domingo, junio 16, 2024
Nacionales

Las cinco canciones para mamá

Para celebrar el Día de la Madre, Oír Mortales selecciona cinco temas dedicados a las progenitoras. Desde el grito primal de John Lennon hasta la carta de amor de León Gieco, pasando por Los Gatos, Pink Floyd y –por supuesto-, el gran Pappo.

LEÓN GIECO: “Ella”
El trovador santafesino concibió las canciones de El Desembarco, su último disco de estudios, recibiendo varias señales de finitud. Algunas felices, como los premios a la trayectoria y los discos homenaje. Otras no: las muertes de Mercedes Sosa y su madre (Elda Pautasso de Gieco) que cortaron su cordón umbilical con el planeta. No casualmente el disco empieza con “Ella”, una plegaria folk-rock que es un viaje hacia su pueblo y su origen: “viendo fotos viejas me dió de llorar / Fue niña un día y yo no lo sabía / Tanto elemento para un solo viaje / Un minuto en sus brazos, cuánto daría / Ya no lloro, ella es parte del camino”

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.JOHN LENNON: “Mother”
Allá por 1970, el psicólogo Arthur Janov publicó su libro The Primal Scream (El Grito Primal): una forma de terapia que, entre otras cosas, postulaba la posibilidad de expulsar el dolor reprimido a través de un aullido de desgarro. El libro llamó la atención de John Lennon en el preciso momento que abandonaba los Beatles y comenzaba a planear ese primer disco solista que, oh casualidad, comenzó con una de sus canciones más viscerales: “Mother”. Un lamento por la pérdida que comenzaba diciendo: “Madre, tú me tuviste / pero yo nunca te tuve”.
[embedvideo id=”gmhRm_92L_8″ website=”youtube”]LOS GATOS: “Madre escúchame”
En el núcleo del rock argentino, algunas madres ocuparon un rol decisivo. Una de ellas fue Martha Nebbia: “era la pianista de la única Orquesta de Tango de Señoritas que había en Rosario tres años antes de que yo naciera –dice Litto-. Cuando Martha conoció a Félix, mi padre, y quedó embarazada de mí, tuvo que escaparse una noche por la ventana, huyendo con mi viejo a una pensión. (…) Mujer de múltiples condiciones artísticas, cantaba, tocaba la guitarra, concertista de piano, hacía yoga y cerámica, buena dibujante y poetista desde su juventud. Como buen hijo único de padre bohemio, estuve todo el tiempo con mi vieja desde niño. Ella era tan personaje, tan amplia, tan informal que parecíamos un par de tipos de un grupo rockero. Fue quien me metió en la cabeza las ideas más firmes de vocación por el arte, y también, creo, la que originó mi férrea conducta hacia las lealtades. Un personaje total”.[embedvideo id=”xPxxmvz6LV0″ website=”youtube”]
PINK FLOYD: “Mother”
Si estuvieron presentes en alguno de los nueve conciertos de Roger Waters en el estadio de River, pudieron ver la forma que adopta “la madre” en el guión de The Wall: la gigantesca figura opresiva que “no te deja volar, pero te permite cantar”. Que “evalúa a tus novias por vos”. Una forma literal de proyectar, sobre el escenario de un estadio, años y años de terapia psicoanalítica.

[embedvideo id=”ngX5jJVrx8U” website=”youtube”]PAPPO: “Mi vieja”
En el año 1992, Sebastián Borensztein compuso una canción para el programa de su padre: Tato de América. Se la acercó a Pappo y, con argumentos desconocidos, lo convenció de grabarla e incorporarla en su disco Blues Local. “Pappo la odiaba, pero el chiste funcionó”, dijo Borensztein. Vaya si funcionó: el tema sonó hasta el cansancio y logró que el Carpo, hasta entonces un héroe circunscripto al mundo del rock & roll, pasara a formar parte la cultura nacional.

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