Lifschitz: “Tengo relación con los candidatos a presidente, menos con Macri”

Elecciones 2015. El socialismo se aseguró otros cuatro años al frente de la provincia.Tras el largo escrutinio, recién ayer pudo hablar como gobernador electo. Los comicios fueron el 14 de junio.

 

El ingeniero Miguel Lifschitz asegura que no es afecto a los juegos de azar, pero admite entre risas que le resulta tentador apostar un pleno al 776. La referencia apunta a las tres últimas cifras de la exigua diferencia de 1.776 votos que le permitieron consagrarse como nuevo gobernador de Santa Fe, tras una histórica y reñida elección.

El día después de que el Tribunal Electoral de la provincia concluyera el escrutinio definitivo y ratificara la victoria del candidato del Frente Progresista Cívico y Social, el alboroto recorre la sede rosarina del Partido Socialista. Funcionarios, militantes, colaboradores y curiosos dan vuelta por la histórica casona céntrica con inocultable alegría.

El gobernador electo intenta abstraerse de esa algarabía y dialoga con Clarín sobre su futura gestión. Ya había dado con conferencias de prensa en Rosario y Santa Fe.

-Desde el PRO hablaron de que el suyo será un Gobierno debilitado por los resultados de la elección. ¿Qué opinión le merece esta mirada?
-No ha quedado ninguna duda de que el resultado es incuestionable y de que el Gobierno es perfectamente legítimo. Hubo una diferencia a nuestro favor ajustada, pequeña, pero diferencia al fin, que nos da toda la legitimidad necesaria para encarar el Gobierno. El Frente Progresista tiene toda la fuerza y la estructura política para garantizar la gobernabilidad de la provincia. No hay tal debilidad.

-Pero una buena parte del electorado propuso un cambio. ..
-Sí, también leemos el resultado y reconocemos que hay una amplia mayoría de santafesinos que han buscado otras opciones y por eso vamos a ser un gobierno de puertas abiertas, de diálogo, de concertación.

-¿Qué le faltó al Frente para obtener un acompañamiento más amplio de parte del electorado?
-Siempre pueden faltar cosas. Hemos tenido un escenario muy competitivo. Estábamos ante dos candidatos que tenían fuertes referencias nacionales. Tanto Mauricio Macri como Daniel Scioli vinieron muchas veces a la provincia a hacer campañas por sus candidatos. Del Sel y Perotti tenían apoyaturas nacionales muy importantes. Esta fue una ventaja que nosotros no tuvimos en toda la campaña.

-¿Recibió el reconocimiento de las otras fuerzas políticas?
-Me llamó (el jefe de Gabinete) Aníbal Fernández para felicitarme y transmitirme el saludo del Gobierno nacional. Ya lo había hecho (el peronista) Omar Perotti, reconociendo el resultado. Lo había hecho antes también (el candidato a gobernador por el massismo) Oscar Martínez. En general tengo el reconocimiento de todo el arco político.

-¿Mauricio Macri no lo llamó?
-No, no.

-El gobernador Antonio Bonfatti suele plantear que hubiese querido una relación más fluida con el Gobierno nacional. ¿Cómo imagina esa interacción pensando en los nombres que pelean por la presidencia?
-El Gobierno nacional ha establecido una relación que nunca ha sido fácil, no sólo con Santa Fe sino en general con los gobiernos provinciales. Con los opositores y también los del propio palo. Aspiramos a generar una relación más de articulación. Santa Fe necesita del Gobierno nacional y para cualquier Gobierno nacional Santa Fe es una provincia importante. Vamos a poder establecer un buen vínculo.

-¿Cuál es su relación con los principales candidatos?
-Con la mayoría de los candidatos presidenciales tengo una relación previa de muchos años… menos con Macri, pero mucho más con (Daniel) Scioli. Con (Sergio) Massa igual. Pero no tengo dudas que con cualquier de ellos podría tener una muy buena relación de trabajo.

-¿Convocará a su rivales a una mesa de diálogo?
-Voy a convocar formalmente en los próximos días tanto a Omar (Perotti) como a Miguel Del Sel, con quien me une una relación personal cordial, para generar un marco de diálogo permanente. Creo que es un buen mensaje hacia la sociedad. Ambos hicieron muy buenas elecciones y por una pequeña diferencia cualquiera podría haber sido gobernador de Santa Fe. Como una señal de respeto a los santafesinos que acompañaron a uno y a otro es un buen símbolo establecer un buen diálogo y acordar algunas políticas de Estado para la provincia.

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