudas de cinco compañías que pleiteaban a partir de2007 y posteriormente acordó con el gobierno para entrar en el canje 2010, obteniendo una importante ganancias.

Recién en 2014, poco antes de la decisión de la corte Suprema de Justicia se desprendió de los bonos reestructurados por un total de al menos U$S 400 millones. Esa empresa, que administra unos U$S 3900 millones en total permitió que el canje acontecido en 2010 resultara exitoso y reconvirtiera bonos por un total de U$S 10 mil millones a U$S 3000 millones.

Los fondos Elliot Management y Aurelius rechazaron las posibilidades de entrar al canje y de vender los bonos a Gramercy. A fines de 2013, la empresa envió una nota a sus inversores, reconociendo su participación en un comité ad hoc de bonistas que se proponían formalizar unapropuesta a los fondos buitre y el resto de los holdouts. A fines de enero, Gramercy realizó una propuesta en la que se resignaría parte de los intereses a ganar entre 2014 y 2018 para ofrecer un valor mayor a los buitres que el del paquete del canje, con un escenario base de U$S 1500 millones. Sin embargo Elliot contestó que esa propuesta era “más allá de lo extraño” y “una farsa” y continuó con el litigio judicial en EE UU.

El central aclaró que no participó

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) informó ayer que “no ha tomado conocimiento ni ha participado en ninguna propuesta relativa a la negociación del litigio que mantiene la Argentina con los holdouts”. Así, lo indicaron a distintas agencias y a Tiempo fuentes de la autoridad monetaria, quienes salieron al cruce de versiones que asignaban al presidente de la entidad, Juan Carlos Fabrega “conocimiento relativo a una gestión de bancos privados” para solucionar el diferendo. “El BCRA no ha tomado conocimiento ni ha participado de ninguna de las propuestas respecto de negociaciones relativas al litigio que mantiene la Argentina con los holdouts”, expresó ayer el portavoz del Banco Central. De esta manera, el BCRA salió al cruce de las versiones que podrían afectar a la Argentina porque la sola intervención del gobierno podría desencadenar una cadena de juicios por parte de aquellos que ingresaron al canje de deuda que por la cláusula RUFO estarían en situación de reclamar las mismas condiciones de una posible negociación en mejores condiciones. Por eso, ayer aclaró que si existe un acuerdo es privado y no existió ninguna participación estatal.

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