Diez momentos mundiales

1 El abrazo de Ospina a Mondragón. En el último partido del Grupo C que Colombia le iba ganando 4-1 a Japón, José Pekerman decidió la entrada del tercer arquero del equipo, el ex jugador de Independiente y Argentinos Faryd Mondragón, como premio a su trayectoria y para permitir que pudiera batir un record: el de jugador más veterano en la historia de los mundiales. El 24 de junio, Mondragón, con 43 años cumplidos tres días antes, batió la marca del camerunés Roger Milla y entró en la leyenda. Cuando se produjo el cambio, el arquero titular de Colombia, David Ospina, le dio a Mondragón un abrazo conmovedor. El veterano guardavalla estuvo apenas cinco o seis minutos en la cancha y en su única intervención le ganó un mano a mano a un delantero japonés para poner la frutilla del postre. Mondragón, que se retiró del fútbol una vez decidida la eliminación de Colombia, se llevó una de las pelotas usadas en el encuentro con los japoneses. “Para mi museo personal”, dijo.

2 El cruce de Javier Mascherano. El corazón del número 14 de la Selección latió durante todo el Mundial, pero con mucha más intensidad en la pelota que le cortó a Arjen Robben en el Arena Corinthians cuando el holandés se iba irremediablemente al gol. Todos recuerdan cómo atravesó la pierna en un esfuerzo descomunal, que por poco no hizo que se desgarrara desde el muslo hasta el tobillo. Esa jugada fue la que hizo arder las redes sociales con tuits y posts en los que se destacaba de qué cosas era capaz. “Mascherano madruga para ayudar a Dios”, por ejemplo. “Mascherano va a San Fermín y corre a los toros” o “Mascherano pela una cebolla y la cebolla llora”. Hizo más méritos que Messi para quedarse con el Balón de Oro que otorgó la FIFA al mejor jugador del campeonato.

3 El vuelo de Van Perfect. El holandés Robin van Persie tuvo un desempeño discreto en la Copa del Mundo, pero convirtió un golazo fenomenal con el que se abrió la ilusión de que éste podía ser un torneo diferente. Recibió un pelotazo largo y metió un cabezazo milimétrico levantando el cuello en el momento exacto para hacer pasar la pelota por sobre la cabeza de Iker Casillas en un extraordinario alarde de técnica, mientras volaba para quedar suspendido en el aire dando la sensación de palomita. Ese fue el empate de Holanda en un partido en el que finalmente se impuso 5-1 a España.

4 El segundo gol de James Rodríguez contra Uruguay. En ese partido de octavos marcó uno de los tantos más espectaculares del campeonato, con una impresionante volea desde la medialuna que se clavó cerca del travesaño de Muslera en el primer tiempo. Pero aquí se destaca el otro gol, el segundo, como una muestra de técnica individual al servicio del funcionamiento colectivo. Fue un gol de tiki-tiki a gran velocidad con varios toques y que en el tramo final lo tuvo a Armero gatillando un centro preciso, a Cuadrado cabeceando hacia atrás para dejársela redondita a James, que sólo tuvo que dar un pase a la red. Otro gol de similares características fue el primero de Chile ante España, con una maravillosa sucesión de toques, que incluyó un taco en el pase previo.

5 La rabona de Rojo. En el segundo tiempo de Argentina-Bosnia, Marcos Rojo, hasta ahí mirado con mucho recelo por todos, se despachó con una rabona dentro del área para despejar un avance rival. “Una irresponsabilidad”, dijeron los amantes del “saque si quiere ganar”. Después, al final del partido, contó que en su barrio, en La Plata, el padre, que es un gran jugador de fútbol, se la pasa tirando rabonas. Y uno se lo imagina al lateral de la Selección volviendo al barrio y diciendo “rabonas tira cualquiera, pero en el Maracaná…”. Desde ese partido, el ex jugador de Estudiantes fue creciendo en su rendimiento y terminó quedándose con el reconocimiento, incluido el de sus más acérrimos críticos.

6 La mordida de Suárez. El delantero uruguayo Luis Suárez, que siempre es noticia por sus goles, sus apariciones fulminantes y su influencia en el rendimiento con la selección de su país, fue protagonista de un singular hecho que le representó un tremendo castigo. En el partido ante Italia, Suárez mordió en el hombro a Giorgio Chiellini y siguió en la cancha porque el árbitro no advirtió el hecho y no les hizo caso a los reclamos del defensor peninsular, quien mostraba la marca de los dientes. La FIFA lo castigó con nueve partidos con la selección y una suspensión por cuatro meses en cualquier actividad futbolística oficial, más una multa de unos 112 mil dólares. En los días siguientes a este hecho, antes de que se retirara en Copacabana un aviso de Adidas que mostraba a Suárez con la boca abierta, aficionados de todo el mundo se sacaban fotos poniendo las manos, el hombro o la cabeza, dentro de la boca del jugador.

7 El gol de Messi contra Bosnia. Recibió en la entrada al área, se sacó dos rivales de encima y clavó un zurdazo tremendo en un ángulo, inatajable para cualquier arquero. Fue el más lindo de los cuatro que hizo y uno de los mejores goles del campeonato. El crack del Barcelona jugó muy bien en los partidos de la primera fase y también en el de octavos de final contra Suiza, pero fue declinando en su producción en los partidos contra Bélgica, Holanda y Alemania, en los que no logró repetir aquella maravillosa jugada del partido con el que Argentina inició su camino hacia la final.

8 El abrazo de David Luiz a James. Consumado el triunfo de Brasil sobre Colombia con la complicidad del árbitro español Carlos Velasco Carballo, el defensor brasileño David Luiz estuvo casi un minuto conteniendo el llanto del volante James Rodríguez, con quien intercambió después su camiseta. El ex jugador de Banfield (que está a punto de arreglar con el Real Madrid) fue una de las figuras de Colombia, que hizo un gran Mundial, con cuatro victorias (Grecia, Costa de Marfil, Japón, Uruguay) y una injusta derrota.

9 La embestida de Neuer. Así como hasta hoy se le sigue reprochando al mexicano Edgardo Codesal el penal que cobró en la final del ’90, se le seguirá reclamando por años al italiano Nicola Rizzoli por la jugada en la que el arquero alemán Manuel Neuer se llevó puesto al Pipa Higuaín, después de rechazar la pelota con los puños. Quienes están convencidos de que fue penal argumentan que el arquero utilizó una fuerza desmedida para rechazar la pelota. Los árbitros argentinos consultados en general coinciden en que no hubieran cobrado penal. Al margen de esta jugada, Neuer tuvo un desempeño notable y fue, a juicio de este cronista, el mejor jugador del Mundial.

10 Suiza pega en el palo. Argentina ganaba 1-0 con el agónico gol de Di María, pero al partido todavía le quedaba una emocionante jugada más, un cabezazo de Blerin Dzemaili que se estrelló contra el palo derecho de Romero, quien se había quedado estático en la línea del arco y no atinó a ninguna defensa, tampoco en el rebote que hizo que la pelota saliera al lado del palo. En la final el poste también jugó para Romero en un cabezazo del lateral Howedes. Pero Sergio Romero fue fundamental en la victoria contra Holanda al detener dos penales y el principal responsable de otro momento inolvidable: la carrera de los jugadores argentinos celebrando la clasificación a la final.

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