Los Spurs, un equipo contra las estrellas de Miami

Con un estilo único en la NBA, buscarán cambiar la historia de 2013 y quedarse con el título de los Heats desde el jueves.

“Los Spurs, con Duncan, Parker y Ginóbili, son también uno de los grandes equipos de la historia.” Earvin Magic Johnson

Ahí en el centro de la escena, en la meca del básquetbol, un argentino, de Bahía Blanca, está abrazado con un gigante de Islas Vírgenes. Una vez más. Como en el año último, pero diferente. Franceses, australianos, un neozelandés, un canadiense, un brasileño y estadounidenses celebran y se emocionan por estar en la cima. San Antonio Spurs es campeón de la Conferencia Oeste y es apenas un detalle. Porque el equipo de Gregg Popovich, de Tim Ducan, de Tony Parker y de Emanuel Ginóbili es mucho más que una estadística. Es la suma de voluntades que hacen del juego un culto y desde allí edifican su historia. Así llegaron por segundo año consecutivo a la final de la competencia más importante del planeta: la NBA . Y allí los esperan, desde el jueves, Miami Heat y LeBron James, los últimos verdugos.. Casi como si los Spurs hubieran podido elegirlo. Un escenario perfecto.

No se trata de un logro más. No está vinculado a una fría cantidad de números que marcan, en un mínimo porcentaje, el porqué San Antonio está por segundo año consecutivo en la gran final de la NBA, un logro que alcanza por primera vez en su historia. Ni los 38 años de Duncan ni tampoco los casi 37 de Manu Ginóbili resultan una marca que potencie, exclusivamente, los logros. Lo de los Spurs tiene que ver con el convencimiento y el espíritu de conjunto que hace funcionar a una máquina perfecta para jugar baloncesto. Porque con el éxito ante Oklahoma San Antonio no sólo se coronó por séptima vez campeón de la Conferencia, sino que también se quitó de encima el efecto Serge Ibaka, aplacó la furia de Russell Westbrook y frenó toda la elegancia y categoría del MVP: Kevin Durant.

Cada uno atiende su rol, nadie pretende romper estructura, pero como director de esa obra en ejecución está Ginóbili, que lo hizo nuevamente. Llegó a su quinta final de la NBA, fue actor determinante para lograrlo, disparó de zurda un triple en un momento decisivo y hasta tuvo que asumir responsabilidades como base, ya que Tony Parker sufrió una molestia en el tobillo izquierdo y no salió a jugar en la segunda parte del encuentro (está en duda su participación en el primer juego ante Miami). En 33 minutos, Manu sumó 15 puntos, tomó 6 rebotes, dio 5 asistencias y recuperó 4 balones. Todos tienen algo para darle al equipo: Boris Diaw, por ejemplo, con 26 puntos, o Cory Joseph, que tomó el control del equipo cuando eso pedía el juego. Porque Duncan, desde ese silencio inteligente, está por sexta vez en una final de la NBA y sigue sumando números mágicos, porque tiene 622 juegos ganados entre temporada regular y playoffs. Simplemente magnífico.

Todos y cada uno de los actores sabe qué hacer y qué decir, porque algunas de las palabras de Popovich, tras la consagración sobre Oklahoma por 112 a 107, en tiempo suplementario, ya estaban enfocadas hacia adelante, en la revancha contra Miami Heat: “Debo ser honesto, esta victoria ante los Thunders sabe mejor porque jugamos ante un gran equipo, y nos da mucho orgullo, porque ellos son especiales. Y la verdad es que creo que mostraron una increíble cantidad de signos de carácter para estar nuevamente en una final. Si puedo felicitar a mi propio equipo humildemente, digo que fue importante soportar esa dura derrota, especialmente del sexto juego contra los Heats. Pero se recuperaron este año y volvieron a la misma posición, eso es fortaleza”.

Y más allá de los festejos, en donde Duncan, Ginóbili y Parker demostraron la satisfacción de estar en el lugar que pretendían, el líder espiritual de los Spurs, el hombre de Islas Vírgenes, dejó un mensaje claro de lo que para él será estar nuevamente ante LeBron y todos los Heats: “Estamos contentos de volver a una final y que sea ante los Heat. Estaremos listos para ellos. Tenemos algo de experiencia, obviamente, desde la final del año pasado. Trataremos de mirar lo que sucedió el año último, ver cómo jugamos esa serie y corregir cosas. Tenemos tan mal sabor de boca todavía.. Esperemos estar listos para esta vez”.

San Antonio trasciende fronteras. Ginóbili es un actor determinante, Duncan es el espíritu del grupo y Parker la frescura. Los Spurs son un equipo que rompe con los moldes e impone un estilo. Sólo reverencias para el campeón del Oeste, que va por más, que va por los Heats.

Fuente: Canchallena.com

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