Salud mental: el impacto de la ansiedad, el estrés y la depresión en la piel y el cabello

El estrés y estados de ánimo como la ansiedad y la depresión pueden provocar problemas en la piel como “dermatitis perioral, brotes de rosácea” e incluso “alguna pérdida de cabello, lo que se conoce como efluvio telógeno”, se informó hoy.

“Con la pandemia de coronavirus se ha visto claramente que el estrés ha provocado episodios de dermatitis perioral, ha fomentado brotes de rosácea, o incluso el estrés puede condicionar alguna pérdida cabello, lo que se conoce como efluvio telógeno”, afirmó la dermatóloga Natalia Jiménez en una entrevista con la agencia Europa Press.

En ese sentido, Jiménez reconoció que vivimos en una sociedad exigente y con mucho estrés, lo que reconoce como “un enemigo de la piel”, ya que la salud mental y la piel tienen una relación muy estrecha.

“Hormonalmente sabemos que el estrés aumenta la concentración de cortisol y de adrenalina en sangre y estos provocan problemas en la piel”, explicó la especialista, quien precisó que la piel y el sistema nervioso están “íntimamente relacionados”.

A su vez, estos dos órganos provienen de la misma capa embrionaria, el ectodermo, por lo que guardan una relación muy estrecha desde origen de la vida que después se refleja en el día a día.

“La ansiedad puede hacer empeorar una enfermedad de la piel, como el acné o la psoriasis; y por otro lado, el estado de ánimo puede ser precipitante de enfermedad o de un brote, como sucede en muchas ocasiones con la dermatitis atópica, que hace que tengamos más picos también”, señaló la dermatóloga.

A su vez, el estrés puede desencadenar la aparición de un brote de una enfermedad, como sucede con el acné o la rosácea, debido a que “es muy típico que tengamos episodios de estas dos patologías en momentos como cambios en el puesto de trabajo, y en la modificación de nuestro lugar de residencia”, añadió.

Por otro lado, la especialista sostuvo que el estrés provoca envejecimiento y está demostrado que se rompe el colágeno de la dermis, desarrollando a la larga más arrugas y flacidez.

“No solo es importante el tratamiento basado en cremas, limpiadores o medicación oral, sino que una mejoría en nuestra salud mental también es capaz de mejorar el proceso de nuestra piel. Opciones para combatir el estrés, como el yoga, o la meditación, se convierten en una excelente opción para conseguir un ‘better aging'”, señaló.

De este modo, la piel “puede reflejar nuestras emociones, nos ruborizamos ante situaciones de vergüenza, se eriza el vello en respuesta a las emociones, y los problemas cutáneos pueden influir en nuestra salud mental de una forma muy importante”, concluyó.

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