Rápidamente, Cristina y Scioli delinean un PJ unido

Tras la derrota en el balotaje, el peronismo busca rearmarse para construir una oposición al gobierno de Macri y volver dentro de cuatro años a la conducción del país. A partir del 10 de diciembre, el PJ tendrá quórum propio en el Senado y será la primera minoría en Diputados.

Rápido de reflejos el peronismo comienza a delinear lo que será el rol opositor que desarrollará en los próximos cuatro años con una doble finalidad, por un lado ser un controller del gobierno de Mauricio Macri y por el otro recuperar dentro de 1460 días la conducción del país.

El primer análisis que se hizo dentro del cristinismo es que el resultado del balotaje del domingo muestra que la mitad de los argentinos reconoce y valida la gestión K de los últimos 12 años. Pero además, las elecciones legislativas del 25 de octubre y las provinciales disociadas de las nacionales, dejaron como saldo que el peronismo tendrá a partir del 10 de diciembre quórum propio en el Senado y será la primera minoría en Diputados. Además, de las 24 provincias, se quedó con 16 gobernadores.

Claro, que como siempre ocurre en el peronismo, las líneas internas se torean después de la derrota del domingo. En ese escenario, la presidente Cristina de Kirchner movió la primera ficha con la reunión que mantuvo en Olivos con Daniel Scioli. Ambos, tienen peso especifico dentro del peronismo y apuestan a aglutinar a los “compañeros” para evitar las fugas y recuperar a los díscolos, para fortalecer el rol opositor y garantizar la gobernabilidad del macrismo.

La intención, delineada con trazo grueso el mismo lunes, es conformar una mesa colegiada del peronismo. Allí se imaginan como parte de la conducción la propia Cristina, quien representa al cristinismo que descansa en La Cámpora, y el propio Daniel Scioli quien busca sobrevivir a la caída del 22 de noviembre, manteniendo alineados a los dirigentes que lo apoyaron, entre los que se cuentan los gobernadores Juan Manuel Urtubey y Gildo Insfrán.

La lógica apuntada es que la mesa peronista incluya en la conducción, además de Cristina y Scioli, a un gobernador, un intendente, un representante del movimiento sindical y un legislador. De esta forma se pretende formar una especie de cuerpo colegiado en el que se vayan delineando las estrategias del peronismo de cara a lo que serán los debates parlamentarios y la negociación de los gobernadores con Mauricio Macri.

En ese sentido, CFK y Scioli buscan evitar que algunos gobernadores comiencen a tender hilos de plata con la administración macrista en forma individual, lo que debilitaría al grupo de mandatarios provinciales del PJ y pondría en riesgo la unidad de los bloques parlamentarios peronistas, sobre todo el del Senado.

La intención es consolidar los números que en un primer balance, debajo del sello amplio del peronismo, arrojan que en el Senado el PJ tendrá 41 senadores -cuatro más que el quórum reglamentario-, y en Diputados el bloque mayoritario con 98 legisladores propios, de los cuales 24 son de La Cámpora.Saben que si comienza una sangría de legisladores, desdibujaría al peronismo y fortalecería a Cambiemos.

Por otra parte, no pierden de vista que con la provincia de Buenos Aires en manos de María Eugenia Vidal, los intendentes que llegarán a partir del 10-D a los municipios con el sello del FpV, se verán obligados a negociar con la nueva gobernadora. En ese grupo de jefes comunales, hay quienes por estar horas están más ocupados en redactar los pases de factura, e incluso ya plantean implosionar al FpV cortando el cordón con La Cámpora, a la que le atribuyen no sólo derrotas a nivel local, sino también el haber promovido la pesada candidatura de Aníbal Fernández, que con su derrota del 25-O potenció el cambio por sobre la continuidad.

En esa búsqueda de evitar un peronismo atomizado, algo que en el macrismo también intentan comenzar a contribuir tendiendo líneas con intendentes y gobernadores pejotistas, la imaginada nueva mesa colegiada apunta también a reclutar dentro del mismo espacio a Sergio Massa y Juan Manuel De la Sota, junto con sus renovadores, quienes el 25-O sumaron más de 5 millones de votos, fuga en la que está explicada buena parte de la caída de Scioli en el balotaje.

Fuente: Ambito.com

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