domingo, mayo 26, 2024
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“Me pusieron yeso en la cabeza con una abertura para que respirara”

En la vigésima quinta audiencia del juicio por delitos de lesa humanidad que se desarrolla en el Tribunal Oral Criminal Federal de Bahía Blanca, se escuchó el testimonio de Hugo Barzola, propuesto por el Ministerio Público Fiscal, y registrado el 27 de septiembre 2011 en la Causa Bayón.

Hugo Barzola, técnico en comunicaciones y electrónica, vivía en el barrio Palihue y la noche anterior a su secuestro escuchó junto a su familia una fuerte explosión.

Al día siguiente, en julio de 1976, hombres de civil armados lo secuestraron de su domicilio. ”Antes de abrirles, pregunté a los gritos quiénes eran. ‘Somos la autoridad, queremos que nos abra la puerta. Si no abre, le tiramos la puerta abajo’”, relató el testigo.

“Se abalanzaron. Una persona me colocó un pistolón en la cabeza. Dijeron mal mi apellido y me preguntaron si yo había hecho emisiones clandestinas. Emisiones hago un montón, les dije, tengo característica de radioaficionado. Les mostré mi lugar de trabajo en el quincho de mi casa y les repetí que no les ocultaba nada. Igual me dijeron que los tenía que acompañar”.

Al retirarse de su casa, Barzola detalló: “me metieron en un Opel K 180 color azul Francia, en el asiento trasero. Me pusieron una capucha y me llevaron por camino La Carrindanga. Me bajaron luego de pasar una tranquera. Había olor a formol en el lugar donde me metieron. Cuando pido hablar con alguien para que me explique la situación, me pegan. Me pusieron yeso en la cabeza con una abertura para que respirara, parecía una momia. Pude escuchar los lamentos de una mujer, luego supe que ese lugar era ‘La Escuelita’”.

Posteriormente, al técnico en comunicaciones lo vuelven a subir al auto, y lo trasladan a la guardia del Regimiento: “los de civil le dan mi DNI y le dicen al soldado de turno que quedo a cargo del Capitán. Mientras esperaba, vi gente salir de la celda de castigo con mantas y atados con alambre. Estuve detenido 3 meses”.

Estando secuestrado en el Quinto Cuerpo de Ejército, Barzola encontró una foto de un tal Subteniente Gandolfo, era la cara del que me había puesto la capucha. Él fue el que me sacó el yeso de la cabeza y me dijo: esto se lo endilga al ERP. Y yo le contesté que se lo puedo achacar a ellos pero lo sufrí con ustedes”.

Años más tarde, Barzola pudo entender por qué motivo lo habían secuestrado: “mi hijo se llamaba igual que yo, le quedó una materia previa y preguntamos quien lo podía preparar. Fue con la hija del dcotor Buffo. En el primero operativo que hizo Vilas en Bahía Blanca, le encontraron una libreta que estaba el nombre de mi hijo”.

Con respecto a su liberación, Hugo relató que vio pasar mucha gente por el Regimiento y en un momento “quedamos tres, entonces fui a decirle al Capitán Otero que tenía una carta para él, y me dijo, ‘rómpala, quédese tranquilo, hoy usted se va cuando venga su mujer’. Ella iba todos los días a llevarme el diario y galletitas. Me hicieron firmar que me habían tratado bien, que había tenido atención médica y comida. Ese día me fui. Allí terminó mi calvario”.

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