lunes, abril 22, 2024
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Quiso defender a su familia de un asalto y lo ejecutaron de un tiro en la cabeza

A Marcelo Godoy (43) lo sorprendieron cuando llegaba a su casa con su mujer y dos de sus hijos. “Agáchense”, les gritó, y aceleró su camioneta para atropellar a los ladrones. Entonces le dispararon. No hay detenidos.

Marcelo Godoy (43) bajó la persiana de su negocio y luego, junto a su pareja y dos de sus hijos, fue a comer algo a un centro comercial de Morón. Pasadas las 23 encararon el regreso y en apenas segundos, mientras guardaban la camioneta en su casa y el portón eléctrico se cerraba, todo dio un giro trágico. El comerciante vio que se le metían dos asaltantes, puso marcha atrás y aceleró. No pudo hacer mucho más: uno de los ladrones lo ejecutó de un disparo en la cabeza. La mujer y los chicos se salvaron porque, justo antes de morir, él alcanzó a gritarles que se agacharan.
El crimen ocurrió en la noche del lunes en Los Matreros y Patagonia, en una zona de casas bajas aunque sin ningún tipo de lujos ubicada enfrente de una plaza del barrio San Alberto, en el partido de Ituzaingó, en el oeste del conurbano bonaerense.
Ayer, familiares y amigos de la victima estaban reunidos en su casa a la espera de que les entregaran el cuerpo, que todavía estaba en la morgue para la autopsia. “Marcelo era un laburante, trabajaba desde que se levantaba hasta la noche. Es muy triste todo lo que pasó, la verdad es que pareciera que vivimos en una jungla”, le dijo ayer a Clarín una amiga del comerciante y de su esposa.
Marcelo Godoy estaba casado y tenía tres hijos, de 3, 6 y 23 años. Era dueño de un local de venta de productos dietéticos en el centro de Ituzaingó y, además, distribuía a otros comercios del mismo rubro en gran parte de la zona oeste.
“El lunes cerró el local y se fue con la mujer y los hijos más chicos –un nene y una nena– al Jumbo. La idea era comprar un teléfono celular y cenar algo ahí. A eso de las once volvieron a su casa. El abrió el portón eléctrico para guardar la camioneta y estacionó. En eso, vio que se le habían metido dos chorros. Entonces puso marcha atrás y aceleró como para aplastarlos y evitar que entraran”, contaron los allegados.
El portón ya se había cerrado a medias y Marcelo no logró su cometido: terminó chocando. Los ladrones evitaron ser atropellados y corrieron hacia la Peugeot Partner. El hombre reaccionó gritándoles a su esposa e hijos: “¡Agáchense!”.
Sentada en el asiento del acompañante, su mujer bajó la cabeza. Cuando se incorporó, encontró a su marido perdiendo sangre por la cabeza: le habían disparado de cerca. “Le tiraron como a un perro”, contaron los amigos.
El hijo mayor de Marcelo, que estaba esperando a su familia adentro de la casa, escuchó los gritos y el balazo y salió a ver qué pasaba. Fue entonces que se encontró a su papá desvanecido y a su madre, desesperada.
“Llamaron a la Policía y tuvieron que subirlo a Marcelo al patrullero porque la ambulancia no venía. Estaba inconciente y en algún momento pareció reaccionar, como que quiso decir algo. En el Hospital ya no pudieron hacer nada, había perdido mucha sangre”, explicaron sus amigos.
Luego de ejecutar al comerciante, los dos ladrones escaparon en un Ford Ka color gris en el que los habría estado esperando un tercer cómplice. “Como no pudieron robarle, simplemente fueron y lo mataron. Si él no le gritaba a su esposa, ella también podría estar muerta, porque los chorros tiraron dos veces a través de la ventanilla. Cuando el hijo mayor salió de la casa, los tipos ya se habían escapado”, detallaron sus allegados. Los dos hijos menores habían visto todo desde el asiento trasero.
Los asaltantes usaron armas calibre 9 milímetros (se secuestraron dos vainas servidas) y tendrían alrededor de 20 años. El disparo que mató a Marcelo fue hecho desde muy corta distancia, a través de la ventanilla del lado del conductor.
La Policía buscaba ayer establecer si había denuncias sobre algún Ford Ka robado en la últimas horas, en busca de pistas sobre los prófugos, aunque ya se determinó que al menos en Ituzaingó, Morón y Hurlingham no había nada.
“No se puede describir tanto dolor, cuanta injusticia y bronca. Todos los días lo veo en las noticias y hoy me toca de cerca. Amigo, creo que nunca podrás imaginar el dolor que siento al tener que decirte adiós. Donde estés, vas a ver que no te vamos a olvidar nunca. ‘El Pelado’ o ‘Gruñón’, como quieras, te vamos a extrañar”, escribió una amiga de Marcelo en las redes sociales, como despedida.

Fuente: Clarín.com

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